Juan Sánchez | Opinión | Corrupción | Asuntos Propios | Me propongo relacionar a una serie de hijos e hijas de Satanás que he ido ‘tropezando’ a lo largo de mi existencia. Dejaron cicatriz, duelo y daño en la vereda. Se fueron siempre robando algo de mi ser, algo de mis entrañas, traicionando algo y casi todo de mi confianza, ciega por entonces, ahora curtida en ver venir las intenciones de esos hijos de la gran ramera. De sobra sabéis quienes sois. De sobra os van a llover las ostias como panes. De sobra se os señalará e identificará en adelante. Quizá mi única intención sea la venganza, o tal vez una advertencia a navegantes del océano vital para que se alejen de vosotros y vosotras como de la mismísima peste bubónica.

No, no alberguéis esperanza alguna, esto será un exhaustivo compendio de bestias y alimañas al rececho de la buena gente. Ningun@ quedará en el olvido; por desgracia, aún conservo la sombra que vuestro ‘cariño’ gravó en la mirada. Es obvio que no pondré nombre alguno, o alguna, pero daré pistas suficientes para que aquellos lectores avispados tomen las precauciones necesarias para no ‘coincidir’ con vuestra ralea. O, igual se cuela algún nombre, apellidos, dirección, DNI, profesión, partido político, así como, la cantidad de pasta oculta en diferentes ‘zulos’ fiscales, o cuentas ‘no a la vista’ en entidades bancarias cómplices de vuestras felonías.

Cómo podéis inferir de todo lo anterior, la cosa va de pasta y solo pasta, que los asuntos del corazón y la traición, los dejo en el vertedero de los sueños rotos; pues caballero soy, mal que me pese, más alguna ‘dama’ tiró más bien al monte de la vulgaridad quedando atrapada en las puercas redes de la mezquindad y la billetera. Pero esa es otra historia. Dejémosla estar.

Por algún lado habrá que empezar… no sé, hay tanto trazo dolido en mi memoria. Tal vez seas tú el primer ‘afortunado’; sé que me sigues, sé que temes que llegue el día en que publique tus fechorías con pelos y señales, y que la lotería del equilibrio universal saque tu número por puro azar. Sé que no me crees capaz de largarlo todo. Pero amigo/enemigo mío, la vida se esfuma cual hoja que bate el tiempo, y no es bueno cruzar al otro lado dejando asuntos pendientes por estos lares. Y qué pijo!, me apetece un puñao, que rima con cuñao, ver cómo te retuerces, como el gusano que realmente escondes, con un poco de tu propio veneno reventando tus tripas. A cada puerco le llega su San Martín, y te ha tocado ser el cerdo protagonista de esta ‘liquidación’ por cierre del pasado. Recuerdo una cita que marcó una época de mi vida:

“El enemigo generoso”

Magnus Badford, en el año 1102, emprendió la conquista general de los reinos de Irlanda; se dice que la víspera de su muerte, recibió este saludo de Muirchertahc, rey de Dublín:

Que en tus ejércitos militen el oro y la tempestad, Magnus Barfod.
Que mañana, en los campos de mi reino, sea feliz tu batalla.
Que tus manos de rey tejan terribles la tela de la espada.
Que sean alimento del cisne rojo los que se oponen a tu espada.
Que jamás hayas sido tan valiente como mañana en tu batalla.
Que te sacien de gloria tus muchos dioses, que te sacien de sangre.
Que seas victorioso en la aurora, rey que pisas a Irlanda.
Que de tus muchos días ninguno brille como el día de mañana.
Porque ese día será tu último. Te lo juro, rey Magnus.
Porque antes que se borre su luz, te venceré y borraré, Magnus Barfod.

– Del Anhang zur Heimskrigla [1893], de H. Gering, incluido en La Historia Universal de la Infamia [1954], J.L.B

 

Te dejaré a solas con tu conciencia algunos días más…

“No te atrevas a creer que eres buena persona. Ni lo sueñes siquiera: NO LO ERES!!”

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