¿Quiénes Somos?

José Luis Sánchez | Cultura | Cartagena | Conforme avanzamos en busca de nuestra identidad, cada vez parece más difícil contestar a preguntas como esta: ¿Quiénes somos?

Convenientemente deslocalizados, ya que no nos quedó claro dónde estamos, según parece habitamos en una región, la levantina, que está compuesta por comarcas y, entre tantas comarcas una “región” dentro de la región.  

En esta “sub región”, “región” o “pseudoregión” se encuentra la comarca levantina del Campo de Cartagena. Esto llama al equivoco, ya que cuando hablamos de nuestra región, ¿a cuál nos referimos?; ¿al todo o a la parte?, ¿a Levante o a Murcia?

Por otra parte, esto de una región dentro de una región es casi tan difícil de comprender como lo que le pasó a San Agustín con el niño de la playa y su hoyo en la arena en el que quería meter toda el agua de la mar. Quizá de haber sido este episodio en una playa cartagenera, San Agustín hubiese comprendido.

¿Alguien imagina un planeta dentro de otro planeta? ¿Alguien puede citar un continente dentro de otro continente? Pero eso sí, aquí vivimos en una región dentro de otra región.

Así pues, totalmente deslocalizados ya, nos lanzamos a la aventura de bucear en nuestro pasado y llegar a la raíz, al nacimiento de nuestra identidad.

Comenzamos esta aventura de descubrir nuestra identidad, ligeros de equipaje; sin Historia y sin terreno patrio.

Partimos pues, de época musulmana; de aquel domingo 25 de junio de 825. Solo le faltó decir al historiador medievalista que, fue a las cinco y media, después de la siesta que se gestionó Abderraman II, cuando tras destruir la ciudad de Eio, poblada de irreconciliables yemenitas y muraditas, el mencionado Abderraman funda Medina Mursiya, convirtiéndola a eso de las nueve y cuarto en capital de su reino. El tiempo de trasladar la corte de Auriola a Mursiya. Con esta fundación; yemeníes y muraditas hacen las paces y florece en nuestro solar la Paz, una paz tan intensa que en dos siglos no se rompe ni un plato en el recinto de “nuestra” capital. Al menos, eso parece por la aparente ausencia de restos cerámicos y numismáticos anteriores al siglo XI.

Allá por el 1266 volvemos a ser cristianos gracias a la intervención de Jaime I en el sitio de “las siete puertas”. Una lápida de la época así lo recuerda hoy en el museo arqueológico de Murcia, lápida que lució durante siglos una casa solariega de la subida de San Diego de Cartagena. Sin duda un error este de la ubicación equivocada de la lápida, error que ya se ha subsanado. Algún tiempo llevó ajustar otros errores más garrafales, y así para final del sigloXIII ya estaba instalado el obispo en su catedral, aunque eso de arreglar que la iglesia mayor llegara a ser catedral costó siglos, incluso hubo que pedir ayuda a la aviación de potencias extranjeras. A día de hoy, todo está controlado. Con destruir la catedral “rebelde” y dejar que se la vaya llevando el Levante…

Llegado el siglo XIX la situación de nuestro antiguo y legendario reino se convirtió en caótica, sorpresivamente una parte fue declarada provincia y comenzaron a gestarse movimientos subversivos, ¡cosas de liberales!

Por fortuna, el rey más deseado, el que nos liberó del yugo de los franceses. El borbón al que en nuestra capital no se le levantó una merecidísima estatua, sino dos. El guardián (y carcelero) de los españoles y sus libertades; Fernando VII. Harto ya del carácter liberal y subversivo de esa nueva provincia secesionista, elabora un plan que pocos meses después de su muerte ejecuta de manera magistral Javier de Burgos.

Pero es realmente a partir del florecimiento de las libertades que nos trae el estado descentralizado de las Autonomías, cuando la búsqueda de la  identidad de pueblo se dispara, se invierte para ello cantidades ingentes de dinero. Es necesario dotar de “murcianía” a todos los murcianos, los de la capital y los que por no vivir en ella, aún no se han enterado que son murcianos.

Publicaciones de todo tipo, ya sean enciclopedias, libros de texto, páginas web pagadas con fondos europeos, revistas, amén de ríos de tinta en artículos de prensa, nos desvelan un pasado “desconocido” así como el desconocido protagonismo de nuestra capital en hechos en los que, el tiempo había erosionado nuestra memoria colectiva. Afortunadamente con la conveniente restauración de esa memoria, la Historia de Murcia es cada vez más grande. ¡Murcia que hermosa te estas poniendo!

A esto hemos de sumarle nuestro patrimonio. Sin duda esto del patrimonio es algo que condiciona y afianza nuestra identidad. Por esto el gran esfuerzo de nuestros gobernantes a todos los niveles, comenzando por el económico, en rescatar del olvido joyas patrimoniales, unas veces en peligro de desaparición como La cárcel casi tan vieja como la de Cartagena, pero en Murcia (6 millones) y otras veces “joyas patrimoniales” en peligro de aparición, como la importantísima arquitectura popular árabe del siglo XIII del arrabal de San Esteban (15 millones). Epicentro de nuestra cultura.

Mis queridos lectores, ¿si es que a estas alturas me queda alguno? Perdonadme, pero es que el sarcasmo es como una droga. ¿O tal vez no sea sarcasmo? Sino más bien, la cruda realidad a donde se encamina nuestra tan trabajada y maltratada memoria histórica colectiva de esta comunidad uniprovincial que aspira a llamar murcianos a todos los que habitan en el antiguo territorio de la cartaginense.

Creo que aún no he contestado a la pregunta ¿Quiénes somos? Aunque es posible que sí a la de ¿Quiénes no somos?

Autor: José Luis Sánchez © 2018 Texto bajo licencia Creative Commons 4.0

 

2 comentarios en “¿Quiénes Somos?”

  1. Artículo sugerente,irónico,sutil…
    Aunque pienso que la mayoría de nosotros Sí sabemos lo que somos…

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  2. Enhorabuena por el artículo ¿Quiénes somos? Sin entrar en partidos, deja claro lo que no somos, aunque siempre hay que se dobla a intereses ajenos por los propios …

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