HISTORIAS FICTICIAS Y FICCIONES HISTÓRICAS – J.L. Sánchez

José Luis Sánchez | Cartagena | Cultura | Si preguntara cual fue el último barco de refugiados republicanos que pudo salir de España camino del exilio, la mayoría diría el Stanbrook, el 28 de marzo del 39, desde el puerto de Alicante. Sin embargo, al día siguiente lo haría medio vacío el petrolero Campillo desde el puerto de Cartagena con idéntico destino, detalle que se pasa por alto en la Historia que se ha fabricado para la mayoría de los españoles.

Para poder compartir estos “pequeños errores” a la vez de entretener, he escrito mi primera novela; “A la sombra del Miral” que presentaré el próximo viernes 27 a las 19.30 en la Real Sociedad Económica de Amigos del País .

Se trata de una novela de acción ambientada en la Cartagena de la Guerra Civil, no de un libro de Historia, aunque hay algunos temas a los que se le da un enfoque más realista a lo ocurrido, del que le dieron los vencedores encargados de escribir la Historia.

Algo parecido a la historia del Stanbrook pasa con los cuadros del Museo del Prado, que “todos sabemos que pasaron la guerra en Valencia.” Sin embargo Antonio, un cabo de artillería primo de Manolico le cuenta a su tío en la novela, las guardias que hace en los polvorines de La Algameca donde custodia grandes cajones de madera que contienen todo tipo de objetos de plata requisados a la nobleza, el tesoro de la catedral de Cuenca y sobre todo cuadros, muchos cuadros, todos traídos de Valencia. Tantos, que al acabar la guerra, según nos cuenta el historiados Luis Monreal Tejada, encargado del Servicio de Recuperación Artística en aquellos días, hicieron falta dos trenes para llevarlos a Madrid.

Quisiera apuntalar también en esta novela, la idea de lo importante que fue Cartagena para la República en los primeros momentos de la sublevación. “Cartagena ha salvado a la República,” le oyó decir Hans (el protagonista) a Diego Martínez Barrios, Presidente del Consejo de Ministros, en un mitin que dio desde el balcón del Ayuntamiento pocos días después del alzamiento. ¿Se han preguntado alguna vez qué hubiera pasado si en Cartagena hubiesen triunfado los sublevados?

Pero si al principio de la guerra Cartagena tuvo una importancia que no se le reconoce, al final le esperaba un protagonismo vital, aún menos reconocido, como último reducto del ejercito republicano que, acantonándose en Cartagena esperaría el estallido de la guerra en Europa y la presumible ayuda de las potencias democráticas, o en caso de no producirse, sí que se podría organizar una evacuación ordenada y segura, teniendo la Flota y las defensas artilleras de la costa para garantizarla.

Pero todo saltó por los aires la noche del 4 de marzo con la sublevación del Arsenal, el Parque de Artillería y las baterías de costa.

Al día siguiente a medianoche el coronel Segismundo Casado hizo lo mismo, pasando a la historia ese hecho como el detonante de la caída de la República y no, lo ocurrido en Cartagena el día anterior.

Fruto de los sucesos de Cartagena que casi nadie conoce fuera de aquí, la escuadra se exilió y el mismo Negrín se exilió a Francia, no sin antes decir estas palabras: “Ahora ha sido Cartagena y la Escuadra; mañana será Madrid o Valencia. ¿Qué podemos hacer? ¿Aplastarlas? No merece la pena. La Guerra está perdida”

Estas son las algunas de las muchas Historias que recoge esta novela, tan ciertas o más que las que han llegado a nuestros días sobre lo ocurrido aquellos años, dejando claro que la ficción de una novela, a veces supera a la realidad. Al menos, en la veracidad de unos hechos escritos por los vencedores de aquel sinsentido.

Pero la novela tiene mucho más, y más historias, tal como podréis comprobar en la sinopsis de portada de A LA SOMBRA DEL MIRAL

Siguiendo las pistas de antiguos manuscritos medievales sobre un santo de leyenda, un arqueólogo del tercer Reich cree adivinar detrás de esta figura creada a través de los siglos, el camino seguido por el Santo Grial hasta desaparecer bajo el polvo de los siglos.

Semanas antes del comienzo de la Guerra Civil española su búsqueda le lleva a los pies del Monte Miral para una campaña de pocas semanas que acabaran convirtiéndose en casi tres años. Los que dure la Guerra de España.

Vividos estos tres años en parte, en la principal base naval de la República y en parte, a orillas de una gran albufera junto al monasterio, casa del santo al que persigue. Conocerá no solo a aristócratas, intelectuales, criminales, espías, personajes pintorescos o borrachos irredentos, sino la verdad que busca y al amor de su vida.

En paralelo, el comisario Sánchez Montes y su familia compartirán el destino del arqueólogo, al menos en el tiempo, cruzando sus vidas en momentos puntuales con el alemán, ya fuese unas veces en Cartagena u otras en Los Nietos.

Mientras uno vive en la nebulosa de la leyenda y el misterio, los otros lo hacen en la niebla y el humo de la guerra. Testigos de un tiempo de muerte y horror, pero también de hambre y privaciones que agudizan el ingenio de unos zagalicos que viven su largo verano del 36 a orillas del Mar Menor.

Transitando por esta novela, el lector será testigo de asesinatos, fusilamientos, bombardeos, sabotajes y conspiraciones en la convulsa Cartagena de nuestra guerra. Pero además se sumergirá en las leyendas del patrón de la ciudad y el misterio del monte mágico que se eleva majestuoso junto al monasterio de San Ginés de la Jara.

Esperando veros disfrutar de esta novela, Salud y Felicidad desde Cartagena de Levante.