LA MANO QUE APRIETA Y LA PATA QUE APLASTA

José Luis Sánchez Álvarez | Opinión | Cartagena | Vivimos en una apacible esquina del sureste español donde nunca pasa nada y cada día que pasa, tenemos más constancia de que aquí nunca pasará nada ni nunca pasó nada.

Personajes tan murcianos como Teucro, Hércules, Asdrúbal o Aníbal nunca pisaron este rincón peninsular conocido como Campo de Cartagena.

Y cada día tenemos más constancia de ello gracias a los esfuerzos de nuestro Gobierno regional que trabaja denodadamente para que abramos los ojos y nos dejemos de ensoñaciones que nos hagan perder el tiempo pensando en un pasado glorioso que nunca nos podría haber reportado beneficio alguno en el futuro.

Recientemente ha salido en prensa y televisión la noticia del descubrimiento del “Templo de Hércules” en Cádiz. Todo el mundo lo ha dado por descubierto y así se ha anunciado a bombo y platillo en todos los medios nacionales y muchos internacionales, pero…

¿Sería posible algo así en Cartagena?

Existen desde la antigüedad tres “Islas de Hércules” en la costa de Hispania. Una es Sancti Petri en Cádiz, donde se ha descubierto, sin lugar a dudas, según parece, el Templo del héroe. La otra es una isla fluvial en la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel, la isla de Saltes, totalmente desértica y despoblada. Y nos queda la última “Isla de Hércules”, a priori, la que menos papeletas tiene para ser la auténtica “Isla de Hércules”. Me refiero a la isla de Escombreras, que pierde cualquier razón de ser la auténtica por el solo hecho de estar en Cartagena y dentro del invento de comunidad autónoma en el que agoniza Cartagena y sus cartagineses. En estas tierras resulta del todo inaceptable permitir soñar otra cosa que no sea Murcia, da igual los barros con que se construyan esos sueños panochos.

Al final, el famoso “Tempo de Hércules gaditano” resultó ser un fallo del programa informático del radar que lo “descubrió” pero, desde antiguo se acepta que Cádiz fue fundada por Hércules y si el templo aún no ha aparecido allí, nadie pone en duda que aparecerá allí o no aparecerá.

¡Qué diferencia con Cartagena! Donde todo se pone en duda: se duda de la fundación de Teucro, se duda incluso de la existencia de Mastia, pero eso sí: no se duda de la no existencia del “Templo de Hércules” en Escombreras, ni del “Palacio de Asdrúbal y Aníbal” en El Molinete. Fantasías absurdas que no llevan a nada. Aquí: impera “La Verdad”, por cruda que sea. Vaya este ejemplo.

Casi el mismo año que se descubrió el sepulcro del apóstol Santiago en la catedral de Santiago, en la catedral de Cartagena vio la luz otro sorprendente hallazgo: la primera iglesia en Hispania, fundada por el mismísimo apóstol. El orgullo de tener tal tesoro en Cartagena apenas duró medio siglo, hasta que se determinó que no era una iglesia lo que yacía bajo pavimentado damero albinegro de nuestra catedral, sino una estancia de una casa romana.

Nadie duda hoy que los restos enterrados en Santiago, posiblemente no sean los de un judío del siglo I, pero eso a nadie le importa; ¡son los restos de Santiago y punto!. Mantén el Camino de Santiago abierto y la caja registradora funcionando.

Destino muy desigual el de los dos formidables hallazgos de finales del siglo XIX. Uno dando vida y futuro y el otro olvidado y convertido en simple pasillo de nuestro Teatro Romano.

Y ahora sin ironía ya, solo con espíritu constructivo y con ansias de aprender, es el momento de preguntarnos y contestarnos a nosotros mismos. ¿Qué diferencias hay entre comunidades autónomas como Andalucía o Galicia y la Región de Murcia, aparte de que no existe ninguna ciudad llamada “Andalucía” o “Galicia”? ¿Por qué los mitos se ensalzan y explotan ahí fuera y aquí en Cartagena, ni a las realidades se las reconocen? ¿Es suficiente que desde el Gobierno regional nos doren la píldora con halagos a nuestra historia y patrimonio, pero sin invertir un euro, cuando no, trabajando bajo mano para borrar nuestra historia?

Mientras nos cuestionamos la realidad cotidiana y nos respondemos a nosotros mismos: Salud y Felicidad desde Cartagena de Levante.

Imagen: Isla de Escombreras. Fuente: mapio.net