EL CUENTO DE UN DÍA DE CUENTISTAS – J.L. Sánchez

José Luis Sánchez | Opinión | Política | Alguien me llamo hace un par de días y me dijo: tienes reservada una silla en el Ayuntamiento para la investidura de la alcaldesa, solo te pido que vayas y escribas lo que quieras de lo que allí veas.

Y a las nueve de la mañana de este sábado, atravesando un muro humano con muchos decibelios y el control en la puerta, me dirigí a la sala del Ayuntamiento en la que tenía una silla reservada frente a un monitor de televisión.

La “Sala Beltrí”, que es donde me había tocado. Estaba y está situada en una de las tres esquinas del palacio consistorial, tenía y tiene forma de V, y rápidamente atisbé quienes eran los amigos del novio y los de la novia. De un lado los del vestir de diario, camisetas, incluso la marítima del EFESÉ, vaqueros y camisas de manga corta. De otro náuticos, pantalones claros y chaquetas azules con botones dorados o polos de “Spañoletto”y mujeres vestidas para una comunión. Común unión del Gobierno municipal con el pueblo de Cartagena que a estas alturas, no parece posible si tenemos en cuenta que, hubo que subir el volumen del monitor de televisión, ya que los tambores, los pitos y las sirenas del exterior se colaban en el acto y no nos dejara atender al cuento de princesas que delante de nuestros ojos nos iban a contar.

La coronación de la nueva princesa había traído al Palacio (consistorial) a tres reyes, algunos de ellos de muy cerca del Palacio de Oriente. Pero estos tres reyes no eran los Magos, estos, aparte de alabar lo que haga falta de Cartagena, incluso de ponerse una pulserica con la bandera marítima de la provincia de Cartagena, no vienen a traer ni dar nada, si eso… llevarse, lo que se pueda.

Además, habían venido príncipes y princesas de las más importantes ciudades del Imperio. El Imperio había contraatacado y vencido. Las armas secretas habían sorprendido al enemigo. La toma de la  ciudad, una más para el Imperio, había que celebrarlo.

La anterior princesa, que el día antes se inmolaba antes sus fieles, vestida de mujer de rojo ¿pasión? Hoy aparecía de viuda negra que contrastaba con el blanco pureza con que había sido coronada años atrás, y que hoy lucía a su lado, la blanca paloma de la nueva princesa. ¿Será que el poder ensucia esa blanca inocencia para acabar vestida de negro?

Llegó la votación, y como se sabe que las investiduras en esta nuestra Cartagena, las carga el diablo, durante unos momentos hubo emoción ante el resultado, pero… no saltó la sorpresa y tras anunciar aquel príncipe resarcido del castigo de vivir como rana por el “beso” de dos princesas, la blanca paloma recibió el cetro de manos de la princesa oscura.

No puedo decir más, porque mientras una pata de la V de la sala, la de los elegantes, se fundía en aplausos, la otra, la de los desheredados se vaciaba y,  con ellos me fui yo. No por ser de uno u otro bando. Sino por ya ser infumable el sainete. La princesa de rojo, la pájara blanca y el buzo (hombre rana), olvidándose que eran políticos elegidos por gentes que creían que ellos tenían sus mismos principios políticos, y que los defenderían. Hacen público que tienen otros “principios” Ya se sabe “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros” (Groucho) y estos nuevos principios son: Paz y Amor… ¿Hemos vuelto a los 60?

¡No!

Y no son Paz y Amor estos nuevos principios. ¡Que cada uno los descubra! Yo no quiero echarle más sal al plato que ya pican los labios.

Una vez en la calle, a las puertas del Ayuntamiento, pitos, bocinas, tambores y mucha gente cabreada. Casi un problema del municipio sin resolver o atender, por cada uno de los indignados. La descontaminación del Hondón, la de Torre Ciega y ZINCSA, el Patrimonio que se cae, el Mar Menor, los trabajadores no contratados de la limpieza de playas, los que clamaban por San Ginés de la Jara, los que pedían un trato igualitario en esta CARM…

Algo no cuadraba. El día más feliz de nuestra princesa blanca y la gente estaba muy cabreada y solo había indignados. Las huestes llamadas por el caballero Segado para impedir un “linchamiento público” no habían acudido a la Plaza del Ayuntamiento. ¿Cuál sería el auténtico motivo de esta anomalía?

La respuesta, seguro que la tienes tú, amable lector.

REPARTO DEL SAINETE

Princesa negra…………………………………. Ana Belén Castejón

Princesa blanca………………………………… Noelia Arroyo

Hombre rana …………………………………… Manuel Padín

Reyes Majos ……………………………………. Pablo Casado, Teo García y Fer

Príncipes y princesas del Imperio ……. Alcaldes del PP de ciudades de más de 50.000 hab.

Indignados ……………………………………….. Muchos cartageneros

A todos ellos dedico esta crónica que espero que les guste, desde Cartagena de Levante, Salud y Felicidad.