POLICIA MAZARRÓN
– Francisco Méndez –

Jesús A. Pons/VMPress/Mazarrón.- Francisco Méndez Méndez es un policía local del municipio costero de Mazarrón. Su vida cambió, para mal, para peor, tras un accidente de tráfico en plena persecución policial de unos delincuentes. Los hechos ocurrieron el 20 de diciembre de 2014. El vehículo en el cual iba otro agente, se salió de la carretera y se precipitó por un desnivel de varios metros de altura.

Atendido urgentemente por el Servicio de Urgencias del SMS (SUE Mazarrón), tras una exploración médica se concluye Anamnesis, cervicalgia postraumática y policontusiones.

Desde la fecha del accidente, mantiene una incapacidad manifiesta, visible, para mover el cuello, con fuertes dolores, aunque a pesar de ello los organismos correspondientes se niegan a darle la baja, llegando algunos a alegar, y correr de boca en boca, de forma poco profesional, dada la privacidad de los pacientes, que es un caso de ‘cuentitis’.

Neurofisiólogos clínicos han diagnosticado lesiones radiculares crónicas activas, y que el trauma cervical sufrido por el accidente le originó las lesiones, y ahora se han reagudizado.

A pesar de ello la mutua Ibermutuamur le da el alta, que confirma la dirección provincial del INSS, sin reconocer que Francisco tiene limitaciones físicas de movilidad en el cuello: “No he cesado el tratamiento analgésico. En el estado que me encuentro sería incapaz de realizar el desempeño propio de mis funciones habituales en tanto que no tengo movilidad en el cuello y persisten los dolores”.

A pesar de haber impugnado el alta, y de su estado actual, la mutua, el INSS y ahora un juzgado le niegan la evidencia.

El ayuntamiento de Mazarrón, ante la situación, le ha asignado un puesto en el que no tiene que patrullar, pero aún así, los dolores persisten.

La lucha de este funcionario porque se le reconozcan sus derechos y sus dolencias le han llevado a un calvario de más de un año por instituciones, clínicas, médicos y juzgados, sin éxito.

Ya no solo es la indiferencia de las autoridades sanitarias, algunas, sino también de profesionales cuya obligación es el secreto profesional.

Así, Francisco Méndez tuvo que acudir a la Clínica Mazarrón para ser atendido por una fisioterapeuta del síndrome del latigazo cervical.

La fisioterapeuta, según un documento del propio policía, dedicó su tiempo a decirle a compañeros de trabajo que no tenía nada en el cuello, “lo que tiene es cuentitis, porque quiere retirarse y que le dejen una pensión de por vida”.

Francisco declaró a VMPress que “yo no quiero retirarme, estoy deseando trabajar, pero no puedo”.

Lo que sí hizo la clínica es un justificante de asistencia sanitaria para recibir tratamiento de fisioterapia, inventándose fechas en las que el paciente nunca estuvo, lo cual repercute económicamente a favor de la fisioterapeuta.

En otra consulta con un médico, cuya grabación está en poder de VMPress, el doctor insiste en que las dolencias “no tienen nada que ver con el accidente, es decir, a usted se le dio el alta y el proceso que tiene es una enfermedad en sus huesos, pero no tiene que ver nada con el accidente, a los cinco meses no tiene nada que ver.

-Paciente: Yo le digo a usted que esto sí es del accidente.

-Médico: sí, sí, ¿y qué?

-Paciente: Dolíéndome el cuello.

-Médico: Por trabajar cinco meses no se produce ninguna si no ha tenido ningún accidente,.

-Paciente: Y entonces si a mí no me ha dolido nunca el cuello como va a ser por enfermedad, si yo no puedo hacer nada.

-Médico: Ya, yo si no le ha dolido a usted nunca el cuello yo no le voy a decir ni si ni no, no lo sé.

Esta conversación, propia de comedia, en la que el médico insiste en una tesis imaginaria, negando que los dolores sean consecuencia de un accidente reciente.

La situación hoy del policía local es crítica. Trabaja con la imposibilidad de mover el cuello, y con fuertes dolores, o sí, o sí.

La pregunta solidaria es que hacen sus compañeros, que medidas han tomado los sindicatos, a qué dedican su tiempo libre, y que interés han mostrado las autoridades del ayuntamiento de Mazarrón. Parece que todos están anestesiados.

Fuente: Jesús A. Pons/VMPress

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