niebla

JSJuan Sánchez | Opinión | Social | Un rincón de la temprana cafetería, lanzaba su populista sentencia: “El dinero es el único Dios que no tiene ateos”. A fuerza de leerlo, abrigado al espeso café expreso de cada amanecida, incluso servidor acabó por creerlo. Incluso, abandoné la idea absurda de encontrar seres humanos en la crudeza del mundo que a cada cual merodea. Mundo donde curtimos cada lágrima y rolamos toda alegría; orbe que vamos edificando en esa vivencia intransferible, forja de carácter, hacedora del único existir. Pero he aquí que los hados que deciden suspiros o risas, habían preparado una lección vitalicia. Y este infeliz crédulo del solo volver deprisa, topó sus morros con la más burda de las felonías. Los duendes que viven en las esquinas amarillentas son muy jodidos, ladinos, calculadores, pronos y supinos. Los duendes, que no son otra cosa que las consecuencias de nuestras decisiones, se presentan con el macuto pletórico de caramelicos agrios, y te invitan a saborearlos: así, a bocajarro, por narices y nunca despacio. De golpe se llena la boca de sinsabores y donde había certeza e ilusión, queda un vacío a disposición de esos espíritus burlones, cabrones por demás, además de tramposos e inevitables… “Deles Dios mal galardón”. Ya lo decía un tal zutano: “Cuando ‘la cosa’ va pal mengano, se ponga como se ponga, acaba desvirgado”.

Os revelaré el secreto mejor guardado de la humanidad: “El Dinero no existe” Sí, ya, sé que quien más y últimamente quien menos, atesora en su bolsillo algo de calderilla -entendida calderilla por cantidad inferior al millón de estampitas-, que utiliza para agenciarse las papas y la cueva, la sandalia y el pescao, el pan y la sal de cada día. Y algo de tabaco, que algún vicio hay que tener pues no todo ha de ser monserga de ocho horas -O más!!- en el banco de machacar almendrillas. A parte de ello, ¿qué otra cosa se puede conseguir con dinero? Venga, va, que salga el listillo de guardia emendando la plana por obra y gracia del mismísimo carallo -Un pijo gallego-… ¿Tabrás quedao mu agustito, verdad? Perfecto, corre y tira un ratico a la con perdón, y luego, cuando hayas ‘esfisao’ los cojolondrones de 66 quilates al mismísimo Belcebú, te vuelves que te explique un par de cosicas…

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No, no pienso destapar la caja de los truenos, no merece la penitencia. Quizás un guiño al sol de amanecida. Tal vez aquel atardecer que nos dejó la boca seca y el alma como perdida; o el oportunismo de un gorrión descuidero en pos de esa migaja descarriada pero tan lógica. El ser es la suma de sus miedos. La humanidad tremola en cada inspiración, en cada exhalación que nos acerca al último día. El invierno es siempre tan frío. En otoño caen las hojas en blanco y quedamos desnudos frente al temporal de los años. La primavera y el verano son apasionados; si nos dejan, claro. El universo se amamanta del corazón ilusionado; somos lo que pensamos, lo que creemos que creamos. Los pensamientos se abisman cuando dejamos de soñar, cuando dejamos de nacer y renacer tras la mirada cristalina. La fe mueve montañas… de pasta sacrosanta, y eso lo sabemos casi todos. “Si la montaña no va al poeta, el poeta está obligado a acariciarla”. O algo así. Nulo favor nos hacemos claudicando, renunciando a lo más valioso que nos dio la vida: VIVIR!! Morir justo al llegar, justo en la calidez de algún abrazo, justo “Cuando los trigos encañan y los enamorados van a servir al amor. Sino yo, triste, cuitado, que vivo en esta prisión…” Somos prisióneros y somos prisión, todos!

Cautivos del espanto y el des-precio. Humanos de saldo: esclavos del poderoso caballero negro, Perro-Fatuos condenados a danzar en la niebla, hortelanos con semilla terminal. “This Is The End, My Only Friend, The End” (The Doors). Es la cosecha difunta, es la caverna perpetua… y no olvides poner un punto, al final.

-Sine Die- “Quien cambia Felicidad por dinero, no podrá cambiar dinero por Felicidad”

14/8/2016 – Autor: Juan Sánchez – Texto Bajo Licencia Creative Commons- © 2016

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