SEXUALIDAD POPULISTA

El Ojo Público | Perdonen el titulillo pero lo hemos colocado con toda la intención del mudo, atraer lectores e informarles la clase de tropa que tenemos en un Gobierno obsesionado con el sexo, con siete ministras, una de ellas desbordada con la practica del sexo, hasta bajar a nivel de niños y adolescente. Y la ministra IRENE MONTERO no rectifica tras darle un puntapié al sexo consentido a una edad, de nuestros hijos y nietas, en la que se pide tacto y equilibrio mental.

Lógicamente nos sumamos a los que piden su cese o su dimisión, porque afirmar que «Todos los niños tienen derecho a saber que pueden tener relaciones sexuales con quien les dé la gana» supone una torpeza y abrir una polémica cargada de malas intenciones que seguramente tendrá la máxima audiencia en los medios televisivos desinformando.

La falta de matices y de sensatez en las palabras de la ministra se corresponde con el empeño de su ministerio y colegas y colegos en patologizar todo cuanto tiene que ver con la sexualidad y el furor uterino y fálico , como si España fuera un país enfermo, desbordado por sicopátas. Ni la educación sexual puede convertirse en un adoctrinamiento ideológico a la medida del populismo ultra, ni debe plantear cada una de sus propuestas políticas como un combate demagógico entre el bien y mal. La sexualidad es una actividad tan formidable, que sin un baño de humanidad y exquisitez, puede terminar en una orgía sicológica. O provocar en los niños y adolescentes disfunciones mentales muy serias.

En el criterio del dios griego Ares, hacer el amor es uno de los tres momentos más importantes del ser humano, con nacer y morir, con la fortuna de poder repetir a voluntad, con o sin notarios, Irene.

CANO VERA