Yolanda Díaz, ministra de trabajo – M.J. Hdez.

María José Hernández H. | Opinión | Política | El miércoles, 14 de septiembre, tuvo lugar en Bali, Indonesia, la reunión ministerial de Trabajo y Empleo del Grupo de los 20 (G20), integrada por 19 países y la Unión Europea, a la que asistió la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

La ministra defendió la subida de los salarios mínimos para frenar «la pérdida de poder adquisitivo» (quien lo tenga) y evitar que los trabajadores sean «víctimas de la crisis»:

“Seguiremos trabajando en defensa de los salarios, en defensa de que las personas trabajadoras no sean nuevamente víctimas de esta crisis”, afirmó Díaz.

También mostró su satisfacción por la propuesta del G20 de fortalecer la inversión pública en la formación de los trabajadores.

En fin, parece ser que en la mente de la ministra “comunista”, en el ámbito del trabajo, el suyo y su responsabilidad, solo existen los trabajadores, quienes además son las únicas víctimas por sus bajos salarios. Los parados, sobre todo los de larga duración y los que tienen 50 a 60 años, no se consideran ni tan siquiera víctimas, o sea, no se consideran, o sea, que se pudran, o sea, que se mueran directamente.

Tampoco parece haber sentido entre sus homólogos europeos ni un ápice de vergüenza por representar, como ministra de trabajo, al país que más tasa de desempleo tiene en toda la Unión Europea. Oigan, y no vale decir lo de las competencias de las autonomías, que eso está ya muy manido. Cuando el Estado debe, y sobre todo cuando quiere, hace eso, lo que quiere o lo que le conviene. Esa justificación raya el cinismo y el desprecio más absoluto a la situación social de un colectivo (si, algo son, qué se le va a hacer ) que pertenece al país que gobiernan y que además hasta algunos les votan.

La señora Yolanda Díez sabe que su propuesta de subida salarial puede captar votos. De hecho, ha tenido mucho éxito a juzgar por los “me gustas” de sus tuits en las redes sociales. También supongo que cuenta con o sabe de la misería humana en general y que probablemente, la mayoría de los trabajadores se conformarán con la subida sea cual sea, aun siendo miserable, olvidándose , como ella misma hace de los desempleados. Bueno, si por votos se trata, fumíguelos y así bajarán las estadísticas del paro y subirán más los codiciados y anhelados votos.

Considero necesario recordar que el pasado día 10 de este mes, fue el día mundial de la prevención del suicidio. El 10 de octubre será el día de la salud mental. ¿Acaso la ministra puede imaginar, ya no digo empatizar aun perteneciendo ella misma a ese rango de edad, lo que es tener 50-60 años, no tener trabajo y/o ser parado de larga duración y no tener ningún tipo de esperanza para ello? Seguramente no. No, porque usted se siente una motomami. Usted es una motomami y eso a las motomamis no les pasa…

Para más inri, en una entrevista en @laScript, la ministra explica que a ella “no la pone el poder por el poder”, que a ella lo que le gusta es “hacer cosas que cambien la vida de la gente”.

Sinceramente a mí y creo que a la mayoría de las personas de este país, no me interesa nada lo que a la señora ministra de trabajo y vicepresidenta segunda de gobierno la pone o no la pone. En cualquier caso, sería una buena causa y cumplimiento del deber que lo que la pusiese fuese generar, promover y facilitar trabajo a los desempleados y no solo a los jóvenes, Los demás, como digo también existen. Seguro que eso sí les cambiaría la vida, cosa que dice gustarla tanto.

Por otra parte, los sindicatos “han elogiado cómo se ha impulsado el diálogo social en España y las reformas en materia de transición digital y verde”. Qué decir…Ya estamos acostumbrados desde hace muchos años a su lucha descafeinada con respecto al desempleo. “Ande yo caliente y muérase la gente…”. Con estos sindicatos ni siquiera hubiera hecho falta la creación de los otros, los empresariales, los llamados sindicatos amarillos.

“Okay, motomami, pesa mi tatami, hit a lo tsunami, Oh, Okay, motomami, fina, un origami. Cruda a lo sashimi. Oh, motomami, motomami, motomami…”

María José Hernández H.