Cuidadores de Enfermos Terminales, Crónicos, Paliativos y Oncológicos

ENVÍO A J.S. J.M. J.C. J.P. Y  J.R.

El Gallo | La Cresta | Opinión | Hace aproximadamente un mes, un colega, escritor y periodista escribió en este digital una columna descarnada, apegada a la realidad y especialmente impactante que  pasó a las redes sociales como un misil social, eso sí no logró entrar en la campaña electoral, porque los amos de la política estaban dedicados a sus miles de promesas vacías que ya en las hemerotecas de nuestros medios −aquí en la REGIÓN− alcanzan la cifra récords 768 de noticias falsas por imposibles, porque de llevarse a efecto necesitaríamos un presupuestos aproximado de 16 MIL MILLONES DE EUROS y las bendiciones de sus partidos, Gobierno Central y el atraco fiscal de unos impuestos que arruinarían a las clases mil humildes.

Decíamos entonces que si por un día , dos o tres, los cuidadores de enfermos que se encuentran en los hospitales de la Comunidad Autónoma decidieran ir a una huelga de brazos caídos, se produciría un drama y hasta la paralización de la decrépita sanidad que no tiene los recursos humanos suficientes, ni mucho menos de los administración regional con un déficit de 9 mil millones.

Aquel reto aparecido en esta pantalla ha provocado cientos de correos, llamadas telefónicas y encuentros directos, no solo de nuestra región, sino  de varias comunidades autónomas españolas, Canarias, Andalucía, Extremadura, Cataluña, Galicia y algunas otras. Los mensajes han sido unánimes, no solo por los dramas en los hospitales −contratar a una persona para pasar una noche junto a un enfermo grave, porque la familia al borde de la rendición física y síquica no puede más con la chaqueta, puede costar hasta 50 euros, dentro de un circulo de  connotaciones cerrado como algo parecido a un negocio, cantidad imposible para unos familiares sin muchos recursos económicos, por ejemplo de pensionistas− sino que el clamor doliente nos ha llegado de los llamados CUIDADORES DE ENFERMOS DE LA LARGA DURACIÓN críticos, paliativos, oncológicos etc, etc, unos héroes anónimos, cientos de miles que resisten a pie de cama o en sus hogares, hasta que terminan sus días dramáticos y de dolor y amargura los pacientes mártires, y tremendo, los propios  cuidadores de sus enfermos dejándoles secuelas tremendas, físicas, mentales, psicológicas y hasta morales en las familias. Y lo peor en una sociedad  salvaje, que los enfermos terminales queden prácticamente abandonados a su suerte  por los nuevos hábitos de una sociedad hedonista, relativista y especialmente egoísta sin escrúpulos en manos de unos Gobiernos sin escrúpulos, deshumanizados y partidos políticos dedicados a repartirse los suculentos pasteles de los cuatro poderes fácticos de una España olvidada de sus tradiciones solidarias familiares contaminadas por ideologías populistas que exigen miles de millones para despilfarrarlos en problemas de segundo orden olvidándose brutalmente de la defensa de la vida humana, eso sí exigiendo impuestos devastadores que ellos sin pueden pagar con sueldos fabulosos. Que se jodan los del pueblo, desde la edad media.

Y finalmente si vas −como nos comentan y se quejan los lectores− si vas a las ventanillas a pedir auxilio, ayuda o socorro- te entierran en papeles, burocracia y terminan  olvidándose de nosotros, y del muerto, enterrado hace meses. Por ejemplo en la REGIÓN PEPERA sostenida por hordas necrófilas, enfangadas en una política basura de quinquis.

  • El Gallo