“No Votaré al PP de la Región”

Reflexiones de José María Quevedo, desde Madrid | Opinión |  PERO SÍ lo haría en otra comunidad autónoma en la que la corrupción no hubiera escalado cotas altas y pasado por los juzgados, un partido que ha gobernado en plan cortijero y situado nuestro nivel entre las últimos puestos regionales en relación con mejoras económicas y sociales. Y haber creado en su entorno  una relación de tipo familiar en  que se hereda puestos, cargos y otras regalías. El mismo candidato a la presidencia, un joven lorquino sin la suficiente experiencia y preparación para luchar fielmente y sin sometimientos, ha sido encargado por sus amigos y el dedo invisible de Valcárcel para sacarnos de ese mundo oscuro en el que solo se sienten confortablemente los setenta grandes empresarios que en realidad son los que dan las órdenes a los inquilinos temporales del PALACIO DE LA SAN ESTEBAN.

Después del estropicio llevado a cabo, el PP pierde valores, principios y por tanto votos, lo que contribuye a aumentar el  peso de la abstención o el voto en blanco o hacer crecer a SOMOS REGIÓN, lo que significa una decisión posiblemente capaz de levantar el vuelo del ex presidente regional Alberto Garre, un político de sumar y nos restar ya que se deduce de su programa, que sus armas ideológicas se basan en servir, ser útil y trabajar, sin esa rémora de los viejos partidos que están arrasando a los españoles, tensionados y crispados en un clima de confrontación irracional, un clima altamente peligroso que ha creado sin duda el partido socialista murciano, ahora sanchista, al que se le han caído la O de obrero y la E de español. Es pues mentira monumental que el socialismo podemizado sea una partido progresista, sino la otra mano, la izquierda, que ha rapiñado desde la Transición, un PSOE dispuesto a la  desvergüenza de seguir sus negociaciones con los separatistas, a los que financia desde el Ministerio de Hacienda y sus agencias regionales y locales, con la colaboración del radicalismo de un Pablo Iglesias desprestigiado, quemado y  aislado en su chalet de lujo, por mucho que grite en los mítines y que para más inri estudia con su equipo más cercano, que su compañera Irene sea la sucesora al frente de Podemos.

El electorado, la mayoría murciana, silenciosa y entristecida lo tiene complicado a la hora de votar en las cuatro próximas elecciones. Crece ese movimiento silencioso, sordo y airado del voto en blanco o la abstención, la de los cabreados, que somos los de siempre, los que no vivimos de los pesebres y en comedor elegante de los escaños, salvo excepciones conocidas. El problema con el que nos enfrentamos es que carecemos de estadistas a escala nacional capaces de un PACTO CONSTITUCIONAL, y en las regiones en manos de los caciques tradiciones, de los que ya tenemos noticia. Es muy duro escribir lo que  creo o pensamos, pero ya está bien de las llamadas al voto útil tapándonos las narices. Se hizo también en Cartagena, y el resultado es que hemos caído en el vacio con una alcaldesa irrelevante al frente de un Ayuntamiento incapaz de resurgir pero no de la mano del amo centralista de la región o de La Moncloa, sorda y muda a lo que  exigen los cartageneros@ sanos y bien intencionados. Vivimos en la ruina, y hay que salir del hoyo y la mediocridad. Tomen nota y sean valientes, que no le utilicen murcianos de las cinco grandes comarcas olvidadas, con pueblos abandonados a su suerte.

Crece la violencia verbal, el matonismo y el histerismo del colectivo político, peligrosamente, en el que se juega el cocido de ellos, pero lo más grave es que juegan a puntapiés con el nuestro, del pueblo español. Invitan a la agresión y a la reyerta. Feo, muy feo, y les advertimos de sus graves errores. Me dice, aquí en Madrid, de visita, un ex colega de EL PAIS, que estamos en plena Bronca Electoral, nada de campaña civilizada e inteligente.

  • J.M. Quevedo