Sequía, la otra corbata

EDITORIAL | En ningún país del mundo civilizado, demócrata y moderno, se le ocurre a un presidente de Gobierno la patochada de la corbata y menos cuando millones de españoles se debaten entre la duda cartesiana y la miseria del hambre, como una ironía populista marca Maduro, cuando desbarra. Una frivolidad que le vamos a recordar cuando la crisis europea tenga el marchamo español, porque, por ejemplo, la sequía pertinaz, es una amenaza que ya nos castiga por tierra, mar y aire, pero duramente en el campo donde la agricultura y la ganadería sostiene una economía vital en la misma escala que el turismo.

El desastre del agua, a repartir, es un drama que en nuestra comunidad autónoma viene de siglos, sin que la coalición de la Moncloa haya tomado medidas concluyentes, tampoco en otras regiones donde el campo empieza a estar vacío, y los incendios queman el secarral. Este gobierno no prioriza y se le acumulan las urgencias y las desaladoras, la mayoría, siguen paralizadas o a medio funcionar.

El campo español es un a asignatura pendiente para una izquierda radical que salvo en la II República, no ha entendido que vivimos de las importaciones cuando tenemos posibilidades de exportar si somos capaces de una reforma agraria con aires actuales.

La corbata sanchista ha entrado en la historia bufa sin respeto a los que sufrimos graves deficiencias y pendientes de los eslóganes de los chistes malos de un político que se siente amo del cortijo, político y económico, sin agua y al borde de la ruina.

Foto Edición: Juan Sánchez