“Un Tonto en la Corte”

LA COLLEJA

El Zorro | Opinión | Cuando los almohades populistas, disfrazados de salvadores, desembarcaron en tierras españolas, al menos en diez comunidades autónomas, llegaron con las mochilas cargadas de ideas revolucionarias. Unas, buenas, otras de regulares y las más predicadas  desunir y quebrar  a la izquierda, cargarse de paso al  PSOE, desacreditar justicieramente la corrupción bipartidista y finalmente cambiar la monarquía por una república popular que quedaría ensamblada en un comunismo latino buenista, que ha fracasado allí donde han levantado banderas destructivas… Un sueño convertido al día de hoy en una pesadilla.

El día que no tengamos sueños por cumplir estaremos muertos, bajo tierra de nadie o en el cementerio de las ideas que hacen grandes a  los pueblos, a sus mujeres y hombres, preparados para construir un mundo con calidad humana y defensor de la naturaleza y sus seres vivos en un completo equilibrio de respeto mutuo. En la vida política es primordial, urgente y necesario, salvo que algunos pocos locos nos estropeen la fiesta de la democracia y la transformen en una pesadilla, un negocio previo mercadeo o tocar cielo a patadas, como hace años afirmaba Pablo Iglesias, un hombre cuya inteligencia florentina ha tropezado frontalmente con la ética que fue su arma más poderosa cuando recorría España con sus apóstoles comunistas, el doble juego de un fullero que trata de instalarnos en un régimen totalitario dentro del mundo libre y de una cultura occidental romanizada. No lo ha entendido.

Véase sino los giros abstractos en que ha impactado este pívot de un partido que ha ido de más a menos, y ahora trata de salvar su vida y su carrera contra reloj ofreciendo ideas absurdas y hasta cachondas, salidas de su bipolaridad sicológica.. Uno de esos giros sorprendentes y vacios, la de un republicano radical, de cuna como lo es Pablo Iglesias fía sus últimas esperanzas de estar en el Gobierno del Reino, en que el rey Felipe VI, que ya tiene conchas acreditadas, CONVENZA A PEDRO SANCHEZ, que la Corona, institución con la que quiere acabar por un camino u otro, tome parte por él en el pulso político que mantiene con el PSOE y el sanchismo feroz. Y para ello el líder de la coleta −como la de  Taras Bulba−  transmitirá el martes al monarca que su apuesta para la gobernabilidad es la COALICIÓN.

Es evidente que se trata de una infeliz trampa del líder morado, invitando a Felipe VI a que abandone su papel institucional muy claro en la Constitución y por su propio talante moderador, y un intento de enfrentar al presidente del Gobierno en funciones con La Zarzuela. Solo esta estrategia subnormal explica el talante «agonioso» de su estrategia mortal de colarse en un ejecutivo que debe, si repite, negociar a cara de perro los Presupuestos Generales del Estado, el instrumento político, económico y social más potente que se maneja en una nación moderna, junto a la justicia económica, social , la sanidad y la cultura.

El fondo de todo este desmadre marrullero va terminar a medio plazo, no más allá de tres años, porque pocos españoles pueden tragar que este caudillo populista se convierta en juez y parte en un contencioso cretino, empleando armas blancas en sus asaltos al poder sin disimulo.

APOSTILLA. LA locura no solo es patrimonio y epidemia en la capital de España, se reparte equitativamente en los últimos lustros. Lo de Murcia ha sido un impacto nacional e internacional sobrecogedor. Nosotros informábamos ayer que las pérdidas pueden ascender a los 4.OOO  millones, pero en el sector más seriamente preocupado es el de los SEGUROS, cuyas agencias están evaluando lo que tendrán que pagar a sus clientes con pólizas muy caras. Un portavoz de este negocio nos ha confirmado que el valor de las pérdidas es incalculable y que se necesitan meses para saber la cifra exacta de las indemnizaciones, pero serán, aproximadamente, de algo más de dos mil millones. Una locura sin responsabilidades, al estilo chapuza.

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