GUÍA “PIRATA” DE CARTAGENA

José Luis Sánchez | Cartagena | Patrimonio | La asociación de defensa del patrimonio DAPHNE y este diario Sureste Press han empezado a repartir entre los visitantes a nuestra ciudad una breve guía que les explica lo que están viendo y, esas pequeñas historias dignas de ser conocidas y que a día de hoy pasan desapercibidas para nuestros huéspedes.

Dado que la impresión de esta guía gratuita está financiada por particulares, algunos en paro, el formato es sencillo y bastante escueto.

La actual guía, se trata de una primera parte, a falta de una segunda y quizás, tercera parte, de lo que se puede ver en Cartagena que, a día de hoy, tiene poca visibilidad.

Os dejamos esta guía que en tan solo un folio sugiere al turista una ruta para entender y comprender el porqué de algunas cosas de Cartagena.

GUIA  “PIRATA”  DE CARTAGENA

De la Asociación de defensa del Patrimonio DAPHNE Y el diario digital Surestepress

Bienvenido a Cartagena. Estamos seguros que no será la última vez que nos visite. En Cartagena hay muchas cosas que ver, de eso se ocupan las guías ofi-ciales. Pero también hay muchas cosas por descubrir: de eso,nos ocupamos nosotros.

Usted se encuentra en una encrucijada: seguir su camino o nuestras recomen-daciones. Si acepta, vuelva hasta el mar. A la Escala real, entre dos monolitos. Y de cara al horizonte vuelva su cabeza a la izquierda, verá la antigua Sierra de San Ginés que arranca en Cabo de Palos y viene a morir frente a usted. Tras una chi-menea de 100 metros en lo alto de un cerro, se divisa el Castillo de San Julián,  último castillo defensivo construido en Europa, se tardó casi 200 años en terminarlo. Fue testigo de un pronunciamiento republicano en 1886 que acabó trágicamente.Y casi destruido en 1898 al explotar sus polvorines.

Más abajo y girando la cabeza a la derecha, se adivinan las baterías de costa del frente izquierdo, un total de 8 fortalezas abandonadas de los siglos XVII al XIX. Con tiempo, una visita muy recomendable.

Junto al Faro Verde, el 17 de julio de 1937, por causas aún no aclaradas el acorazado republicano Jaime I explotó y se hundió causando más de 300 víctimas. Quedó el buque semi sumergido, siguiendo  activas sus baterías antiaéreas durante la guerra y su tripulación a bordo hasta que, a finales de 1938 fue enviada a primera línea de combate a las órdenes de “El Campesino”

Entre los dos faros, vemos la antigua Isla de Hércules ¿Estarán ahí las cenizas del héroe o el árbol de Pigmalión?  Al final de la Guerra Civil, esta isla fue testigo del hundimiento del vapor “Castillo de Olite”, la mayor tragedia naval del conflicto con casi 1500 fallecidos.

Llegando con la mirada al Faro Rojo, junto a él vemos el Fuerte de Navidad y casi invisible, la antigua torre del siglo XVI, a los pies de un montecillo que alberga 7 u 8 baterías de costa, tan abandonadas e interesantes  como las del llamado frente izquierdo.

El siguiente monte alberga el Castillo de Galeras. En él, en la madrugada del 12 de julio de 1873 se izó la bandera roja de los cantonales. Durante seis meses convivieron en Cartagena esta bandera roja, la negra y la tricolor; tres franjas horizontales, roja, blanca y morada. La del Gobierno provisional de la República Federal de España. La de Castelar, o de la Republica cartaginesa le llamó la Prensa del momento.

Girando un poco más la vista, en lo alto de un monte pelado nos encontramos un tercer castillo, el del Atalaya, el castillo de la muerte, como lo bautizaron las tropas centralistas durante el asedio al Cantón, por su efectividad.

Bajamos un poco la mirada y nos encontramos con el antiguo penal, convertido hoy en universidad y Museo Naval de libre entrada y que cuenta con otra sala anexa dedicada al Arma submarina  que está presidida por el primer submarino moderno  de la Historia, el Isaac Peral.

Si nuestros pasos no nos llevan al Museo Naval, a nuestra derecha. Podemos ir a nuestra izquierda hasta el ARQUA, Museo Nacional de Arqueología Submarina. Allí además de los famosos barcos fenicios  y numerosas piezas de todas las épocas, podremos ver el famoso Tesoro de la Mercedes. De libre entrada los fines de semana a partir del sábado a las 15 horas.

Pero demos la espalda al mar y partamos a la conquista de la ciudad. En sus primeros pasos se encontrará la muralla de Carlos III que rodeando la ciudad y su Arsenal trepa por el monte de Galeras hasta su castillo, un total de 5 Kms.

A su izquierda, el monumento a los héroes de Cavite (único monumento a una derrota). Junto a él, el Ayuntamiento. También de libre entrada. Edificio modernista inaugurado por Alfonso XIII en 1907, aprovechando la visita del rey de Inglaterra y el primer ministro francés. Los acuerdos de Cartagena.

Para entender un poco más el urbanismo de la ciudad: decir que durante el Can-tón, tras 45 días de bombardeo y más de 23.000 proyectiles caídos, la ciudad quedo casi destruida, tan solo una veintena de edificios se salvaron.  De ahí  la profusión  de edificios modernistas con que se reconstruyó gracias a la riqueza generada por la plata de las minas de la Sierra de San Ginés. Notar, que en muchos de estos edificios, aunque muy armónicos, ninguna planta es igual a otra.

Ahora sí, tomamos la Calle Mayor. A nuestra izquierda nos encontramos un bello edificio modernista (la casa Cervantes) junto a él se encuentra el casino o Palacio de Casa Tilly. Un minero acaudalado quiso entrar de socio en el casino, pero los miembros de este, por considerarlo vulgar no lo permitieron, así, Cervantes, que así se llamaba el minero, compró los terrenos adyacentes al Casino y edificó esta mansión, y en blanco, para que destacase. En los bajos se abrió un café; el Café España. Entre un dulce típico llamado “Suspiro” que le gustaban al maestro Álvarez y que se tocó por primera vez en este café, el pasodoble más famoso de nuestra historia, aquí nació “Suspiros de España”.

A mitad de calle, a la izquierda, una calle estrecha nos desemboca en la Plaza del Rey y al fondo, las puertas del Arsenal. Las mismas que cruzó en la madruga-da del 15 de abril de 1931 Alfonso XIII para embarcar camino del exilio. 50 años más tarde las volverían a pasar sus restos, camino de El Escorial. Nota curiosa del reloj de la torre es que es, gemelo del de la Puerta del Sol de Madrid.

De vuelta a la Calle Mayor, a nuestra derecha está la iglesia de Santo Domingo, que pertenecía al convento del mismo nombre y que como cinco más, desaparecieron con la Desamortización. En cuanto a arte religioso, apuntar que casi todos los retablos de la ciudad fueron destruidos y quemados el 25 de julio de 1936. Salvándose únicamente la basílica de la Caridad, defendida por la marine-ría de la Armada y civiles, entre ellos, las “damas de la noche” del cercano barrio del Molinete ocupado en dar placeres mundanos a quien los pudiese pagar. Esta defensa se premió dejando a estas damas acudir al templo cada año para ofrecer a la Virgen 13 rosas negras, esto acabó en una tradición que cada año, en Semana Santa se rememora.

Llegamos al final de la Calle Mayor y desembocamos en una pequeña plaza, a nuestra izquierda se alza una sorpresa; el Gran Hotel. Una joya modernista construida por el despecho de otro minero. Se cuenta que Ceferino, que así se llama-ba el minero, gustaba “bajar” de la sierra a Cartagena y alojarse en la suite del mejor hotel de la ciudad. Un día el dueño del hotel le pidió que dejara libre la habitación para alojar a un príncipe, de mala gana accedió Ceferino, pero en su cabeza anidó la idea de hacer un hotel mejor y en el que nadie le pidiera abandonar la suite. Y así lo hizo.

A nuestra izquierda se alza el Palacio de Capitanía. Imposible entrar. En él hay un trono en el salón del Trono, reservado para uso del Rey. Si en lo más alto del edificio hay una pequeña bandera de España con tres discos negros, es que está en palacio el Capitán general.

Seguimos nuestro paseo y llegamos a una plazuela con una fuente y el “Icue” que sostiene en la mano un pez del que brota un chorrillo de agua. Un icue, es un “zagalillo” de esos desocupados y muy activo que se dedicaba a vivir la vida.

Aquí podríamos seguir rectos y ver la iglesia del Carmen (sin convento y sin retablos) La casa donde el 13 de marzo de 2020 se le dijo a la cara al Covid por primera vez; “Resistiré” también la casa Dorda o más allá la Casa Zapata.

Pero es a la derecha donde nos dirigimos. Al final de la calle Santa Florentina, se adivinan dos arcos. Al llegar a ellos, tomamos a la derecha siguiendo los muros del Parque de Artillería hasta llegar a su puerta, allí está el Museo de Artillería, de entrada libre y una joya que no podemos dejar de ver.

En la planta baja, entre impresionantes cañones, llama la atención el cañón de costa Vickers de 125 mm, gemelo del que hundió al “Castillo Olite”. Pero es la planta alta la que nos va a contar, mediante objetos y grandes maquetas  la historia de las fortalezas y baterías de Cartagena (más de 40) además, alberga un record Guiness: la mayor colección de maquetas de vehículos militares del mundo, hecha por un solo hombre. El edificio en el que nos encontramos fue destruido por una explosión, aún no aclarada en la que murieron más de 400 personas en los últimos días del Cantón. A la entrada hay un monolito que así lo recuerda en la que cada 6 de enero la ciudadanía realiza una ofrenda floral.

Al salir del Parque tomamos a nuestra derecha por la calle Serreta. Allí tenemos la basílica de la Caridad, casa de una de las patronas de la ciudad. Curioso que una de las pechinas de la bóveda, la de María Magdalena, es el retrato de una de aquellas “damas de la noche” que un día defendieran a la Caridad.

Hay mucho más… créanos, sin olvidarnos de la formidable oferta que el Exmo. Ayuntamiento pone a su disposición. Disfrute de todo.

Asociación DAPHNE

POR SUPUESTO QUE SE AGRADECE SU COPIA Y DISTRIBUCIÓN.