“Seamos realistas, pidamos lo imposible” -Juan Sánchez

ANÁLISIS: “LOS MORADOS”

Juan Sánchez | Opinión | Política | Hablo con un buen amigo sobre política de ‘ceja alta’. Desde la responsabilidad social que las circunstancias actuales están demandando a nuestros gobernantes. Hablamos de cordura en las alturas, y de la ausencia de ella. Ambos estamos convencidos que nuestros actuales responsables no dan la talla mínima para ejercer el mandato que los ciudadanos depositamos en sus manos. Creerse Dios en un mundo infernal no es la teología más acertada. La egolatría y la necedad ayudan muy poco a resolver los acuciantes problemas sociales. Los ciudadanos y ciudadanas de esta nación al absoluto garete ya no aguantan más tonterías ni irresponsabilidades de arriba hacia abajo. En ese tono discurre nuestra grata conversación, concluyendo que este país necesita una regeneración política en profundidad, desde la base de militancia ideológica hasta la suprema cohorte de figuras, figurines y figurantes, presentes, en esta mala película llamada España.

Desde un lado u otro, la actualización del software político es inevitable. Siempre y cuando se tenga la mínima visión de una realidad absolutamente desquiciada, desquiciante. Cerrarse en la banda del “Y tú más”, es un discurso demasiado rancio. Esa recurrencia en metodología facilona y populista –el populismo no es patrimonio ni de izquierdas ni de derechas− solo sirve para crispar una sociedad sobradamente demenciada por tanta historia del disparate. El asalto al poder desde discursos populistas no granjea garantía alguna, salvo la promoción de unos egos rotundamente destructivos, ciega y absurdamente empecinados en llevar los corderos hasta el abismo.

Pero vayamos al meollo del asunto. Empecemos por una punta de este arcoíris del fracaso y la decepción. (En sucesivas entregas iremos rolando, y no necesariamente en su orden cromático, por todo el arco parlamentario).

LOS MORADOS: Recuerdo entre otros el eslogan de cabecera: “Seamos realistas, pidamos lo imposible” −del filósofo Herbert Marcuse−, o aquel otro: “Si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir” –extraído de “Los hijos de los días”, del legal y legítimo Galeano, y usurpado al legal y legítimo 15M−, cojonudo, este úl-timo sí se ha cumplido a rajatabla. Ambos, sustraídos, sí, del mayo francés que les quedó demasiado grande y sibilinamente utilizados en la campaña de asalto al hemiciclo por la formación morada, cada día más morada –poblada−, de trepas, infiltrados y egos en descomposición sostenidos por una titulación de Pompa y Circunstancia que, −como ellos mismos estarán comprobando−, no es garantía de ejercicio de gobierno con resultados mínimamente aceptables.

Porque el corazón y la voluntad de servicio ciudadano, no se compran ni se venden en ningún mercado, ni plaza ni ágora de rancio abolengo “cavernario”, ni Platón, ni Aristóteles garantizan los resultados. Porque una cosa es predicar y otra muy distinta es dar trigo. Y mucho menos cuando el discurso de salida se está viendo reventado por los mismos pecados criticados por ellos mismos. ¿Dónde están los resultados en coherencia con sus promesas electoralistas? En esta realidad ciertamente no. Entonces, señoritingos de la oquedad y la falacia con diploma de estafa −Bluff−, ¿vamos viendo ya que la buena gobernación no depende del discurso facilón, populista y extemporáneo?. Y no dudo ni por una instante que la mayoría de los corazones embarcados en esta apuesta por el cambio ‘radical y anti-sistema’ −desde los cimientos de una sociedad en descomposición y decadencia− eran absolutamente sinceros en origen, pero muchos de ellos, y ellas, se corrompieron por el poder desde el primer acto de ese entuerto llamado Podemos.

Recuerdo que la organización interna del partido, −en sus directrices primigenias−, alertaban contra los ‘”trepas e infiltrados”, apostando por una posición de servicio extremo al interés ciudadano. Y, precisamente, desde el principio los buenos fueron muy pocos y en la andadura política de propio partido fueron defenestrados, desilusionados, boicoteados, expulsados, desestimados y aniquilados por una maquinaria interna talmente calibrada para romper ideales buenos y dejar al mando del la Nao podemita aquellos que nunca los fueron.

Y aquí estamos, con “Perico el de los palotes” y sus inconscientes colegas al mando. Morados nos vamos a ver este segundo año de pandemia si estos ‘niñatos y fantasmas’ con tanta rancia manteca y triles como cuajo del fracaso, no reciclan sus coletas para adaptarlas a esta realidad apocalíptica que ellos mismos están creando.