VIKINGOS EN TUDMIR (I)

A MODO DE PRESENTACIÓN…

Aureliano Rodríguez Soler | Investigación Histórica | Cartagena | La Historia, entendida como ciencia, es capaz de vertebrarse desde múltiples ópticas. Cuando se trata de estudiar el impacto vikingo en nuestra sociedad, nuestro acervo cultural se retrotrae a las sagas televisivas, de impecable indumentaria y hermosos paisajes. La memoria, poco entrenada, sitúa a esta comunidad guerrera solo en las brumosas tierras del norte de Europa, sin llegar a percibir la influencia que su presencia -en el mar Mediterráneo- ocasionó. Y… no solo por sus cruentas y despiadadas batallas: formaron reinos, fueron mecenas, comerciantes, exploradores, poetas, delicados arquitectos, no llevaron cuernos en sus cascos, florecieron como excelentes técnicos en la construcción de navíos, como el drakar. De hecho, tenemos constancia, a través del historiador romano Publio Cornelio Tácito ​ (55/120 d.C.), que los navíos de los hombres del norte se diferenciaban mucho de las naves romanas pues “tenían proas en cada extremo, lo cual les permitía alejarse del litoral sin necesidad de virar”. No cabe duda, eran buenos soldados y, muy buenos navegantes

Respecto a los navíos, el denominado Roskilde 6 descubierto en unas excavaciones en 1997, se considera el barco vikingo más grande conocido (hasta el momento). Posee una eslora de entre 35/37 metros, 3,5 metros de manga y un calado de 2,5 metros. Los datos señalan que pudo ser construido hacia el año 1025. Aparte de la vela, se impulsaba con 39 pares de remos. Podía contener 100 guerreros. La velocidad de navegación oscilaba entre 5,5 y 20 nudos siendo, esto último, absolutamente asombroso para la época.

https://es.wikipedia.org/wiki/Expansi%C3%B3n_vikinga#/media/Archivo:Viking_Expansion.svg

Las noticias trasmiten que, tanto en Francia como en Inglaterra, desde finales del siglo VIII y durante los doscientos años siguientes, se escuchó la siguiente súplica: “De la furia de los hombres del norte, líbranos, Señor”. Aunque, como en todo, algunos autores dudan de que esta letanía fuese incorporada, por ejemplo, en los monasterios.

Los datos registran el inicio de las incursiones vikingas a partir del asalto, muerte y esclavitud de sus ocupantes y consiguiente saqueo, del monasterio de Lindisfarne, el 8 de junio del año 793 d.C -sito en Northumbria, en el noroeste de Inglaterra-. Otros relatos apuntan a una fecha más temprana, la del año 787, como la primera actividad bélica en el país, confundidos con mercaderes.

Monasterio de Lindisfarne

https://es.wikipedia.org/wiki/Lindisfarne#/media/Archivo:LindisfarneCastleHolyIsland.jpg

Sin embargo y, a pesar de la fiereza desplegada por las hordas vikingas para con los asaltados, es curiosa la noticia que nos trasmite un clérigo del país, Alcuino. Va dirigida, a modo de reproche, posiblemente al aristócrata local.

…»Considerar la ropa, el peinado y los lujosos hábitos de los príncipes y del pueblo. Fijaos en los peinados, en cómo se ha deseado imitar a los paganos en las barbas y el cabello. ¿No os contiene el temor a aquellos cuyo peinado desearíais tener?»

https://www.elespanol.com/cultura/historia/20201204/saqueos-peninsula-iberica-vikingos-pueblo-conoces-estereotipos/540697384_0.html

https://www.elcorreo.com/vivir/tendencias/vikingos-moda-20210109184845-ntrc.html

No sabemos si, esta presunta atracción por el look nórdico, por parte de la nobleza de Northumbria y quizás parte de la plebe, en realidad, pudo estar motivada por cierta envidia, que fue generando la habilidad en la acumulación de bienes, por la iglesia y su administración. El rencor provendría por la facilidad que tuvieron los vikingos en hacerse con ellas, pues esas riquezas escapaban al control del reino y, por supuesto, la élite local no tendría acceso a las mismas con facilidad, o quizás estuvo motivado por otras causas.

No solo la débil Europa fue asaltada por las hordas de Odín, pues otros grupos vikingos, asentados en el “RUS”, en el año 860, asediaron la ciudad de Constantinopla. Focio, el Patriarca de la metrópolis constantinopolitana, dejó en sus escritos el recuerdo, de este suceso, a través de las siguientes líneas:

 «Una nación oscura e insignificante, bárbara y arrogante, súbitamente ha caído sobre nosotros, como una ola del mar, y como un jabalí salvaje ha devorado a los habitantes de esta tierra como si fuera hierba. Los niños fueron arrancados de los pechos de sus madres y sus cuerpos machacados contra las piedras, mientras sus madres eran aniquiladas acabando sobre los cuerpos convulsos de sus hijos. Los ríos se convirtieron en corrientes de sangre y los lagos rebosaban cadáveres».

http://sgfm.elcorteingles.es/SGFM/dctm/DOCUMENTOS/201110/20_1/00106517804636___DP1.pdf

Sin embargo, 128 años después, serian vikingos, los que solicitarían la integraron en la sociedad del Imperio Romano Oriental. En el año 988, tras la petición bizantina de ayuda y, el posterior acuerdo entre Basilio II y el príncipe Vladimir I de Kiev este, envió al primero, 6.000 hombres al servicio del Basileus. Fue conocida, hasta la caída y conquista de Constantinopla por las fuerzas turcas, en 1453, como la Guardia Varega. A ella accedieron numerosos hombres del norte.

En Europa, Francia, el sur, fue saqueado. Los vikingos llegaron a establecerse en el bajo Sena, de hecho, desde el 25 de noviembre de 885 a octubre de 886, sitiaron París, poco después, les será entregada las tierras de lo que se conoce, en la actualidad, como Normandía y se asentaron. En el antiguo Mare Nostrum, convertido ahora en “Mar Sirio”, las correrías, llegaron al norte de Italia, sin llegar a Roma, por una confusión.

https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89poca_vikinga#/media/Archivo:Vikings-Voyages.png

CONTINUARA…….

Aureliano Rodríguez Soler

Cartagena 21/10/2021