MAESTRO DE ESCUELA

REFLEXIÓN

Clara Magdaleno González | Opinión |  Como docente concuerdo con los  QUINCE RETOS DE LA EDUCACIÓN publicados por el experto  Fernando Goitía, recientemente en diversos medios de comunicación, pues resulta abrumadoramente cierta la necesidad de alcanzar objetivos prioritarios como la personalización de la educación, la formación del alumno como “ciudadano” y no mera unidad de almacenamiento de datos o la educación emocional que permita resistir en un mundo cada vez más intolerante a la frustración.

Si bien aspectos como la reducción de la burocracia y la mejora de la remuneración del profesorado ayudaría mucho, observo, con resignación y abatimiento, que seguimos olvidando una de las metas esenciales para alcanzar las demás, la reinstauración del respeto por la labor de los docentes. Me viene a la mente una tira cómica de hace años en la que se  comparaban la educación de los años sesenta, y la de hoy. En la primera viñeta, la profesora, la maestra y los padres, frente al alumno, le pedían explicaciones por la pobreza de sus resultados, y en la segunda los padres y el alumno enfrentados a la docente, reclamaban notas en mano.

Tristemente, este es aún nuestro pan de cada día. Si pretendemos seguir la estela eficaz, educativa de Finlandia, Japón o Corea del sur, debemos adoptar no solo sus innovaciones metodológicas, sino la puesta en valor de la figura del maestro, y convertirla así en el decimosexto reto. Quizás el primero ¿ por qué no?.

NOTA DE LA REDACCIÓN.- Interesante reflexión porque lamentablemente se ha ido perdiendo el respeto debido, no la devoción, al magisterio, individual y colectivamente. Y como ocurre en algunos centros sanitarios donde se ejerce la violencia verbal y hasta física, también en centros escolares de algunas regiones, ciudades y pueblos, se dan penosos casos de una falta completa de respeto al profesorado. Triste paradoja debido a la excesiva permisividad a la que se ha llegado en el mundo  real del trabajo, del día a día, porque la educación y la cultura sigue siendo nuestra asignatura pendiente, la de los políticos especialmente, que nos ofrecen espectáculos bochornosos. Violencia en una nación violentada por el populismo agrio, hortera. Pensando, ahora y en el futuro, importa atender el reto de construir una educación que contribuya a crear ciudadan@s respetuosos con la dignidad del prójimo y capaces de asimilar las frustraciones que depara la existencia, dura y compleja, que castiga a una nación desolada por la incompetencia bien retribuida.

S.P.