LOS BANCOS

EDITORIAL | Parece mentira que un Gobierno como el que tenemos, que se llama populista o de izquierdas, permita los abusos de la BANCA al rebufo de las eléctricas, farmacéuticas y petroleras, el verdadero corazón de un capitalismo salvaje con el disfraz del liberalismo amorfo sin respeto a los derechos humanos, es decir, sociales. Ayer conocíamos la historia de una tomadura de pelo de ARQUIA BANCA, la que en su día fue el núcleo duro del mundo del ladrillo y de los profesionales técnicos del mismo, hoy en una situación de ambigüedad, como el que nos relataba un funcionario en un caso de hipoteca, F.C. con devolución de una fianza de 7.700 euros estancada en un papeleo impropio de una entidad que a la espera de un balance anual que le beneficia hace lo que quiere, al parecer incompetente a la espera de los grandes de Madrid y Barcelona.

Los bancos salvo alguna excepción nos machacan, nos torean y lo que es peor, nos indignan cada día más. Nos faltan aquellas cajas de ahorros próximas, como hoy CAJAMAR, de las escasas que quedan, que conocían a sus clientes en el trato directo y empleados que nos sonreían y nos asesoraban hábilmente pero llenos de calor humano, ese calor humano en franco declive que ha sido sustituido con profesionales avinagrados que te observan fríamente, cuando ellos viven de nosotros, sus clientes.

La crisis no es solo de la oscura pandemia, culpable de todo, incluso de la caída vertical del Real Murcia, desde aquellos años del mandato valcarciano, también de la completa desinformación y del padre de la mala salud mental del pueblo llano, el MIEDO en manos de expertos  sin escrúpulos que nos castigan la existencia en un mundo hostil, brutal y ruidoso de voces pidiendo socorro a un Estado permisivo y déficit ético y democrático, véase el cúmulo de graves errores en el tratamiento casi anárquico en la guerra biológica contra unos virus misterioso a los que se les facilita apropiarse de nuestros hogares. Vale todo pensando en el mañana electoral, el ejemplo de Madrid, Barcelona, País Vasco, Navarra y Cantabria, los más ricos, nos preocupa seriamente. El lado más oscuro es que existe desconcierto ante el futuro inmediato, pasar de un 2021 a un 2022 lleno de dudas a pesar de los mensajes interesados de que el virus del pasado puente es leve y que aquí no ocurre nada. La política del avestruz española de todos los tiempos.

Otro Si. El duro debate de ayer en el Parlamento sobre los Presupuestos Generales del Estado da síntomas del nacimiento de otro virus, las diferencias de unos partidos políticos servidores de sus propios intereses, a la vista de unas elecciones generales a finales del próximo año. Desconocen la vacuna para tranquilizar a una nación traumatizada.