FAJARDO… ¡ESTÁ SALVADO! – José L. Sánchez

José Luis Sánchez | Opinión | Patrimonio | Si mis queridos  lectores, las baterías  y el cuartel de Fajardo están salvados. Pero no, porque nuevamente se acerque un constructor, esta vez sí, en sintonía con la alcaldesa, a la única y simplista idea de proyecto para nuestras baterías: la Hostelería.

¡Fajardo está salvado!  pero no porque salga a doble página y en color en un periódico  el globo sonda de que  “El Ayuntamiento ofrece las antiguas baterías de costa a inversores para darle uso turístico”

Fajardo está salvado gracias a un grupo de personas que trabajando en una asociación, hace más de 20 años se enfrentó a la Administración. Creo que lo pagaron caro. ¡Pero ganaron! O eso creían. Porque parece ser que en esta España mía, esta España nuestra, una cosa es la Ley y otra, a veces muy distinta, la Justicia. En esta España muerta.

Pero, ahora os invito a hacer justicia con la única ley universal que está al alcance de todos y cada uno de nosotros; la Verdad.

En cuanto a Fajardo, hay cuatro cosas que debemos saber para poder hacer justicia. Es decir, poder emitir nuestro juicio,

Hay una sentencia firme del TSJ para su rehabilitación obligatoria desde  el año 2000. Aquí el deber del Ayuntamiento  es el de reclamar que se cumpla la sentencia y el de la Comunidad autónoma es exigir  desde el primer momento de la sentencia del TSJ,  el inmediato comienzo de las obras, desde aquel año 2000, hasta el día de hoy. Y si el propietario no cumple, empezar las obras de manera subsidiaria. Y punto. Lo demás son fotos, titulares y cortinas de humo.

Fajardo es propiedad del Ministerio de Defensa, y es este quién puede “ofrecer” el monumento, mediante  cauces legales, a quien el Ministerio crea conveniente. Evidentemente, yo no puedo ofrecer la casa de mi vecino a un tercero. Y mucho menos con cargas, tal y como es esa sentencia incumplida del Tribunal Superior de Justicia del año 2000.

Nuestro  consistorio ya tiene en propiedad el Castillo de los Moros, Castillo del Atalaya, o la Batería de San Leandro. Todo ello en estado de abandono y camino de la ruina. ¿Por qué añadir más cromos a esta colección?¿Qué es eso de la negociación para adquirirlo?¿Adquirirlo roto y con sentencia del TSJ a cuestas?

El Ayuntamiento de Cartagena y la CARM  ha de cuidar de nuestro patrimonio, aunque este no sea de su propiedad,  así lo marca la ley. Y cuidar, significa velar. Y velar significa vigilar. Vigilar aunque no se sea policía, que no hace falta ser policía para cumplir con su trabajo la Concejalía de Patrimonio o la Dirección general de Bienes Culturales, de cuidar nuestro patrimonio. ¿Aunque esa vigilancia sea de manera subsidiaria? Sí. Si de no mirar para otro lado se trata.

E insisto, amable lector, Fajardo está salvad. Una vez que conocemos la verdad, para salvar Fajardo. Solo nos queda exigir a quienes se presentaron voluntarios para servirnos y hacer cumplir la Ley, que lo hagan,   tal y como desde hace 21 años debieran haber hecho.

la Sentencia 700/2000 de la sala de los Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, resuelveque  la Consejería de Bienes Culturales inste al Ministerio de Defensa  al cumplimiento de sus obligaciones  en cuanto a la conservación, vigilancia y protección del patrimonio histórico y fije un plazo para que el propietario cumpla con sus obligaciones procediéndose por la administración regional  a la ejecución subsidiaria de las obras en caso de incumplimiento

En cuanto a imaginación, nada podemos hacer con nuestros políticos teleféricos, salvo intentar hacerles ver que hay vida para  las baterías de costa y fortalezas más allá de la Hostelería. Albergues juveniles, dependencias universitarias, alojar servicios oficiales, centros de interpretación, instalaciones deportivas, campings y por supuesto, algo de hostelería.

Y ahora, con la verdad en la mano… ¡Que no te cuenten cuentos chinos! Es hora de que nos hablen en pretérito perfecto y no en futuro simple. La fotos, los titulares y hablarnos en futuro simple, no salvará nuestro patrimonio ni nuestro futuro.

Mientas asesamos y comprendemos que nuestro destino está en nuestras manos, y a veces no en lo que hacemos, sino en lo que no nos dejamos hacer, empezando por no dejarnos engañar…

Salud y Felicidad desde Cartagena de Levante.