“4 PICOS” PERTENECE AL PUEBLO DE CARTAGENA

Si hemos pagado las deudas de la promoción, tenemos derecho a decidir qué hacer con la zona virgen donde quieren construir.

Colectivo Opinión Pública | Cartagena | Hartazgo soberano de un pueblo –Cartagena− que se resigna y deja avasallar por la pasividad de unas instituciones opacas, que han perdido toda su credibilidad y la confianza ciudadana, dejando en evidencia la presunta complicidad en la destrucción del bosque de 4 Picos, precisamente por la sospechosa indecisión demostrada.

Es obvio, que manifestarse como obliga el ayuntamiento cuan si  borregos fuéramos, no tiene utilidad, a priori, y ellos lo saben. Pero pagamos la deuda millonaria de algunas urbanizadoras de la zona. Y encima, ahora,  la promotora vuelve al ataque escudada en otra sociedad limitada, los primeros vascos estos últimos de Málaga.

Y en la sombra, la sociedad en liquidación concursal que nos endosó su deuda, usando las tretas y artimañas necesarias, creyendo que quedan libres de polvo y paja. Pero toda saldrá a la luz. Destruir un ecosistema tan frágil no le saldrá gratis… ¿O sí?.

Planteamos, tanto a responsables administrativos como políticos, una serie de cuestiones que −dada la naturaleza y legislada obligación de trasparencia de nuestras administraciones públicas−, deberían salir a la luz ciudadana para disipar tanta mala-sombra que rodea este erial en ciernes, hasta ahora remanso de paz natural, refrigerado por la buena sombra de una pinada –CUATRO PICOS− condenada al patíbulo desde esa codicia sin líneas rojas. Nosotros aportamos nuestra versión, pero sería interesante y muy necesario conocer la versión “oficial” al respecto. Y, por otro lado, es su obligación contractual vía electoral con el pueblo de Cartagena, responder a estas dudas razonadas y razonables…

¿Qué utilidad y a quién beneficia la desaparición de un bosque en medio de un desierto?

El pueblo ha pagado las deudas que dejaron otras urbanizadoras. Si hemos pagado la deuda de la promoción, tenemos derecho a decidir qué hacer con la zona virgen donde quieren construir.

Resulta que el terreno es una pinada de gran valor ecológico, que van a masacrar con asfalto y ladrillos. Los que hemos pagado las deudas privadas –vecinos de Cartagena− de empresas con afán de lucro, tenemos todo el derecho a decidir sobre dicho monte, que es hábitat natural para tantas especies de flora y fauna siempre amenazadas por la depredación inhumana.

¿A quién beneficia esa mega construcción que atenta contra la biodiversidad?    

La promotora si no consigue sus beneficios, tiene mecanismos para salir indemne de las consecuencias.

¿Cómo lo hacen?

Declarándose en concurso de acreedores voluntario.

¿En quién repercute?

En los ciudadanos, que actuamos como paganos de la deuda a través de impuestos y degradación de servicios.

Para la empresa, fue muy sencillo evadir su deuda millonaria. Cuando eran conocedores de que las viviendas construidas no se venderían a sus precios desorbitados. Decidieron desmembrar la sociedad con la salida de socios en estampida. El paso siguiente fue que los desertores adquirieron varias viviendas, y con esta simple jugada les fue aceptado el concurso de acreedores voluntario.

¿Cómo permitió el administrador concursal esta operación?

Esto se tendría que explicar muy bien a la ciudadanía, porque existe ánimo evidente de debilitar la promotora y de lucrarse, a la vez que generan una deuda millonaria a la que todos haremos frente.

¿Quién vendió los terrenos, la promotora o el administrador concursal?

La respuesta a las dudas y cuestiones que desde aquí planteamos, son necesarias para determinar la legalidad de las obras que se pretenden realizar en el paraje natural de 4 PICOS del Barrio de la Concepción. Cartagena.