TIEMPOS PARA UN DICTADOR DE HORCA Y CUCHILLO – Juan E. Palmis

Juan Eladio Palmis | Opinión | Creo, sinceramente, que lo estamos pidiendo entre todos a grito limpio: Lo que necesitamos en España, ante una falta total de libertad, pero abundante libertinaje, es votar a un dictador, a ser posible de apellido compuesto, gandul, que no haya trabajado nunca; pero que quiera a España de un modo totalmente diferente a como la podamos querer el rojerío.

Una juventud que está hinchada a follar, con y cuando quiere, y encima tiene que tomar ansiolíticos, pero no por cuestión de futuro laboral, que tal asunto, generalmente se la suda, sino porque en su inmensa mayoría estamos más preocupados los mayores por su futuro que ellos mismos; y su ansiedad le viene porque los teléfonos móviles cambian mucho de modelo y ellos, los jóvenes, solo saben sin consuelo, del sufrimiento que tal asunto de no llevar el último modelo, les ocasiona.

Y con un basamento, generalizado, así; con unos votantes que les importa tres pijos y medio la sociedad en la que viven, porque ellos saben muy bien que los recursos, el generarlos, el llevarlos a la casa, es cosa de otros; el beber hasta el emborrachamiento en los botellones es algo en extremo constructivo, que debería de durar, como muy poco seis días, y el séptimo para ir a la “pelu”.

Y si alguien está esperando que escriba que políticamente Madriz, no se merece ningún respeto del resto de España, es probable que no lo escriba, porque lo que ha demostrado con su voto Madriz, es mucho más grave que la indiferencia de la juventud hacia las cosas necesarias para vivir en convivencia, porque los madrileños en bandada han sentido un colosal desahogo emocional en no tener que ir ni al entierro de sus mayores, y poder llorar sus desconsuelo en los bares.

Visto el comportamiento general al que estamos asistiendo en toda España, donde se premia el abandono de los mayores con votos masivos, o en Cartagena se deja que se derrumben fortificaciones de interés nacional que hace muy poco estaban en uso, para después hacer una nave sobre ellas y montar el circo soso de los museos “romanos” españoles, y así que venga el rey, no a cabrearse y ordenar cordura, sino que la foto de la inauguración de la desidia salga lo más bonica posible.

Lo suyo sería que realmente surgiera en España, la España real no la caguetosa, un libertador o un liberador social de verdad al estilo de aquellos grandes liberadores sociales que fueron Bolívar o San Martín; pero lo que barrunta es todo lo contrario: un dictador capaor que aumente la ingratitud aplaudida del personal, supuesto que la gente, en general, queremos, al dicho frailuno de que todo es bueno para el convento, y se echó una paya al hombro, que otro se encargue de solucionar lo nuestro.

El caso es que somos un pueblo que fumábamos cantidad y nos lo quitamos radical. Nos pusimos el cinturón en los coches. Nos dijeron que hacienda éramos todos, y no le pegamos fuego ni al que lo dijo, ni a unos edificios concebidos para perseguir a todo aquel que no viva en palacio o dependencia política; y, estamos soportando el mayor número de gandules a pico de rollo, como jamás se ha dado en la Historia de España.

Pero, en el trasfondo de todo, la España caguetosa que se ha quedado sin norte y sin cardinales con la dimisión del “Coletas” suspira por un buen señor dictador de horca y cuchillo.

A ser posible cuchillo capaor.

Salud y Felicidad sin covid. Juan Eladio Palmis