MÁS SESO QUE SEXO O SE COMPAGINA

PSICODRAMA

JOSÉ JUAN CANO  VERA | Tras el uso mutuo de los órganos sexuales –un, dos, tres y fuera– urge la pregunta. Y esto fue todo. Y si esto fue todo para qué, tanto sexo y poco seso, Irene de alma mía?  Es complicado seguir creyendo en la fantasía de un sociedad democracia sensata y liberaloide, moderada y responsable, en medio de tanto  polvo feminista ultra que se auto engaña en el desierto de la Moncloa e incluso en el Estado en declive, al margen de ese feminismo culto y fuerte que aparece en la lista de los diez libros más vendidos, siete de escritoras, más los publicados por otras grandes apartadas por las mafias editoriales y sus terminales de los medios de comunicación.

Tenemos pruebas y en la baja clase política lo denunciaba hace días, luego se desdecía, Javier  Lamban, la crisis ideológica del sanchismo y sus bandas, con una frase requisitoria, el riesgo extremo para España y su pueblo como proyecto nacional. Y en la oposición, el vacio de ideas sin conexión con el mundo real, sobre todo social y cultural, asentado en un capitalismo mostrenco y anacrónico.

Corren peligro las libertades en una nación que se rompe diariamente en el Parlamento nacional y en los regionales. En la vida política española, populistas y oportunistas ponen en un brete los principios estructurales del Estado Constitucional, porque ignoran fehacientemente, que bajo el imperio de la ley, las libertades y derechos humanos es la única forma civilizada de la convivencia y el diálogo constructivo. Como opinaba Ortega, la mejor historia de una democracia se asienta en la dignidad de las personas, por mucho que griten quienes exigen todos los derechos y rehúyen todas las obligaciones, incluso el respeto a la naturaleza y otros seres vivos.

No es catastrofismo de los profetas, pero si la democracia española es perforada por el populismo, abrazado al separatismo violento, Europa corre el riesgo de fragmentación y la violación de nuestras fronteras, sur y norte. Es verdaderamente bochornoso que la figura descompuesta de la señora Irene Montero se alce como dirigente primera de un país en sus horas más serias y que la ley SOLO SI ES SI es el ejemplo más frecuente y radical del patético intento de someter la realidad a las ideologías, fracasadas en naciones de corte fascista, peronista y corrompidas.

Hay millones de españoles que dormimos mal. La ministra se limita a escarbar en el abundante arsenal de la idiotez contemporánea en la que una parte del feminismo acampa desde hace pocos años acompañado por el grupo de ilustradas que bate palmas en los órganos del Estado, donde discuten si primero es el hombre o el pene, y no los problemas que afligen a una sociedad en las fronteras de la pobreza y la  ineptitud de políticos inmersos en el tongo ético, camino de la dictablanda, la imagen de trece millones de familias de vacaciones en este puente, no nos hace olvidar el drama de otros  demasiados millones en los márgenes de la pobreza más el azote de las  epidemias incontroladas y los pasillos de los hospitales ocupados, como las residencias de ancianos castigadas. Se hace la luz y el alcalde de Vigo, enciente once millones de bombillas, como atracción turística, en tanto en los arrabales gallegos, la pasan canuta el proletariado que le vota. Paradoja, la del miedo, la del sufrimiento y el castigo divino, irracionalidad creciente, histórica que aún no ha se ha resuelto en los mil años del nacimiento de una nación, donde el pueblo aguanta a pesar de sus amos de todos los signos. Digo como el refrán castellano, nunca es tarde si la dicha es buena. La dicha o la picha, afirma el hispano optimista.

EPÍLOGO.- Escalofriante,  el último libro de Marta Robles con un titulo dulce como los cerezos en flor, pero de un contenido que a mi edad me asombra sobre el  machismo sexual y las Escuelas de Mujeres de Moliere, casado con su hija, pero superado  por Lord  Byron, atleta sexual, que en nuestra época, de vivir, hubiera sido escarnecido y desterrado al sur de la Patagonia. Un relato de la vida íntima de los grandes hombres desde el siglo primero  después de Jesucristo, incluyendo el desprecio de Picasso por las mujeres. No sé si el libro, desde hace unas semanas a la venta, ha aprovechado el tirón de la guerra de los sexos declarada por Podemos y  su preclara Irene Montero, la nueva Pasionaria de la izquierda española, pero sin el relumbrón y el talante ideológico de la madre del viejo comunismo, ya en el ostracismo, salvo en Corea del Norte, donde homos y lesbis, son encarceladas como en la tiranía de los ayatolás iraníes, donde se predica el abuso sexual sin contemplaciones. La conclusión que he sacado de su lectura es que el machismo contemporáneo es la secuela  brutal de veintiún siglos, donde tampoco la mujer queda bien parada.