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jsJuan Sánchez | Opinión | Política | La pregunta es: ¿Quién es más gilipollas: los políticos ineptos, tontucios, sinvergüenzas y mafiosos que nos chulean la pasta, o nosotros, ciudadanos libres, democráticos, más list@s que el hambre de esa justicia social que ignoramos, y consentidores de tal lacra nauseabunda, además de puros cobardes en esta pradera inhóspita llamada España? Porque mucho chau-chau en la red social, mucho mensaje reivindicativo escondiendo la mano, mucha largada en el bareto o la esquinica de en medio, mucha yugular indignada ante los amigotes y demás familia y viernes de guardar la ira y salir zumbando hasta el lunes de un nuevo cabreo al despertar en la realidad. Y a la hora de tomar las calles, que son nuestras, no de ellos, y a la hora de exigir nuestros derechos dejando muy claro que este país somos nosotros, los ciudadanos, que esta nación es del pueblo, que las calles, plazas, colegios, hospitales, centros sociales, ayuntamientos, parlamentos y demás estulticias ideadas para sacarnos los cuartos con apariencia de legalidad vigente, son propiedad de todos y cada uno de los españoles.

A la hora de dejar muy claro quién manda en esta nación, el que más y el que menos, hace mutis por el forro de los cojones, se lía la manta a la cabeza para que no le reconozcan, esconde la piedra y pone la mano, la jeta y el lomo a disposición del puerco y astuto gobernante, democráticamente electo, eso que no vaya faltando, para que le den las del pulpo y siente arrobas de hostias ‘democráticas’ y muchas más. Ahora y en la hora de nuestra gilipollez, amén sin más.

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Entonces, amigo o enemigo lector, cuando se quejen los zagales, la parienta, la suegra, o tu prima la de Lorca que se ha venido a casa porque no tiene ni para comer, cuando vayas a urgencias y la cola de tres veces la vuelta al hospital, o cuando la cesta de la compra mengüe y mengüe cada día un poco más, cuando te veas frente al televisor envuelto en una manta por no poner la calefacción, y el conejo resulte ser un producto para ricos y deje viudo al arroz, o te corten el agua porque es el negociazo de cuatro hijos de puta de una empresa privada que tiene al alcalde cogido por los güevos por una concesión de veinte años a cambio de salvar su culo del agujero de su ‘afición’ por la saca, entonces querido amig@ piensa si va a merecer el riesgo de ser identificado en una manifestación para reivindicar tu derecho a vivir como viven las personas. Oye!, que resulta que no somos gallinitas ponedoras de huevos de oro para que los políticos se den la vida padre; menudo descubrimiento. Y tampoco somos bestias de arreo, ni siquiera somos sus esclavos. Hostia tú, que no me había enterado de la cosa, a ver si va a resultar que somos ciudadanos con pleno derecho de ciudadanía, con absoluta libertad de elección, de expresión, de opinión, pleno derecho, y obligación, de reclamar a nuestros empleados públicos, osease políticos, funcionarios y etc, que cumplan con el trabajo para el cual les hemos contratado en las urnas. Coño ya!

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-¿Reír o llorar?… He ahí el dilema-

Y que sepa servidor, somos los ciudadanos quienes pagamos sus sueldazos y todo lo demás, en la medida que se va destapando ese todo lo demás’, que parece ser más de lo que nos cuentan. Y si nosotr@s pagamos o toca teja, ell@s deberían resolver socialmente en la misma inmediatez, y no aquello de ya veremos como se da la cosa, parece que mejorará cuando mejore, me ha dicho un bedel del ayuntamiento de Somormujos del Caudillo den Medio que su primo el tonto oficial del pueblo ha visto un brote verde, y eso, queridos contribuyentes, viene a demostrar que España va cojonudamente bien para nosotros; para vosotros depende de si va sobrando algo en el reparto institucional, y tal, pascual. Ya veremos qué nos dicen las cabañuelas de este año, o del que viene, ya veremos. Que dice la meiga oficial del misterio de hacienda, que pongáis dos güevos al raso en el mes de enero, a ser posible los propios vuestros, y si no se hielan por la rasca del alba, ya os los helamos nosotros con la próxima subida del gas, la luz y los innumerables impuestos: por los cojones del gobierno! Y es que ser alcalde, consejero, diputado, ministro, presidente, y etc, cuesta un riñón, querido tontucio que sufraga mi ‘muchisma’ desvergüenza. Comprende ciudadano, ‘tontolculo’, que mi tren de vida representa a la nación, y con ello la imagen que exporta el pueblo español: cuatro sinvergüenzas viviendo la vida padre a costa de millones de ‘list@s’ que se escuernan día a día para que nada nos falte, y que dure, y que tú puedas verlo con los ojos en la mano y mis manos en tu cintura…  y en tu bolsillo. Amén!

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Entonces, qué va a ser, ¿quiénes son los tontos de baba oficiales en este jodido reino? ¿Quiénes son los gilipollas que andan sueltos?

Autor: Juan Sánchez  – Texto Bajo Licencia Creative Conmons © 2017

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“Es lo qué hay…”

Fuente: Sureste Diario.com

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