“Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano incesantemente” – George Orwell

Juan Sánchez | Opinión | Política | Recordaba la otra tarde, entre sorbo y sorbo de un agua tónica enlutada, -abstemia de necesidad, viuda de ‘gin’ y ajena a la reina de la tabla redonda, escéptica al maridaje ‘sibirita’ con la estulticia de moda, conversa a la neo-teología del pescozón al tontucio que desgrana billeticos moraos al ritmo de coctelera y vanidad en un paréntesis para gilipollas consensuados y demás imbéciles que siguen el ritmo de una moda para aborígenes del absurdo y otras especies de tontos de baba que viven en la cuneta de la realidad, dejándose ver y arrastrar por la presunción de ser borregos con ‘mucha clase’ y mucha pasta que derrochar en soplapolleces al margen del sufrimiento general. Imbéciles con mucha ‘facha’, ojeadores por encima del hombro general, pero imbéciles sin menos ni más- recordaba con palabras afiladas, con mandobles del caballero que empuñase a Excalibur para derrotar dragones imaginarios pero ciertos, tal cabecera y premonitoria sentencia de Eric Arthur Blair, de popular seudónimo: George Orwell.

No lo entiendo. En serio, no lo entiendo. Aún así, una comisión europea ha dado un fuerte tirón de orejas –por no darle un patadón en los ‘güitos’- a nuestros mandatarios en cuanto a la diferencia social insostenible que aqueja a nuestro país, y porque peligra la vida de los ‘artistas’ y demás responsables del disparate y la estabilidad de esa otra Europa, secreta e invisible, plegada al interés de cuatro monos que controlan el pastizal disponible. Por no aludir directamente al grupo político en boga, corrupto sin acto de contrición y con traza demostrada de organización de malandrines y chorizos de cantim-palo al que protesta, cuadrilla procelosa en zancadas y zancadillas al rival eterno llamado pueblo, manada luctuosa de acechanza y vendetta, y endiabladamente opaca en signaturas indescifrables tal que M. Rajoy –Quién pijo será ese tal M. Rajoy figurante, y figurín destacado en los famosos papelorios de Luís el Cabrón: un ‘pringao’ de mierda política hasta la cencerreta. Me creo que lo está estudiando un comité de sabios: expertos internacionales  en criptografía de la guerra sucia, caligrafía del sinvergüenza que se hace el longui y otras ciencias afines a la zoología del mucho morro y la parafilia de baja estofa- M. Rajoy: ser de nervio imperturbable y tontería intencionada que ha convertido este país en su particular patio de fechorías, dejando triste recuerdo de sí, duelo y tumba abierta en millones de hogares que sufren el silencio y la brutalidad del codicioso y la deshonra de ser gobernados por un clan mafioso.

Es en ese agua tónica que permanecerá sola, asolada, muda, de boca chitón y cierra puerta a la esperanza, viuda de añoranza, de lágrima vendida por las urnas de la ignorancia; rancia ignorancia, heredad de viejos apaleados, de cunetas atestadas de cadáveres sin Campo Santo ni consuelo sentenciado. Es en cada imbécil que se cree por encima de sus paisanos, en cada ser ridículo que mira a su vecino con ánimo de humillarlo, es en cada pose que denota arrogancia y jactancia de oferta, rebaja y saldo. Es la turbulencia que se respira en ciertos beatíficos palacios, es la buena nueva de que algunos somos hermanos, que Dios mismo vendrá a rescatarnos, que las penas son mucho menos si todos vamos de la mano. Es el reino de las tinieblas que cada uno atesoramos, es la vergüenza misma de decirnos humanos. Es un pueblo que traga brasas encendidas para asar políticos podridos y tíos marranos: pero no escarmentamos. Y los cerdos siguen a sus anchas en esta tierra de rostros conocidos pero tan extraños.

Ondean pendones en balcones señoriales, ruinosas barracas y sedientos bancales. Los zagales, -que no saben lo que hacen, perdónalos señor-, alzan diminutas manos inocentes y vociferan cánticos al sol. Pero el sol es laico, apolítico, asexuado, ni pobre ni rico, ni negro ni blanco, ni grande ni chico, ni alto ni bajo, un término medio. El sol está tan harto de brillar en esta tierra ciega, en esta ciénaga de bandos. En este erial de rojos, azules y morados. Una nación inapta para viejos, críos y demás cabizbajos, de rabo entre las piernas, de corazón descerrajado, de voces que atinieblan desde lo alto. De arriba y abajo va el juego, de esclavos y tiranos, de bestias de carga tirando del carro creyendo ser los amos. De reyes que azuzan carrozas de reata humana al grito de: ¡Vivan las cadenas!, y vivan los sumisos en esta España de sempiternos ídolos con lábaro, trapaceros y cobardes que entran al trapo.

“La gente que muerde la mano que los alimenta normalmente lame la bota que los patea” -Eric Hoffer –

“LA GUERRA ES LA PAZ – LA IGNORANCIA ES LA FUERZA – LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD”

(“1984” – Orwell)

Autor: Juan Sánchez – Texto bajo Licencia Creative Commons 4-0 © 2017

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