EDITORIAL: FÁBULA DEL ALACRÁN

EDITORIAL | Este país nuestro ha cambiado, de la  alegría al ruido escandaloso, incluso los gritos ya son soflamas, de la risa  contagiosa a la depresión, y el socialismo ha dejado de ser un reclamo histórico enganchado a un populismo mediocre  cuyo programa tiene como base ese feminismo ultra que insulta y divide a una sociedad abochornada.

Un día no muy lejano un alacrán mala uva, a la orilla de un rio, observando que no podía cruzarlo pidió a una modesta rana que le ayudara a pasar las aguas turbulentas, esta se negó en un principio, pero llevada de su diminuto coranzoncito, accedió. Ya casi tocando la otra orilla, a un paso, el escorpión le clavo su aguijón al pobre batracio, que herido de muerte  pedía explicaciones  al animal. Este cínico, frio, cabrón dijo que lo hacía porque era su naturaleza de picar sin contemplaciones buenistas.

La fábula es  real en la vida española, desde hace años, los batraci@s del PSOE van sucumbiendo, uno a uno, allá en la Moncloa, y quizás en Ferraz 35. Han cruzado ya casi medio rio el rio de las aguas turbias de la coalición y pueden que estén a punto de fallecer envenados, no por solo por un alacrán sino por una banda de ellos, que hasta se manifiestan juntos y se retratan en la Unión Europea, bajo la égida de Puigdemont y Otegi, y por las calles de Euskadi, los que no saben nadar en una democracia de hombres y mujeres libres.

Suenan tambores de ira contenida, las regiones se convierten en negocios y algunas, como la región murciana, en un cacicato en la que  el PP ha derrochado miseria y ha colaborado en matar el Mar Menor, cicutado por el poder del dinero, sin que llegue la mano dura y necesaria de una justicia rigurosa, y la popular en las urnas, sin excesivas esperanzas, porque la fábula no es solo protagonizada por la política sino por la incultura en la que vivimos desde siglos, en un país atribulado por las guerras intestinas y las que hicimos como cruzados, con la iglesia y sin ella. Todo un país en guerra, y sus víctimas, nosotros, el pueblo español inoculado por el maniqueísmo viejo y actualizado. Lloramos solo por un ojo. Se nos acaban las  lágrimas.

Un comentario en “EDITORIAL: FÁBULA DEL ALACRÁN”

  1. Ahhh, ¿ pero ha habido «batraci@s» en el Psoe? Si los ha habido, con la palma de la mano les han «picado» sus propios compañeros antes de salir al «ruedo»…

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