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jsJuan Sánchez | Opinión | Una eternidad de eternidades. Edades sin nombre desde el confín de los tiempos. Ni siquiera se habían inventado los relojes, ni falta que les hacía. Tampoco la lanza, la zancadilla o el tirachinas, ni los misiles balísticos, ni las enfermedades de destrucción masiva. Bastaba un pensamiento cargado de suficiente ‘fe’ para materializar la idea. Buena, o mala idea, dependía del tipo o tipa, y ya estaba inventada la dicotomía Per Sécula Seculorum. El árbol del bien y del mal. El Edén, la manzana, la serpiente y la curiosidad ‘felina’ que descubre el secreto mejor guardado, tal vez el único secreto del universo: La Libertad!

En toda su dimensión. Libertad de pensamiento, palabra, obra y omisión. Mejor no saber. Bendita ignorancia, bálsamo de la felicidad, o casi. Pero al fin sémola de algarrobo para la dicha sin definir, y puede valer de cuando en cuando. No te compliques la vida pensando por tu cuenta, -y tú qué pijo sabes si no sabes na de na-, para eso están los ideólogos, los pensadores, los filósofos, los políticos, los grandes hombres y mujeres de la bendita y puta humanidad. Decía aquel que no se metía en política: “La política para los políticos”. Así nos fue y así nos va…

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Vender humo. Esa es la sublime y subliminal empresa del saber, y del poder. La gran mentira de esta especie absurda siempre necesitada de ‘pastores’ que guíen la manada hasta el abismo… de la guerra, las bárbaras tinieblas y la ingenuidad de otra victoria de la ignorancia. Rebaño de dóciles borregos, y el silencio que adorna sus tristes vidas pastoriles, pastoreadas. Bendita inopia, insisto. Y desde ella la revolución sin entrañas, a lo viva la Virgen, de aquella manera tan sutil como sibilina; sí! sutil por los cojones!. Otra vez el engaño del Edén y la serpiente, la manzana podrida y sus teólogos inquisidores. El bien y el mal ajados, roídos por exceso de uso, es la rutina universal. Lo increíble que funciona tan cojonudamente bien. El bueno, el feo y el malo. Otro espagueti western a nivel planetario. Y todo el tren ‘borreguero’ a ver la función desde ese insulso patio de butacas. Se alza el telón y sale un enano mental y grita: Heil Führer!, Viva Il Duce!, Viva Franco!, Franco!, Franco!… pero esa es otra historia. ¿O es la misma de siempre?

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De todas maneras, se veía venir. Los tiempos van reclamando una nueva página para la historia de las miserias humanas. Que va tocando escribir otro episodio de guerra u omisión de cordura en las alturas. El famoso sistema de los cojones reclama su ración de carnaza planetaria. Y toda vez que somos ya demasiados, además de demasiado gilipollas al mando del rebaño. En eso de ‘al mando’ queda claro lo del humor negro, sin connotaciones racistas, solo las justas para justificar la nueva barbarie interracial que se avecina.

Se ha abierto la veda para la caza de brujas y los predadores engrasan sus argumentos, armamentos políticos, retoban sus discursos de necesidad social imperiosa y afinan los ejércitos para la lucha. Soldados pagados por lo más abyecto de la humanidad: la codicia de los ‘grandes hombres’. Semidioses que vigilan desde el tiempo, y la madre que los parió. Todo está en marcha. No notáis ese atávico tufillo ambiental; huele a avaricia, a  convulsión planetaria, a negras ratas emergiendo de sus cloacas para erigirse en púlpitos, estrados, escenarios y demás escaparates mediáticos y arengar a las masas en lo que tal vez sea la última cruzada para ‘salvar al mundo’ de las hordas del mal. Me encanta el teatro de sombras chinescas… Pero tranquilos, al final siempre ganan los buenos, o NO?

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Autor: Juan Sánchez – Texto bajo licencia Creative Commons – © 30/12/2016

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