NUESTROS ENEMIGOS Y LOS DEL MAR MENOR

  • ESPECIAL MAR MENOR

Juan Eladio Palmis | Opinión | Medio Ambiente | El lago africano Victoria, uno de los grandes lagos del mundo de agua dulce, 69.500 km2 de extensión, con una profundidad máxima de 80 m., cuyas riberas pertenecen a tres estados diferentes, Kenia (47 millones de habitantes), Tanzania (51 millones de habitantes), Uganda (45 millones de habitantes); es decir que unos 145 millones de habitantes, en una de las zonas más densamente pobladas del planeta, tienen “derechos” sobre el lago.

Un lago que gracias a los asesores blancos, se lo estaban cargando, hasta que sus gobiernos, a diferencia del murciano y español, en ese orden de responsabilidad y robo, han tomado cartas con seriedad en el asunto y están corrigiendo lo que en los últimos años, el agua bendita y los rezos de los misioneros blancos que les enviamos para civilizarlos, lo único que han servido es para aumentar el mestizaje, prohibir los condones, y contaminar el lago.

A diferencia de los continuadas mentiras del gobierno murciano y su tripulación de tránsfugas nos cuentan a diario, avaladas las dichas mentiras por “científicos subvencionados”, los gobiernos de los citados cuatro estados africanos ribereños del gran lago Victoria, han consensuado la causa principal que puso al borde de envenenar sus aguas totalmente.

Y aquellos gobiernos, desoyendo lo cojonudo que iba a ser para todos ellos la introducción en el lago del depredador exterminador de la Perca del Nilo, y lo romántico y bonito que quedaba el Jacinto de Agua, consensuaron hace poco tiempo un comunicado y una acción de remedio en conjunto, manifestando sin rubor ni mentira la causa fundamental que iba a ocasionar la muerte del gran lago.

Aquellas gentes gobernantes, que están muy lejanas de los buenos, santos y honrados gobiernos, tanto regionales, como nacionales, y municipales de los cuatro ayuntamientos que no duermen pensando en el Mar Menor, han establecido la base de su lucha en lo siguiente que es lo que perjudica al lago:

“La liberación de grandes cantidades de aguas residuales no tratadas (aguas negras), la escorrentía agrícola e industrial directamente en el lago Victoria en los últimos 30 años ha aumentado en gran medida los niveles de nutrientes de nitrógeno y fósforo en el lago «desencadenando el crecimiento masivo de la exótica jacinto de agua, que colonizó el lago a finales de 1990.​ Esta maleza invasora crea condiciones anóxicas (agotamiento total de los niveles de oxígeno) en el lago. Todo provocado por la descarga de aguas negras, residuos domésticos e industriales, los fertilizantes y los productos químicos de las granjas.

Las áreas urbanas descargan aguas residuales sin tratar, por lo que aumentan la Eutrofización, que ayuda el crecimiento del Jacinto de Agua invasor.”

Aquí en el entorno del Mar Menor, con una extensión muchísimo menor, 170 km2 de agua, y una profundidad máxima de poco más de seis metros, rodeado de cuatro democráticos municipios de gente blanca guapa, que se ducha, cuyo número fijo todo el año de habitantes oscila entre los cien mil, y en verano se multiplica por muchos; que tiene las descargas de los alcantarillados urbanos en manos de empresas de amichis constituidas para ganar dinero, y el depurarlos es un gasto que eliminado permite “repartir más”; que el que hable más de las granjas de los chinos, no repite en las listas políticas próximas para redentor social, o le quitan la categoría de “científico” y con ella la subvención, el futuro está claro y dramático para el Mar Menor, porque la mentira asesina lo envuelve.

Y mientras aquellos gobiernos de países africanos han tomado medidas punibles contra los que intenten seguir contaminando el lago; aquí hay una gran carrera política para posicionarse en la “responsabilidad de proteger el Mar Menor”, pero con “poderes” en cuentas de dinero público que, hasta el momento, han logrado podrir todos los estamentos.

Y no nos queda más esperanza que gentes con leyes mundiales, tribunales de fuera de la región murciana y de España, protejan de verdad al Mar Menor, y lo liberen de sus verdaderos enemigos, con los castigos correspondientes.

Salud y Felicidad sin covid. Juan Eladio Palmis.

  • IMAGEN, MAR MENOR: Edición, Juan Sánchez – (Especial Halloween)