¿Para Qué Pijo Sirve un Político, en Cartagena? – J. Sánchez

La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos” -Louis Dumur (1863-1933), dramaturgo francés-

Juan Sánchez | Opinión | Cartagena | Definitivamente, estamos en manos de sinvergüenzas contumaces, reincidentes, consumados. Quedan pocos ingenuos que aún crean en las buenas intenciones de los políticos. No existe el político bueno, ni buena. Lo más doloroso es que seguimos votando en sus elecciones, que no las nuestras. Hasta aquí todo comprobado, contabilizado y pasado por el arco del triunfo satírico-parlamentario. Sin más.

Esta democracia, ja!, ‘representativa’, ¿a quién carajo representa? Está muy claro que no es al pueblo. En todo caso, a una mínima parte del electorado: esa ínfima parte que contrata los servicios de esos mentirosos profesionales, bienmandaos, lameojales, lujuriosos de la reverencia, hincados de rodillas ‘trabajando’ lo pactado. Sí, lo vas clavando. En este país de pillastres, pillos, pillas, sacas públicas y manos ávidas de coger la pasta y salir cagando leches semidesnatadas, la política ofrece todos los atractivos para que algunos/as se realicen como la gran gentuza que siempre llevaron dentro y nunca se atrevieron a exteriorizar. De todos es sabido que los más grandes hijos de puta se cuidan muy mucho de aparentarlo. No era ná lo del ojo, y lo llevaba en la mano.

Me comentaba una amiga que los malvados no necesariamente purgarán sus fechorías. Y que los buenos tampoco serán resarcidos de los agravios de esta re-puta vida. Que las cosas no funcionan así en este valle de malvas. Tal vez en el siguiente turno de oficio nos toque la lotería de una justicia divina algo menos ‘peregrina’. El caso es alzarse una y otra vez, hasta que los corderos se vuelvan leones. No quedan más opciones.

A veces vuelan epístolas que firman políticos sin fuste alguno, asumiendo decisiones y responsabilidades que no son tomadas por ellos, ellas, oye, y al reconvenir sus argumentos tan ‘peregrinos’ –Hoy me ha dado por este palabro–, me salen con aquella coletilla multidisciplinar: para esos menesteres ya están los técnicos. Entonces, amigos-enemigos míos, ¿Para qué capullo andáis cobrando el pastón que os pagamos, si al final son los negociados municipales quienes deciden y ejecutan los mandados? En esa lid hállome, oye, que no sé si mandar a la mierda al político o al técnico, o a ambos dos, cogidicos de la mano, «mirando al mar, bajo el palio sonrosado de la luz crepus-cular». En fin… Últimamente me ronda una duda socio-política-económico-existencial –Toma castaña pilonga otoñal–. Así, a bocajarro: ¿Para qué mierda sirve un político, a, e, i, o, u?… ¡Borriquito como tú!

Si hacemos balance de las decisiones políticas, y valoramos la eficacia y buena gobernación del municipio, así, al azar, pongamos Cartagena, por quedarnos por aquí cerquica, veremos que en la mayoría de actuaciones siempre habrá un técnico municipal que es el tocólogo del éxito o la partera de esa cagada desmesurada que embarra de mierda hasta el palo de la bandera que resiste, estoicamente, los embates mega-ultra-capullares del vanguardista diseño y deconstrucción, como una burla al pueblo de Cartagena, –entre otras muchas que ya iremos desgranando–, que han dado en nombrar conceptualmente, ¡manda güevos!, «Plaza Mayor». Podrían cruzarla con los ‘árboles’ de la plaza del Rey, a ver si crían y me guardan un cachorro. Por si las dudas: Plaza Mayor, ni es ni se la espera.

Una cosita que debe haber pasado desapercibida a los responsables, responsablas y demás sablazos, del espacio portuario: ¿Habéis paseado alguna vez por la Plaza Mayor de los Madriles, o la universitaria de Salamanca —En la imagen de portada– , o la muy modesta e irrepetible de L´Ainsa, o tantas y tantas ciudades españolas cuya historia nació y creció bajo los soportales de dichas ágoras. Os recomendamos encarecidamente hacer turismo y contrastar la ‘terminología’ aplicada a la vuestra. Anda que no hay términos para nombrar un recinto portuario sin caer en el ridículo descoyuntado solo comparable, por negación de lo evidente, al cuento “El Rey desnudo” de Hans Christian Andersen… Un último apunte y valga la ‘rebuznancia’ : ¿Qué «Neocateto» –Gracias por el neologismo, Aureliano– se apuntará el mérito de tal invento en Sooo, Bemol, Mayor?. Porque hay que tener muchos, pero muchos, “Bemoles” para despanzurrar ‘conceptualmente’ tremendo e indecente pastón.

Epílogo.- No puedo dejar pasar una consideración demasiado seria para obviarla. La deuda regional ronda los 11.000 Millones de euros, tocamos a 8.000 euros por habitante, a pagar!!. Además, cerca de un 34% de la población de la Región sufre pobreza y está en exclusión social. Es decir, que 513.000 residentes regionales son pobres, sin más. En serio, con esas cifras de endeudamiento y precariedad social, ¿es el momento más apropiado para despilfarrar 28 millones de euros en soplapolleces, pompa y circunstancia?… Conociendo los argumentos, que no me salgan con que traerá riqueza, negocio y puestos de trabajo para toda Cartagena. Porque esa reflexión solo puede haber surgido desde la desconexión con la realidad de una mente muy, muy, egoísta y ‘peregrina’.

¿Para qué pijo sirve un político?… “A veces, la respuesta depende de una nueva perspectiva”. Y punto!