Este año tenemos festival en La Unión – Tomás Mnez. Pagán

LAS COSAS POR SU NOMBRE

Tomás Martínez Pagán | Opinión | Días atrás, la Asamblea Regional acogió la presentación del cartel anunciador de la sexagésima edición del Festival Internacional del Cante de las Minas, con todos los controles contra la Co- vid-19. En esta ocasión, el autor es Pedro Diego Pérez Casanova, un gran artista cartagenero de origen palmesano. Sus triunfos van en aumento, además de contar ya con una mochila cargada de éxitos y premios a todos los niveles. No en vano, ha expuesto en las principales galerías de varios continentes.

Pérez Casanova es un artista visual, encuadrado en la última generación de los pintores neofigurativos. Ha sabido plasmar en su obra las enseñanzas típicas de la figuración española del siglo XX. Le caracteriza su técnica de dibujo meticuloso, que recuerda el ultrarrealismo lírico. También la mancha vaporosa con la que diluye las líneas y crea unas evanescencias del realismo marcadas con la espátula. Con sus pinceles y veladuras, crea una nueva figuración que le convierte en un mago de la luz, como demuestran casi todos sus cuadros.

El propio Pedro Diego me explicó cómo elaboró el cartel. «Tras elegir un motivo no representado antes, barajé qué estilo darle y opté por un realismo directo y pretendidamente sencillo. El traje de la bailaora, que telúrico se torna, la hace distinta, de La Unión, a la par que nos transporta a la mina y a su territorio emocional. El negro, metáfora de la oscura galería o de la solemne oscuridad del mercado, es el contrapunto perfecto para que el duende flamenco desate su luminosidad en el escenario, donde brilla un pasional rojo. Texturas en cálidos cromatismos con algún frío acento, emulan rincones mil de la sierra minera», me dijo.

El presidente de la cámara autonómica, Alberto Castillo, hizo uso de su poder de comunicación y de su dominio de la palabra para recordar a los asistentes los orígenes del festival.

«Han pasado 60 años desde aquel julio de 1961 en el que, durante un concierto celebra- do en La Unión, el inolvidable Juanito Valderrama quiso rendir un merecido homenaje al cante tradicional de la sierra de La Unión que, por aquel entonces, era parte del recuerdo de los más mayores y corría un se- rio riesgo de desaparecer.

Lo que parecía ser una simple anécdota quedó plasmado en algo muy grande, el Festival de Cante Flamenco más importante de la tierra. Para ello fue fundamental la figura de un unionense universal, Asensio Sáez, que tomó la iniciativa de organizar un certamen para homenajear a los antiguos mineros que recurrían al cante para hacer más llevadero su trabajo.

  • Tras elogiar al autor del cartel, los asistentes a la presentación recordaron la historia que precede a la sexagésima edición que tendrá lugar este verano

Gracias al empeño de Sáez y a la inestimable ayuda de Esteban Bernal, por entonces alcalde de La Unión, las fiestas patronales de 1961 incluyeron en su programa de actos la prime- ra edición, que se celebró el 13 de octubre, en la Terraza Argüelles. Tal fue el éxito de aquel novedoso evento que en la segunda ya tuvo carácter nacional. A partir de ahí su crecimiento fue imparable, hasta lograr la declaración de Interés Turístico Internacional, en 2006.

Gracias al excelente trabajo de la organización en todos estos años, esta sexagésima edición también se va a celebrar en un lugar emblemático: la Maquinista de Levante. La fundó Miguel Zapata, más conocido como Tío Lobo, en el año 1890 y este año sustituye al Mercado Público, que se había convertido en la sede tradicional.

El alcalde, Pedro López Milán, cerró la presentación del cartel con estas emotivas palabras: «Lo decía Asensio Sáez, un cartel debe ser un grito en la pared. Esta obra es un chillido. Nosotros teníamos muchas expectativas, pero Pedro Diego las ha sobrepasado. El Festival tiene magníficos carteles, pero éste es una referencia. Dentro de la simplicidad de la que habla el autor hay un trabajo de ingeniería espectacular».

«Tras este año en el que todos hemos sufrido, debemos seguir avanzando, y la cultura debe hacerlo también. El Festival Internacional del Cante de las Minas es la única mina abierta que da producción año tras año. Por eso vamos a volver a celebrarlo, tanto presencialmente, como de forma telemática para hacerlo llegar a todos los hogares». Después llegaron los cantes de ‘El Matí’, ganador de una Lámpara Minera. Acompañado a la guitarra por David Caro, nos deleitó con dos cuerpos de mineras y unos tientos rematados por unas seguidillas.

La jornada continuó en el restaurante Los Churrascos (El Algar), Allí nos esperaban unas entradas al estilo José María: unas patatas revolconas recién hechas, boquerones fritos con pimientos de padrón, quisquilla de Santa Pola y unas croquetas caseras deliciosas. Finalizamos el magnífico ágape con un rodaballo salvaje al horno con patatas panadera del pueblo. Todo ello regado con un vino Castelo de Medina blanco verdejo fermentado en barrica, con una acidez firme que engancha y unas notas cítricas de mucha calidad. Maridó de maravilla con todos los productos del mar. Tan llenos estábamos que pasamos directamente al café, un genuino asiático al que siguió un digestivo gintónic de nuestra ginebra autóctona V Colinas. Así nos metimos de lleno en una interesante tertulia flamenca. Y las horas pasaron volando con el disfrute del flamenco, de la amistad y del arte de Pérez Casanova. Él y su representante, Marián Pérez, nos contaron sus experiencias europeas y su última exposición en Suecia.

Yo, por mi parte, me despido hoy de ustedes con un pensamiento muy acertado que re- fleja nuestra sociedad actual:

«La riqueza es como el agua salada, cuanto más se bebe, más sed da», no sin antes desearles que disfruten del resto de este domingo y que recuerden mantener la prudencia ante esta nueva etapa que se avecina, una vez finalizado el toque de queda.