BANDERA ROJA EN CARTAGENA

José Luis Sánchez | Opinión | Cartagena | Si nos paramos para echar la vista atrás, para ver el camino que nos ha traído hasta aquí. Si somos capaces de escuchar más allá del silencio necesario para oír. Tal vez acabemos haciéndonos una pregunta: ¿Es hora ya de que ondee la bandera roja en Cartagena?

Sí, pero… ¿Cuál? ¿La bandera roja que ondea en nuestras playas cuando hay mala mar?

Puede, de hecho, en dos de los tres “mares” del municipio no nos podemos bañar. En el de Mandarache por razones obvias, es peligroso. Podría pasarnos por encima el S-81 Isaac Peral mientras realiza las pruebas para su puesta a punto.

En el Mar Menor, bañarse es un acto de fe, al que ni los políticos responsables del desastre, se atreven. Hay “mala mar” en el Mar Menor y la bandera no es roja, sino negra.

Mucho se habla de los nitratos y de la agroindustria. Ciertamente, uno de los causantes de habernos cargado el equilibrio de nuestro mar, pero ¿y de los cerdos?

¡No me refiero a nadie en concreto! ¡Por dios!

Me refiero a esos 2 millones de cerdos que hay en la CARM, ¡más que habitantes! Y de los que muchos están en esas casi 1.000 granjas porcinas del Campo de Cartagena, desaguando purines hoy que, en cinco o diez años llegaran filtrados por el acuífero al Mar Menor.

No nos damos cuenta de El Pozo donde se está metiendo la Región de Murcia, aunque… Realmente no pasa nada, es Cartagena y su Campo de Cartagena el que ha caído en ese pozo. Afecta muy poco a Murcia y, eso no es ni bueno ni malo. Es lo de siempre. Luego si eso, el Presidente se pone una pulserica con la bandera constitucional de la Provincia marítima de Cartagena y todos contentos. A seguir otros 40 años explotando sin reparos los recursos del vecino… Sierra Minera, Española del Zinc, Portman, El Hondón, Mar Menor y en un futuro no muy lejano… todo el Campo de Cartagena.

La bandera roja debe ondear en Cartagena, porque Cartagena naufraga día a día en una tempestad de desprecio, ninguneo, saqueo y expolio con epicentro en el ombliguismo, centralismo y servilismo político de quienes tienen por lema “hacerse con la región” para volcar el esfuerzo de todos en la “gran urbe” echando el grano, solo en el comedero del centro de la granja.

La silla del Obispo, la Provincia, los partidos judiciales al sur de La Cadena, los consulados, el Banco de España, la Autopista del “Mediterráneo”, la Aduana…en el pasado.

La ZAL que se proyectó en 2006 y nunca nació. El Gorguel que cambiamos por un puestecico en Europa para un “amigo”, el Corredor “mediterráneo” que se olvida del mar, el AVE que pudo haber sido y nunca fue, las Consejerías “a compartir” según el Estatuto y que solo se comparten en un municipio, el innecesario Aeromuerto y esa “mágica” zona logística aparecida de las arenas del desierto que todos pagamos y tributa millones en un solo municipio, Autopistas construidas para alimentar un “pelotazo” urbanístico que nunca echó a andar y que siendo de peaje (las únicas de la CARM) aíslan Cartagena. Y mucho más, en el presente.

¿Y qué más nos pueden quitar en el futuro?

El futuro ha llegado y desde San Esteban, trabajan fuerte para darnos un futuro a medida de su desprecio por esta ciudad y sus habitantes, acostumbrados ya, a que los repartos de los dineros sean a razón de dos partes para uno y lo que queda para el resto.

Demostrada nuestra indolencia con nuestra pasividad, el próximo paso ya está dado y solo queda recoger los frutos. Es la hora de mentir y borrar, mentir, copiar y pegar. Es la hora de conseguir hacer crecer en Cartagena una nueva identidad, llena demurcianía y vaciada del orgullo de ser herederos de más de 3.000 años de historia. Historia, la de la Cartagena de mañana, hueca de las glorias y penalidades que esculpieron durante siglos la identidad de un pueblo que hoy, se deja robar inocentemente su futuro.

Hace casi 150 años, en Cartagena se izó la bandera roja. Había que acudir al rescate de la Sociedad. Aquello impensable, como el divorcio, la supresión de la Pena de muerte y la esclavitud, la enseñanza obligatoria, el sufragio universal, incluido el femenino, la supresión del Servicio militar obligatorio, el Estado laico… hoy son una realidad cotidiana que germinaron  a la sombra de la bandera roja de los cantonales, de la negra de los Exaltados y la tricolor, la “holandesa” de los federalistas.

De todas aquellas reivindicaciones de hace 150 años, tan solo una queda pendiente. ¿Ha llegado el momento de pedir la autonomía de los municipios respecto a otros municipios? ¿Ha llegado el momento de que cada uno forje su futuro sin depender de los planes de otros para si mismos? ¿Ha llegado el momento de izar la bandera roja?

La roja, la negra, la tricolor (Rojo, blanco y morado) y la blanca de la Paz, porque esta vez el Cantón nace en paz para ser nuevamente ejemplo para todos los pueblos, para marcar la dirección hacia dónde hay que dirigir nuestros pasos. Municipios libres de caciquismos capitolinos, conviviendo en armonía, bebiendo de las fuentes del federalismo que a punto estuvo de nacer aquel 3 de enero de 1874 en el Congreso de los diputados, de no ser por un pavo (Pavía). Federalismo que igualan no solo a los municipios, sino a sus habitantes.

No más engaños, ni escusas. La Provincia nunca la reconocerán, se pondrán pulsericas y punto. CARTAGENA CUIDAD AUTÓNOMA no depende ellos. Depende de nosotros, de nuestra fuerza y de lo que queramos ser. EL CANTÓN DE CARTAGENA está vivo, y ¡está aquí!

Mientras izamos las banderas de nuestro futuro, que ya está aquí. Salud y Felicidad desde Cartagena de Levante,

¡Cantón y Libertad!

Bandera roja, negra, tricolor y… blanca de la paz.