Lucifer en la tele de Overtón – J.M. Pérez Abad

«Abierto el proceso de normalización de los cultos satánicos»

Juan Mariano Pérez Abad | Opinión | A mí no me gusta ver tele y aún menos los culebrones que usan LOS AMOS para decirnos lo que tenemos que hacer y pensar. Pero cuando compartes la casa con los que amas, da mucho gusto quedarse acurrucado a su lado en el sofá, aunque eso suponga tragarse alguno de esos ladrillos con los que quedarse empantallados. A cambio, tan solo les pido que, si lo que veo me indigna en tal grado que aborta mi siesta de regazo, escuchen mis comentarios sobre los mensajes camuflados con los que nos están adoctrinando en la serie de turno.

A menudo, cuando veo un televisor, se me viene a la mente esa teoría social conocida como “la Ventana de Overton”. El americano Joseph Overton, brillante politólogo visionario de nuestra época, la describía como el estrecho margen que resulta moralmente aceptable a cada sociedad dentro del abanico de todas las conductas humanas posibles. Los dirigentes políticos, si no quieren ser rechazados y despojados de sus puestos, tienen que limitar sus decisiones a ese margen o “ventana”, salvo que consigan hacer que la sociedad entera cambie su patrón moral y desplace la ventana hacia el tipo de conductas y valores que a ellos les interese.

Pero cambiar el rumbo del rebaño no se puede hacer bruscamente, sino a base de pequeños cambios paulatinos que vayan consiguiendo que, poco a poco, la gentelo vaya aceptando. Al principio seindultará al disruptor, más tarde será tolerado y, poco a poco, terminará normalizándose su accióny, hasta incluso,se podría hacer obligatoria. Siempre se pone como ejemplo clásico el canibalismo. Aunque en otras no, en nuestra Cultura lo consideramos macabro y repugnante. Según esta teoría y según corrobora la realidad que hemos conocido en otros temas parecidos, con las herramientas adecuadas, en pocos años podrían llegar a hacernos ver normal la venta de carne humana junto a la del pollo en el estante del supermercado del barrio.

Esta parte de la teoría, la relacionada con la INGENIERÍA DE MANIPULACIÓN SOCIAL,es la que la ha hecho tan popular. A todos los “veteranos nos resulta muy fácil identificar leyes que ahora nos imponen lo que tan solo hace 30 años era rechazado y perseguido por anticonstitucional einmoral. Se trata de leyes contrarias a los Derechos Humanos y los principios de “Igualdad Ante la Ley”, “Presunción de Inocencia” o “Independencia de Poderes del Estado” (Leyes de Género y LGTBI, Leyes Mordaza, etc.) Esto era de lo que, en realidad, nos avisaba Overton como autor preocupado por la defensa de la Libertad frente al Totalitarismo.

Y entrando al caso, andaba yo buscando a Morfeo ante la tele-ventana durante una siesta de regazo junto a mi mujer cuando, de pronto, me empecé a dar cuenta que al personaje protagonista no le llamaban “LUCIFER” como apodo, sino porque se trataba del mismísimo Demonio hecho hombre, de vacaciones lúdicas en la mundanal Tierra. Lo representan con un tío guapo y simpático, un chico travieso, inmune a las consecuencias nefastas de los abusos del sexo, drogas y alcohol, pero un buen tipo e incapaz de hacer daño a nadie. Estaba cansado de Infierno, donde había sido castigado injustamente por un Dios Patriarca Opresor, en uno de sus gestos violentos de severidad desmesurada. Este Lucifer no estaba en el Infierno por ser malo, sino para castigar a los malos por orden de Dios.

Está claro que los productores no han escatimado. Está tan bien hecha y promocionada que es ahora mismo el Top-10 de Netflix. LOS AMOS no se andan con chiquitas y, cuando quieren algo de verdad, no paran en gastos.

Sobresaltado por aquella monstruosidad, pegué un bote y perdí el sueño. Como el asunto me pareció tan grave, refrené mi impulso de atacar en caliente y esperé hasta la mesa de cena para pegarle el explicotea toda la familia. Lo que más preocupado me dejó fue ver cómo la niña me replicaba como se le hace a un tirano, defendiendo de mi reproche a ese guapo Diablillo a la voz de “todas las personas pueden cambiar”.

Muchas culturas albergan el concepto del “DEMONIO”, no como una persona, sino como un ente que representa EL MAL en estado puro. Por definición, no se trata de un ser vivo con lacapacidad de arrepentirse y cambiar, sino de un ser eterno, inmutable e inmortal que representa el engaño, el odio, la ira, el placer de hacer daño al prójimo, el supremacismo que justifica tratar a otros como a ganado, como si fueran seres de otra especie inferior.

Todos los entes místicos cuentan con devotos seguidores que se agrupan en “cultos” para venerarlos. Los del Demonio los conocemos como “CULTOS SATÁNICOS”. Lógicamente, el tipo de actividades que promueven, inspiradas en la malvada figura que veneran, suelen estar calificadas como delitos penalesen todos los códigos legalesde los países civilizados. Por eso son consideradas como sectas perversas y perseguidas policial y judicialmente.

Enfrentarme a una serie de Netflix es ir contracorriente, es arriesgarse a ser señalado como rebelde. Nuestra sociedad es cada vez más intolerante con la disidencia y la diversidad. El libre pensamiento, más que como un grave defecto, comienza a verse como algo ilegal y sé que decir lo que pienso me puede costar ser señalado y proscrito.

Pero para indultarme demi condena por “conspiranoico”y despejar dudas sobre mi cordura, enseguida ha aparecido la nueva serie “LOKI” dando apoyo a mi afirmación de que la serie LUCIFER no era sino un primer paso hacia la legalización e integración de los cultos satánicos y que ella es el segundo.Esta nueva serie televisiva, que es una súper-producción de Disney, también pone como protagonista al Diablo, pero en versión escandinava. Nos presenta un ser incomprendido y solitario, pero tan poderoso que todos los superhéroes del Universo tienen que hacerle un abusivo “todos contra uno” para doblegarlo ¡Otra injusticia! Un flagrante segundo paso en ese “camino de Overton” hacia un objetivo evidente: El Diablo ya es una cara conocida y no es feo, está a nuestro lado y no nos ha hecho daño ¡Ya no nos parece tan malo! Enseguida empezarán a decirnos que sus devotos seguidores pertenecen a un colectivo discriminado. Antes de que nos demos cuenta, tendrán una iglesia en el barrio.

No es de extrañar que LOS AMOS quieran hacernos aceptar un culto que les da justificación moral a que ellos, los iniciados, nos puedan tratar como a ganado. No es raro que busquen legalizar el divide y vencerás sembrando desde sus sectas la confusión y el caos entre nosotros. Así su poder sería imparable, serían como dioses.

Lo extraño es que nosotros nos dejemos embaucar con tanta facilidad y no bajemos la persiana de su perversa ventana. Lo raro es que ahora vayamos a llamar paranoicos a los que se empañan en decir que el Demonio sigue siendo malo.

Un comentario en “Lucifer en la tele de Overtón – J.M. Pérez Abad”

  1. Sí, es cierto. Hace unos años El Diablo era el gran ausente. Me di cuenta, y escribí incluso un libro sobre el mismo, «Historias de El Diablo»

    Pero ahora lo encuentro por doquier. La gente ya no se corta para hablar de él, y además de esa serie que comentas existe otra, llamada «Sabrina» en que se da un paso más allá: al fin y al cabo en «Lucifer» aparecen figuras celestiales, ángeles, y hay una contrapartida a los seres infernales. Pero en «Sabrina» no se da eso. Se habla del Cielo como algo lejano y desconocido, mientras el Infierno y «El Señor Obscuro» —eufemismo de El Diablo— está por doquier. Además de un feminismo redundante.

    Y eso creo que no es inocente. Nos están vendiendo la moto de que el Diablo no es tan malo, y que en su lugar nosotros habríamos hecho lo mismo. Pero no es verdad.

    La mejor arma para defendernos de los dislates y estupideces de la televisión, tanto en directo como en conserva, es un buen libro.

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