ANSE: “EL TOTALITARISMO ECOLÓGICO AL PODER” – Diego «El Eco»

Diego Conesa Guerrero | Opinión | Medio Ambiente | Por fortuna o por desgracia, el peso de los años le va dejando a uno muchas andanzas tras de sí, y también mucha perspectiva para poder opinar de las cosas que ha vivido.

Quienes me conocen me llaman «El Ecológico», o «El Eco». Porque prácticamente toda mi vida ha girado en torno a las relaciones humanas del ser humano con la Naturaleza, que, para mí, es básicamente lo único que existe.

En esta larga andadura hubo un tiempo en que milité en esa asociación llamada ANSE, porque mis inquietudes de preservar la Naturaleza me acercaron a conocer este tipo de movimientos, mal llamados «Ecologistas».

Por aquel entonces era un grupo de gente con inquietudes «naturales», a los que les gustaban las aves, los hábitats, las plantas, etc… El comandante en jefe en Cartagena era el mismo que actualmente dirige toda la asociación, que ahora además es Fundación. Por aquel entonces había otro tipo en Murcia, que era el director regional, un tipo bonachón, con pocas pretensiones de poder, y prontamente fue desbancado por el Pedro cartagenero, que resultó bastante astuto para hacerse ver en los medios de comunicación y lograr una fama dentro de ellos.

He de decir que hasta hace poco me parecía bien la labor conservacionista que llevó a la creación de las diferentes áreas protegidas que ha conseguido este señor en la región de Murcia, pero actualmente llevo un tiempo que me he dado cuenta que los que van de ecologistas por la vida, están atados a ideas cerradas que impiden el progreso del ecologismo bien hecho, y prefieren circunscribirse, vaya usted a saber por qué oscuros motivos, a las labores proteccionistas.

Supongo que la mayoría estamos de acuerdo en que el deterioro ambiental de este planeta ha sido causado por el ser humano. Así que, si hemos sido nosotros los que hemos deteriorado el planeta, debemos ser nosotros los que enmendemos nuestras malas acciones. Porque si esperamos que sea la Naturaleza la que haga ese trabajo, efectivamente lo hará, pero tardará tanto tiempo que no llegaremos a verlo, ni probablemente nuestros nietos, ni los nietos de nuestros nietos tampoco. Porque la Naturaleza no tiene prisa. A pesar de que ella actúa de inmediato cuando cesa la fuerza que le perjudica.

Cuando los humanos protegemos una zona delimitándola y sometiéndola a normativas específicas, conseguimos que en cierta manera cese parte del daño que se le está infringiendo a ese lugar. Pero inevitablemente va a seguir sufriendo daños procedentes de las zonas colindantes, por lo que, aunque esté protegida, seguirá sometida a degradación, aunque ésta ocurra de forma más lenta. Es por esta razón que hace tiempo que me he dado cuenta de que hay que actuar, y proceder a la regeneración, o al menos ayudar a activar la regeneración natural, de los ecosistemas. Y para eso, lo primero que hay que hacer es quitarse las manías de la cabeza, y ya os digo yo que los que van por la vida de ecolistas tienen, y muchas.

Pedro de Anse es uno de los grandes culpables de la «fiebre del autoctonismo, y del endemismo». Él y gente como él, son los que se erigen en seleccionadores de lo que tiene que usarse y lo que no para repoblar con especies cuando rara vez se animan a hacer una reforestación. A poco que nos pongamos a estudiar la climatología del planeta a lo largo del pasado, nos daremos cuenta de que las zonas que llevan más tiempo bajo la presión humana, especialmente toda la cuenca del mediterráneo, han sufrido muchísimos cambios climáticos. Por tanto, no seré yo el que se atreva a asegurar que planta es la autóctona de aquí o endémica. Con la cantidad de diversos pueblos que han poblado nuestra zona u otras zonas, asegurar lo que estuvo y lo que debería estar para recuperar lo que hubo, es muy, muy, muy, muy difícil. Así que llámenme loco, pero en una situación de grave crisis climática y medio ambiental, lo sensato es optar por las plantas que han demostrado no presentar problemas de adaptación a nuestra degradada zona, y que además se desarrollan con facilidad en nuestros degradados ecosistemas.

Aquella planta que supuestamente era autóctona aquí hace 3 mil años, se encontró por fuerza con unos suelos y un clima y pluviometría muy diferentes a los que hay hoy en día disponibles. Así que es absurdo esperar que prosperen con el mismo éxito que lo hicieron en el pasado. Esto es algo que me maravilló cuando visité la isla de Córcega, donde bosques de especies que no son precisamente autóctonas de allí, han conseguido devolver la VIDA en mayúsculas, con unos equilibrios naturales maravillosos. Haciendo que los ríos fluyan llenos de aguas cristalinas, y que la palabra paraíso cobre sentido de nuevo para los humanos.

Pero los “Anselmos” (como los ha llamado siempre mi madre cariñosamente) no están dispuestos a pasar por ahí, y se aprovechan de su poder mediático para imponer qué y cómo plantar, tal y como ha ocurrido con los famosos setos para proteger el Mar Menor, que no han servido absolutamente para nada, salvo para estorbar a los tractores que, por cierto, también les dan de comer a ellos.

Si mañana aprueba el gobierno regional un plan de choque sensato para recuperar el Mar Menor, tendremos a Pedrito en contra, en primer lugar, porque lo hace un partido de izquierdas, y en segundo porque los ecologistas, como ya he dicho, no quieren regenerar, sino solo proteger. Porque si regeneran y funciona, se les acaba el entretenimiento, y hasta las subvenciones.

Por lo que he leído Anse tiene unos 1000 socios. En la asociación manda una persona, y va a seguir siendo así. En un alarde de comunismo al uso, se hace lo que dice el gran patriarca de pelo largo, y al que no acepte sus dogmas como que está demás. Y así tenemos al señor Pedro tropecientos años al mando, y así va a seguir. Y lo peor es que ANSE va cogiendo fuerza, en asuntos que desde mi perspectiva lógica no deberían ser legales, como la compra de espacios naturales. Solo hay que echar un vistazo a la página de la fundación ANSE para ver como piden ayuda para la compra de diversas zonas protegidas o por proteger.

Y claro, si ANSE compra estas zonas, las normas las pondrá allí ANSE, o mejor dicho el señor Pedro García. Y saben a mí esto me toca bastante las narices. Si, porque a mí me gusta disfrutar de la Naturaleza, y a ser posible sin cartelito. Vamos que cuando llego a mi amada Cala Cerrada y me encuentro el cartelito ese de «Zona de acceso restringido», me dan ganas de pegarle fuego al ecologismo entero. ¡¡¡Pero oiga que yo vengo aquí todas las semanas con mi kayak!!! que yo soy un devoto de esta playa, que me va usted a poner normas para disfrutar de un entorno natural que es tan mío como suyo???? ¿Usted por qué? ¿¿¿Por qué sale de vez en cuando en la tele y los periodistas del diario LA VERDAD le tienen cariño??? No hombre no, yo por el hecho de haber nacido en este planeta y pertenecer a los homínidos catarrinos de la familia de los grandes simios, tengo tanto derecho a disfrutar de mi Cala Cerrada o de mi Mar Menor, o de mi Calblanque, o de mi Cala Reona, o de mi Sierra Espuña, etc. como cualquier rapaz, como cualquier tortuga, como cualquier reptil o como cualquier Tetraclinis Articulata. Al fin y al cabo, yo también soy una especie a proteger, un ecologista neoliberal. De esos que damos de comer a la gente esperando muy poco a cambio.

Pero no, viene un tipo con solo mil firmas detrás y me tiene que imponer lo que a él le dicta su cabeza o su manía o vaya usted a saber qué intereses. Porque se pone uno a investigar, sin maldad alguna créanme, y se da cuenta de que parte del dinero para comprar zonas protegidas en España, viene de parte de WWF, y de subvenciones que proceden del gobierno actual. Y parece que detrás de esa asociación que pretende proteger la naturaleza del planeta, hay grandes élites económicas que en realidad tienen otros fines. Acuérdense que hace dos años advertí en un video de que los poderosos fondos de inversión americanos y las grandes fortunas, habían puesto su foco en España para obtener grandes dividendos de forma fácil, con grandes plantas de fotovoltaica. Y ya hay muchísimos de estos proyectos en marcha, también en el Mar Menor, claro está; ya que no olvidemos de que las plantas solares producen más en las mismas zonas donde prosperan las verduras en invierno. ¿Pero está ANSE investigando de dónde proceden los fondos de estas compañías que van a poner en marcha grandes plantas fotovoltaicas en la región y especialmente en la zona de influencia del Mar Menor?, ya les digo yo que no, que lo que está haciendo es dinamitar la agricultura, ¡¿¿con qué fines?? vaya usted a saber. Pero vamos, no se puede esperar gran cosa de un «ecologista» que propone que volvamos a una agricultura y ganadería de hace 80 años, cuando había 4 veces menos habitantes en el planeta, y además más del 99% se dedicaba al sector primario.

La ecología debería ser neutral políticamente. Por eso yo, cuando me piden asesoramiento desde la política en estos temas, lo doy encantado independientemente del color de quien me lo pida. Aunque reconozco que no me siento con la misma alegría en todas las sillas. Pero eso de abrazarse públicamente y con las cámaras de televisión grabando al señor Pablo Iglesias, que sabe tanto de ecología y ecologismo, como yo de jugar al beisbol, pues ya fue el remate que me quito toda la fe en ANSE, ósea, en Pedro García.

Saben, yo admiro a Félix Rodríguez de la Fuente, porque tuvo el empaque suficiente como para decir públicamente, que los químicos que la humanidad estaba sintetizando, se volverían rápidamente contra nosotros. Tal y como está ocurriendo, y, sino que se lo digan a los microplásticos o a los disruptores endocrinos. Incluso, y siendo muy mal pensado, no me extrañaría que se lo quitaran del medio por tocar esos temas que antes eran tabú, en un mundo donde la química era imprescindible para el desarrollo industrial, y que todavía hoy en día, a pesar de ser súper importantes para nuestras vidas, no se les da la importancia que merecen. Y ya le digo yo al amigo Pedro, que tanto «proteger» ecosistemas, le va a servir de poco, sino podemos disfrutar de ellos porque los químicos nos destrozan la vida a nosotros, y también a esos ecosistemas «protegidos».

«Échate fama y ponte a dormir». Esta frase en nuestro país cobra más fuerza que nunca. Si eres ducho en salir en los medios. Tienes una imagen, como en este caso, que cala, te puedes meter a la opinión publica en el bolsillo, y aunque seas un totalitarista en tu propia asociación, puedes sacar tus proyectos adelante, y hasta el político de turno tendrá interés, o mejor dicho, intereses, en salir en las fotos contigo. Y a eso luego se le saca partido. Ese es el juego.

Así que no, no creo que ANSE sea una representación del clamor del pueblo para la defensa de la Naturaleza, no niego que haya hecho cosas buenas, por supuesto, pero de ahí a que se le vaya la mano, y a que los espacios naturales no puedan ser disfrutados más que por los perroflautas de turno que colaboran con las asociaciones de turno, pues como que no.

El ecologismo se puede canalizar individualmente hoy en día de muchas maneras. Recuerdo que algunos miembros de ANSE me acusaban de haber entrado en una secta, cuando radicalice mi vegetarianismo. Ahora es su «colega» Garzón el que reconoce que no comer carne o reducir su consumo, reduce considerablemente nuestro impacto individual sobre el planeta. También recuerdo a Pedrito hablándome en favor de la caza, ahora no se le escucha, cuando más lo necesitan los cazadores. Claro que éstos ahora no son del color que a le mola, si no otro gallo les cantaría.

Yo pienso que para ir de líder ecologista, no se puede trabajar en un ayuntamiento, tiene uno que haberse buscado las habichuelas lejos de la administración pública. Pero a lo mejor es que yo soy raro. También creo que el primer problema del ecologismo hoy en día son los químicos de síntesis, porque su presencia en los ecosistemas y en los humanos es el peligro más grande que afronta este planeta. Y a los humanos les impide pensar con objetividad.

Pero esto no les interesa a los ecologistas de hoy en día. Esta asociación totalitarista ha cobrado fama gracias al «Prestige» del Mar Menor. Un filón que no se esperaban. Porque ya les digo yo que en los años que estuve con ellos, del Mar Menor no recuerdo haber oído decir ni mu. Todo era proyecto Araar, y otras historias. Por aquel entonces los agricultores eran unos pobres desgraciados que apenas sacaban para sobrevivir, y entonces no eran asesinos de ecosistemas, como pretende este señor, que en el mismo video de la 2TV donde se ve a los pescadores de la laguna diciendo que no han bajado las capturas, el asegura que el Mar Menor es un mar muerto, sin vida, donde te pones a bucear y ya no hay peces. Joder, con lo alegres que me saltan a mí por encima del kayak los mújoles y lo que chapotean las lubinas cuando paso a verlas todas las semanas a la isla Perdiguera. Será que todos no miramos con los mismos ojos.

Qué bonito es predicar con el ejemplo. Y yo es que me molan los ecologistas de verdad, esos que comemos de nuestro huerto la mayoría de las veces, esos que contamos la energía que gastamos con cuentagotas y controlamos su procedencia, esos que hace mucho que renunciamos a vivir en las urbes, esos que ponemos especial interés en el origen y la naturaleza de lo que cae en nuestro plato, esos que hemos renunciado a tener hijos, esos que la única foto que buscamos, es la que nos puede echar aquel que tiene su cuerpo en la propia Naturaleza, y que algunos han dado en llamar Dios. Pero no me gusta ponerme de ejemplo, no vaya a ser que me aplauda uno de esos a los que yo jamás aplaudiría. ¡¡¡Qué vergüenza por Dios!!! ¿¿Ecologista yo?? no hombre no, yo soy el Eco, ese que resuena en una habitación vacía.

AUTOR: DIEGO CONESA GUERRERO – «El Eco».

Fuente Imagen: ANSE – asociacionanse.org 

Un comentario en “ANSE: “EL TOTALITARISMO ECOLÓGICO AL PODER” – Diego «El Eco»”

  1. De acuerdo con usted en que se repobla muy poco los montes de Cartagena.Personalmente estoy encantado de recuperar las Salinas y ojalá sirvan de nuevo para producir sal y sobre todo es la base de toda una flora y fauna peculiar.De acuerdo con usted en que no son maneras restringir el acceso a Calacerrada.Pero no dice usted nada de Calblanque convertida en una playa privada de la Región sininvertir un puñetero euro.Vamos que la región se la ha quitado a Cartagena por la cara y me gustaría saber su opinión.

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