UN EJÉRCITO EJEMPLAR

Opinión | Política | Anoche, comentando y cambiando impresiones sobre el contenido de SURESTE PRESS de hoy, con el editor Juan Sánchez, un dechado de equilibrio y moderación, estuvimos consensuando si era oportuno un editorial o un comentario sobre las palabras ofensivas de la presidenta del Parlamento de Cataluña, la arpía Borrás, como mínimo, cuando en el Día de homenaje a las Fuerzas Armadas españolas se dedicó a ofender gravemente a 120.000 jóvenes, hombres y mujeres y al jefe supremo de las mismas, el rey Felipe VI, utilizando la clásica verborrea de una señora de carreteras, las pobres. Esta mujer que preside la Casa política de todos los catalanes, ha prestado un flaco favor a la región catalana, porque el odio demostrado en su  mitin-carta a los militares, añade combustible al fuego y escasos apoyos al presidente del Gobierno, señor Sánchez, y por elevación a su partido, al PSOE que le sostiene en la Moncloa.

El desafío de estos locos que ponen a España como ejemplo de lo que no debe ser, sitúa al País catalán en la mira de la Unión Europea, y de sus aliados norteamericanos, gravemente preocupados de los sucesos que se vienen acumulando dentro de nuestras fronteras sucesivamente. En las cancillerías internacionales de los 20 grandes, España está catalogada como zona conflictiva camino de una involución orgánica en cuanto los ERTES se dejen de pagar en septiembre y entremos en los cinco o seis millones de parados.

Que gentuza como la señora Borrás nos provoque como una estrategia de violencia organizada calculadamente, es una ofensa gratuita a unos ejércitos que defienden la paz, el orden y las libertades, que luchan y combaten al terrorismo exterior e interior que trata en destruirnos, y por elevación colabora con el separatismo, como fue con ETA, no se produce en ninguna nación civilizada, culta y desarrollada, máxime cuando además miles de militares de todos los grados han salido a las calles, campos y valles socorriendo a millones de españoles en apuros graves y hasta gravísimos, cuyo espejo limpio lo  tenemos en la UME, y sin duda los guardias civiles, policías y municipales de pueblos arrasados.

Sí estos y estas que ofenden al pueblo y a su brazo armado, un día deberán ser juzgados ante los tribunales de la Historia como pirómanos políticos, y enemigos de la democracia. Ahora esperamos que el Gobierno replique inteligentemente, porque la sordera, puede ser cómplice de un desorden mental.

 

JOSE JUAN CANO VERA