LA  FAMILIA CUESTIONADA, OTRO DRAMA

PSICOANÁLISIS

JOSÉ JUAN CANO VERA | Me revolví, entre ofuscado  e indignado, cuando apareció en una pantalla de una cadena de tv –y posteriormente en un diario de papel– un anuncio «institucional» , pagado por el ministerio de IGUALDAD, en que se arrojaba más leña al fuego de los enfrentamientos familiares, ferozmente, pero culpando al padre del mal trato a los hijos con una frase canalla Y A TI QUE TE IMPORTA, hijos de corta edad, inspirado el anuncio por los asesores de IRENE MONTERO,…

…ya en plan FOR PRESIDENT y cargando contra su compañera Yolanda en esa guerra soterrada que algunas políticas se destruyen entre sí. El PSOE y sus aliados preparan una Ley de la Familia que probablemente sea un misil ideológico, abriendo otras heridas en la sociedad española.

Pero aún ningún españolito ha localizado ninguna publicidad oficial sobre el maltrato a los mayores, a los padres, a los abuelos o a los que sufren la soledad más dura e incluso pavorosa, según las estadísticas, en nuestro país la cifra se eleva a unos siete millones de mujeres y hombres, y además pobres. Ni siquiera el escabroso problema, delictivo, el maltrato a los padres y mayores, es un delito que aparece  en las leyes españolas, pero no se aplica, ni se advierte, ni se comenta en las tertulias de los sabios. Tampoco el presidente del Gobierno ha prometido nada, pero él si cobra cuatro sueldos que ronda el medio millón de euros anuales, así nadie tiene miedo al futuro. Ni tampoco los grandes columnistas de los medios de comunicación, hasta ayer, leyendo un hermoso artículo del periodista y escritor LORENZO SILVA, acampado en su retiro de Getafe, quizás proyectando un nuevo libro emocional.

Escribe: «Todos somos hijos, algunos somos padres, y a todos nos conviene, sea cual sea nuestro caso, entender los mecanismos de una saludable relación paterno-filial, en una época en la que los antiguos modelos han caducado estrepitosamente, en  este país. Hemos pasado al padre destituido de su poder emocional, y a la madre que no tiene más remedio que medir su entrega, despojados ambos de su aura de antaño».

En medio del desconcierto, hay unas pocas miradas que arrojan alguna luz y, sobre todo, ofrecen pistas útiles acerca de cómo encarar la redefinición, a menudo  traumática, de los roles de padres e hijos, por ejemplo el italiano Massimo Recalti, que en su libro ELSECRETO DEL HIJO  suministra pautas e ideas para evitar la destrucción familiar.

La crisis moral en este país anda en el estropicio político que golpea la raíz nutricia de la comunidad humana, en el comportamiento, en el respeto a la dignidad que ya es un mito para una juventud, un mal rollo en el vocabulario de una generación desbordada, y saber dejarlos cuando quieran macharse y  estar siempre listos para acogerlos a su regreso, como aquel hijo arruinado de los evangelios. O del Corán.

Sé, tengo una mala experiencia de un hijo que no veo ni oigo desde hace cuatro años, y me pregunto, sin llorar, qué he hecho para exigirme que le pida perdón, ahora, antes nunca. No  es un caso excepcional, es una multitud, incluso entre hermanos. Aquí al lado tengo a mi amigo Domingo, solo, tirado en la calle, muriendo lentamente de un cáncer, pobre, cariñoso, sesenta y ocho años, y aun sonríe en la terraza del bar de la esquina, donde come a cambio de echar una mano. Esta mañana se lo han llevado al «Morales Meseguer» ese viejo hospital, donde he visto a gente muriendo en la más espantosa iniquidad. Este día feo de la Constitución que quieren borrar del mapa los amigos del Gobierno, como el de hace  tres años,  y mañana y pasado…!