“It’s showtime” (Comienza el espectáculo) – J. Sánchez

“Y, uno tras otro, los días se van perdiendo con esa pálida indiferencia de un instante crepuscular”

Juan Sánchez | Opinión | Social | Tal vez esa lánguida estrofa de cabecera, viene a poner la tilde sobre las cabezas menos favorecidas por la inteligencia que se supone al mando. La realidad es que su mediocridad, siendo benévolos, ha hecho nido en la cima de este despropósito llamado España. Quiero ser indulgente, porque lo contrario descuajaría el artículo que viene a reglón seguido. Y lo contrario es lo cierto y evidente, aunque nos resistamos a verlo en toda su dimensión: estamos gobernados por los peores hombres, en el peor momento posible, dentro de las peores circunstancias imaginables… ¿Por qué será?

Allá vamos… La prensa de este país, −aún por descifrar quién financia su tinta mercenaria, aunque lo sospechemos por el pringoso resultado y maquiavélico baboseo−, suele tratar los sempiternos y omnipresentes temas de política con absolutista prioridad, despreciando el noventa por ciento de la actualidad ajena a la empalagosa gobernanza −O chocho de la Bernarda, al atardecer o al alba, eso da igual−. Chirimbolo oficial que los medios serios de otros países menos amaestrados ni anestesiados por la cansera politiquera, tratan de pasada, en segundones renglones, sin dar tanta presencia ni relevancia como nuestra prensa pretende y consigue regalarles –Sí, sí, de gratis por las criadillas del Espartero −. Por una razón muy seria y sorprendente para este terruño patrio: los políticos, politicuchos, politólogos y sus adláteres están al servicio del pueblo, y el pueblo no debe ser descompuesto constantemente por sus desvergonzadas intrigas; la política seria y eficiente debe pasar casi desapercibida en el día a día de los ciudadanos, que para eso aportan vía tributaria sus humildes sueldecillos –¡¡me vi a cagar en algo!!−. Los ciudadanos solo quieren ver resultados positivos en la gestión pública, el resto se lo pueden meter donde corresponda.

Pero claro, si a resultas de esa carísima gestión general, no se pueden rendir resultados a la altura demandada por nuestra tributación, porque la mayor parte de la pasta se va en lágrimas y en suspiros del ciudadano, y los resultados esperados nunca se materializan sino todo lo contrario. Y si añadimos que el uno por el otro la casa enfangada de mierda hasta los varales; la única vía de escape es asquear a los ciudadanos con intrigantes tonterías palaciegas y que no se den cuenta del tejemaneje que se llevan esos profesionales del mamarse nuestros cuartos por la jeta bonita.

Y ya ves tú, al paisano de andar por casa en chancleta playera, cortezas fritas y birra que no falte o se lía la de Dios es Cristo, lo que menos le preocupa es si fulanito o fulanita de tal partidito o partidita se ha roto la uña del dedo gordo del pié izquierdo, −y eso por imbécil−, porque si hubiera ido al podólogo a to pijo del hemiciclo, en vez de engolosinarse con un casoplón en el centro de Vallecas, no habría dado lugar a que el buscavidas que renquea con el pernil diestro a resultas de tanta mierda que va lastrando, −lo mismo que los otros− le hubiera trincado la silla y el turno de oficio en el confesionario –y con la iglesia también hemos topao− pa hincarse la astroséneca en el mismísimo… carajo! y a por ellos que son pocos y huyen.

Ahora, eso sí, luces, lo que se dice luces, tienen muy pocas o todo lo contrario, pero pillos, pillos, son más listos que el hambre y los padeceres que nos están haciendo soportar. Y lo más curioso de está gamella mierda que llamamos política, es que los cuartos son nuestros y el gustazo se lo meten ellos, y ellas, y elles, y paro por aquí mismo, que empieza el telediario…

“It’s showtime” (Comienza el espectáculo)