“Zona Azul” (1)

Juan Sánchez | Opinión | “Lo llaman ‘zona azul’ porque ‘parking privado sobre vía pública’ quedaba muy de ladrón a cara descubierta…”

Espigando al azar entre los infinitos reglones de la red, me topo, cual pedrada en los exhaustos ventanales que dan al mundo virtual, con esta frase de cabecera que viene a poner los puntos sobre las paradojas de este sistema de ladrones, caraduras y sinvergüenzas que dicen gobernar por bien del pueblo, y no paran de demostrar que lo único que les importa es la pasta propia, la impropia y la de todos los demás.

‘Demases’, siempre entendidos cual sumisa legión de borregos financieros de sus excesos, torpezas y otros vicios mayores minoritariamente conocidos. Santos inocentes todos nosotros y más que listos los ‘señoritos’ que deciden sobre los cuatro cuartos que ganamos, (quien haya posibilidad de ello, oye, que los currantes somos especie en extinción fuera del catálogo de protección de la ONU, Unesco, Greenpeace, OMS y etc), dejándonos la piel del alma y el pellejo plebeyo en cada ‘mandurriazo’ que nos endiña la administración con esa preciosa, proporcionada, y muy humanitaria legislación tributaria. Pero esa es otra historia… Vamos al ‘tema azul’ que nos concierne.

La disculpa munícipe suele ser siempre la misma: “Para agilizar la rotación de los aparcamientos del centro urbano. Aliviando el uso de los mismos para todo ciudadano que haya necesidad de ello. E igualmente, cual medida disuasoria al vehículo privado y el exceso de contaminación urbana, mediante el uso del transporte público”.

ACOJONANTE!. Solo se me ocurre tal palabro que obliga a quitarse el sombrero a todo buen ciudadano, crédulo y bien pensado ante argumento tan currado por los ‘inventores’ de este robo descarado. ‘Chapeau’, colegas, sois todo un derroche de sinvergonzonería y palabrería propia de trileros, charlatanes y timadores de feria. Ole, y ole, y ole vuestros cojones sandungueros.

Algún ‘listo’ discrepará de mi análisis. Incluso retará a servidor a plantear una alternativa razonada y razonable. Pues he de contestar aquello de no hay nada nuevo bajo el sol. Y que ya en los sesenta se utilizaba un sencillo sistema para el mismo fin regulatorio, justo, GRATUITO y liberador del centro de las ciudades: “UN RELOJ DE CARTÓN”. Pero mejor os lo explica un foro asturiano que lo usa desde el 2013 y va de puta madre para todos los ciudadanos…

– Modelo años 60 Madrid –

“Se trata del denominado estacionamiento limitado en el tiempo, que ya se ha puesto en marcha en localidades asturianas como Navia, y que además de fomentar la rotación de vehículos en las zonas comerciales evita cualquier gasto para el usuario”.

La dinámica es sencilla. Lo que el Foro de Llanes propone es que los conductores adquieran una tarjeta, que tendría un coste de 0,50 céntimos, en la cual existe un reloj. A la hora de aparcar, en las calles debidamente señalizadas, el usuario tendría nada más que colocar la tarjeta en un lugar visible y dejar señalada la hora en la que estacionó su vehículo. Una señal vertical indicaría el periodo máximo de estacionamiento y el incumplimiento del mismo se penaría con multas reguladas en una tasa municipal, que no superarían los 30 euros. Destaca el hecho de que «esta medida no precisaría apenas inversión y se podría gestionar directamente desde el Ayuntamiento, creando puestos de trabajo y cubriendo los mismos con los planes de empleo».” Además, las zonas para residentes seguirían señalizadas y reguladas mediante la actual tarjeta de acreditación. Y todo resuelto, ¿n’estce pas?.

-Modelo usado en Alemania, por ejemplo-

Tú fíjate, con un pedazo de cartón y un poco de buena voluntad política se solucionarían miles de cabreos ciudadanos que a diario, al alimentar al vampiro que vive dentro de esas maquinicas tan bonicas como japutas, dicen de todo al responsable municipal primero y al ‘listo’ que se esconde tras su chepa, por aquello de tener concesión de teta tan golosa y que genera tan pingües beneficios tanto a la empresa reguladora como a las arcas municipales. Y que vaya usted a saber ‘ande’ pararán tales ‘sangrías’, pues las calles siguen siendo un barranco, las aceras una pista de choto-cross, los jardines un bancal en barbecho, etc… y vamos a parar por aquí mismo que servidor se encana y lo que viene a continuación raya la grosería y la insolencia, incluso al amparo de la libertad de expresión que presuntamente asiste al ciudadano español. Pero esa es otra historia distinta y distante en geografía y en tiempo. Amen y Amén.

Bueno, venga, va, seguid engordando al vampiro. Me decía una amiga: “Si todos no pusiéramos de acuerdo para no pagar la zona azul, se acababa de golpe el chupeteo de estos chorizos e impresentables”… A lo que servidor respondió: “Calla, calla, muchacha!! Que si te oyen decir eso te meten presa por sedación o ensoñación, delito de oído e incitación a la rebeldía más humana”

Qué asco de palabras al viento, pijo ya!

Autor: Juan Sánchez – Texto Bajo Licencia Creative Commons 4.0 – © 2017

Anuncios