Delitos de Odio: El Elixir de la Nueva Inquisición


Sin embargo, si usted sigue la información diaria en los medios de comunicación puede ser que esté confundido. O al menos puede que se sienta algo inseguro. Sobre todo si ve titulares como siguientes: Fiscalía investiga por delitos de odio y amenazas la expulsión de los policías de los hotelesLa Fiscalía investigará por delitos de odio a quienes presionen a alcaldes no independentistas; o La Fiscalía de Barcelona investiga los tuits sobre la muerte de Maza como presuntos delitos de odio.

¿Está cometiendo un delito por odiar? La respuesta es ‘no’, pero es lógico que se encuentre aturdido. En los últimos meses han proliferado en los medios de comunicación noticias sobre diferentes denuncias por delitos de odio. De las derechas contra las izquierdas y al revés. De ultracatólicos contra ateos y de estos contra católicos ultras. De españolistas contra independentistas y viceversa.

Pero entonces, ¿qué es un delito de odio y qué no lo es? ¿Cómo se diferencia un pensamiento odioso de un delito de odio? ¿Para qué se conciben los delitos de odio?

Acusar al rival político de cometer “delitos de odio” está de moda. Prueba de ello es la actitud del ministro del Interior, el exjuez Juan Ignacio Zoido. Suya fue la decisión de crear un gabinete para las denuncias de agentes de policía por presuntos delitos de odio en Catalunya y su Ministerio es el que difunde a través de su portal una definición errónea y no ajustada al Código Penal español de lo que es un delito de odio. 

“Vamos a perseguir y enjuiciar los delitos de odio para que, sobre los culpables, caiga el peso de la ley, que es lo que pasa en los países libres y democráticos y donde prima la división de poderes y el Estado de derecho”, subrayaba Zoido, que advertía de que el Ejecutivo no pararía hasta que “todos los que les han faltado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado paguen judicialmente por ello”.

Y cumplió. Solo entre el 1 y el 18 de octubre Interior tramitó 125 denuncias por delitos de odio y desobediencia en el marco del 1-O. Después llegaron muchas más. La semana pasada, sin ir más lejos, Interior anunció a bombo y platillo la detención de un tuitero por decir que la muerte de dos guardias civiles le parecía una buena noticia.

Pero en este desaguisado de denuncias cruzadas no solo está Interior. La asociación Drets, por ejemplo, ha llevado ante la Fiscalía decenas y decenas de tuits y mensajes en redes que faltan el respeto de manera evidente a catalanes por el simple hecho de ser catalanes. Consideran que son constitutivos de un delito de odio. Recientemente también hemos visto el caso de los carnavales de Cádiz y la chirigota que coloca a Puigdemont en la guillotina. Unos señalan con el dedo y una multitud clama para que condenen al rival político por delitos de odio.

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Fuente: http://www.publico.es/politica/jaque-libertad-expresion-delitos-odio-elixir-nueva-inquisicion.html

 

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