GRACIAS A MARRUECOS, SUBEN LOS CAMELLOS EN ESPAÑA – Juan E. Palmis

Juan Eladio Palmis | Opinión | Política | En realidad no tienen nada que ver personalmente en el asunto mis amigos, que los tengo en abundancia y entrañables, por ese Marruecos, por ese Algarve: el al-Ándalus del poniente y del sur, en el que me siento en mi casa; con los míos.

Más bien todo, como no, arranca en los EE.UU, que quieren emular, y ya lo han hecho con creces a sus primos ingleses. Y si Inglaterra ha conseguido invadir a todos los países del mundo menos a unos nueve o diez, los citados EE.UU, ya tienen el record de haber y estar provocando, como ningún otro país de los que han existido en el planeta, mucho más de ciento ochenta grandes guerras, sin contar golpes de estado, revueltas y traiciones de todo color.

Porque, como antes “invasiones” de niños y zagales, los grandes estadistas españoles que estamos disfrutando deben de responder adecuadamente; y lo mismico que cuando la China, simplemente porque un financiero del petróleo pregunta por él, lo sube de inmediato, una “invasión” semejante como la “sufrida” en Ceuta hace subir el precio de los camellos en toda España y en nuestros amigos marroquís.

Mantener un rey, desconozco cifras en Marruecos; pero en España, donde creo conocer su historia verdadera, el mantener los nueves reyes Borbones que Francia nos regaló en 1.700, sin contar ni al rey emérito ( en realidad escribo la palabra, pero no sé qué coño significa lo de emérito ni por qué) ni al actual, nos costó Las Indias entéricas, y un odio hacia España que ha sido necesario el paso de bastantes años, excepción de Cuba, para que pudiera uno pasearse por las Nuevas Repúblicas Suramericanas sin que lo apedrearan.

Creo conocer bastante bien a Marruecos. Lo he viajado y visitado en sus cuatro rumbos; y no voy a recurrir a figuras y generadas por frases hechas, pero en Marruecos, un meridional como es este sirvo entre los siervos, me siento ubicado en mis raíces; mucho más identificado con la tierra que se pisa que cuando he viajado por otra partes especialmente de la España Triste católica del norte.

En España se ha logrado algo tan inmoral como que los partidos políticos sean como empresarios autónomos, que lo único que buscan es la rentabilidad de poder alcanzar el poder al precio que sea. Y sin ese precio entra la mentira y el meter miedo, mejor que mejor.

Y si a estos miedos se le mete el desamparo de que la prensa está jugando a mantenerse funcionando con la indignidad que sea, el resultado tiene una combinación demasiado mala, demasiado apestante, para que, pese a que tenemos una información precisa de un pasado que todavía en muchos rostros se ve la huella que dejaron los mocos al caer en invierno, y los sabañones en las manos, los hay que achuchan a la guerra, y si es civil, entre hermanos, caso de Marruecos y España, ese podía ser un gran sueño para los EE.UU. y anotar otro gran conflicto bélico en su excelente caminar democrático por el planeta.

La forma de gobierno más cara de mantener, por los flecos que siempre conlleva, es la monarquía. Marruecos, un país inmensamente rico, a pesar, no es tan rico como para que gaste muchos de sus recursos en que los EE.UU. permitan, a base de escatimar dineros que vendrían de maravilla a la población marroquí, mantener una monarquía.

Pero todo eso son asuntos internos de Marruecos, que no me corresponde a mi persona enjuiciarlos; pero si comentarlos.

Y porque me han dicho que la cortijá murciana, cuna de grandes estadistas pululando por partidos políticos autónomos, ya está comprando camellos.

Salud y felicidad sin covid. Juan Eladio Palmis