SIMPLEMENTE REPUGNANTE – Cano Vera

“Debemos condenar o al menos protestar ante el derroche informativo de unas televisiones sin autocontrol. En las últimas horas hemos seguido los telediarios en un mano a mano impresentable, dando noticias de la peor especie, en un país hastiado de populismo político y salvaje, en crueles imágenes”.

  • REFLEXIÓN

José Juan Cano Vera | El vil y brutal asesinato a sangre fría de las dos pequeñas de Tenerife a manos de un padre enloquecido por la ira y la venganza, ha despertado en la opinión pública española una ola de de indignación hasta el punto de que muchos se plantean si la pena capital en estos casos sería conveniente o no, porque el progenitor ha actuado como un virus mortal al que hay que poner vacunas efectivas.

Pero se están produciendo reacciones que nos llevan a una reflexión preocupante, y son los visos de una politización encubierta, de un análisis ultra feminista  en la que el varón es un hijo de Satanás, generalizando sin recato, de un desbordamiento de los medios de comunicación añadiendo cantidades industriales del peor morbo y finalmente si el derecho de los menores se están pisoteando a caballo de una sociedad permisiva de una ferocidad desconocida en la que la familia es destrozada sistemáticamente.

En este sentido debemos condenar o al menos protestar ante el derroche informativo de unas televisiones sin un autocontrol para evitar el efecto dominó. En las últimas 48 horas hemos seguido los telediarios de dos cadenas −ANTENA 3 y la 5− en un mano a mano impresentable en los que se ha introducido el dedo en una herida infectada de los sucesos, informativos de horas dando noticias de la peor especie que van calando en un país hastiado de populismo político y populismo salvaje en imágenes, sin lecciones necesarias explicando y educando sobriamente millones de ciudadanos. Un estado de opinión ético  en sus justas medidas.

Y finalmente, la condena de igualar la violencia machista con sucesos de todo tipo, cuando la señora de Antena 3 nos explicaba con todo lujo de detalles la barbaridad cruel del tremendo suceso protagonizado por un PADRE criminal, uno en su perplejidad, recordaba otros atroces crímenes como el de Santomera, Jaen y Granada, y otros a manos del racismo, la inmigración, la política y las guerras.

En mi criterio, opino, que hemos entrado, en España, en un proceso de permisividad casi absoluta que estimula delitos canallescos, abusos, sexuales y corrupción galopante.

La pandemia está elevando una violencia  que se palpa en los hogares y en las calles, hay como un hastío producto del escepticismo hacia la clase política nada ejemplar, basta seguir los debates en los parlamentos regionales y en el Congreso de los Diputados, en los que la saña y el  mal estilo dialéctico nos amarga y nos llena de dudas. Más suicidios, más drogas, más enfermedades mentales, menos respeto cívico, más recelos, más engaños, menos pedagogía. El populismo radical ha hecho su labor, España no es la que era hace una década, en la brutal crisis económico-social del 2008 hubo equilibrio mental y soluciones pactadas. Hoy reina confusión y  sectarismo moral creciendo.