“La Casa Murciana”

Editorial | Ramón Luis Valcárcel Siso ex presidente del Gobierno regional, ex presidente del partido popular y finalmente, de momento, diputado europeo va a irse de rositas, con dos ovarios o lo que les venga bien a todos ellos que no son tantos pero hacen y deshacen en una comunidad autónoma rehén de sus errores humanos vituperables en una democracia deficitaria.

Dice nuestro TEODORO GARCÍA EGEA, todavía secretario general nacional de los peperos buenos y de sus adherencias corruptas, “que vamos a renovar todas las estructuras y abrir más el partido a la sociedad civil. Y en Madrid o es alcalde Almeida o lo es Carmena, no contemplo otra posibilidad”. Todo un reto del considerado como el jefe de los halcones anidados en Génova 13. Uno de los inductores entusiastas de la concentración de Colón, que probablemente des cubrió en Madrid al Trump  neoamericano.

El caso es que el teodoro murciano, que no visigodo, nos resulta incomprensible y, por tanto, es un incomprendido. El que más, ya que en la Región de su vida y carrera política, nunca ha tenido la valentía o la osadía de profundizar en la brecha de tantos errores, corruptos y llevarnos a una crisis que nos ha situado en el pelotón no de los torpes, pero si en el de los encausados por la justicia desequilibrada. Su derrota electoral no ha sido producto de la casualidad sino de una herencia nefasta, ahora salvada in extremis por los buscavidas de Ciudadanos y los cantamañanas de VOX, los que proclamaban aquello de la derecha  cobardica, ahora, ya, socios de López Miras, el delfín joven de Valcárcel y de la derecha económica que rige nuestros destinos desde aquellos años de la década de los noventa bajo la batuta, astuta, perdón por la cacofonía pero no sé cómo decirlo más suave, de Clemente García.

A estas alturas la opinión pública de nuestra Comunidad Autónoma, atada y bien atada, no nos explicamos cómo dos espectaculares casos de irregularidades penales graves, supuestamente, pueden terminar en agua de borrajas.

Después del escándalo del cierre de Escombreras, esperamos que no sea del todo, nuevamente nos llega noticias tenebrosas, de que nueve altos cargos del Ayuntamiento de Murcia ciudad van a sentarse en el banquillo. Todo ellos, excepto dos, son funcionarios, mezclados en la sucia OPERACIÓN UMBRA.

El alcalde Cámara ha sido salvado de la quema, no se enteraba de nada de los que se maquinaba en unos departamentos claves, como es el de URBANISMO con sus miles de millones de euros en juego. Naturalmente que respetamos la decisión de los jueces, ayer, hoy y quizás mañana, pero no podemos ocultar nuestro desengaño, rabia e indignación, cuando entendemos que la Justicia no es IGUAL PARA TODOS, sino para los privilegiados que gozan de buenos abogados, suponemos que pagaran los encartados, medios económicos y apoyos fantasmales, que no alcanzan a humildes, sean delincuentes confesos o no. Y que para que España sea libre, urge un Estado de Derecho ejemplar, limpio y riguroso. Decididamente es muy injusto no conocer las voces de millones de seres humanos caídos  ratoneras estrechas o en la Ley del Embudo. La democracia española tiene apologistas, qué duda cabe, pero no tiene exégetas. En la REGIÓN, nada de nada, si hay algo vivo, son sus vividores del cuento político y sus adláteres del  abundante pesebre. Eso sí, nos dan pena los fiscales, atados, presionados e incomprendidos. No ocurre en Cataluña, la golpista, rebelde que volverá a dar un segundo golpe, prometido por Puigdemont desde el Flandes nazi, donde come del presupuesto del Estado, vía Generalidad traidora. En fin somos dos Españas, la de quienes aspiramos a vivir honradamente fuera del ruido y la de quienes nos engullen en silencio, a los pasivos en la CASA MURCIANA…

  • SURESTE PRESS