'Ventana a la Utopía - Eduardo Galeano'
‘Ventana a la Utopía – Eduardo Galeano’

Juan 2Juan Sánchez/Opinión. Posiblemente sea cierto. Posiblemente necesitemos de la política para modular y moderar nuestros destinos en los parámetros más cercanos a sentir general. Posiblemente el caos se mantenga a raya frenado por una democracia. Aunque el caos no es ese ‘ogro’ que pretenden identificar con la autodemocracia. La auto-gestión social es nuestro futuro inmediato por pura responsabilidad, por presencia real de la ciudadanía en esta apuesta común llamada España…

Vivimos un trepidante cambio social. Los acontecimientos se precipitan casi sin posibilidad de asimilarlos. La sociedad se estremece sin llegar a entender qué narices está pasando. El miedo campa junto a la revolución por las plazas de la nación. El mundo tal y como lo conocemos se está yendo al carajo y no sabemos donde asir nuestra realidad para que esta metamorfosis tenga algo de sentido. Andamos perdidos de un mundo obsoleto y muy viejo, y plagado de egoísmo.

Y digo todo lo anterior porque me llama mucho la atención que se pretenda lavotear la imagen de esa ‘casta’ política, cuando todos sabemos, y la realidad no deja lugar a dudas, que este país se está yendo, se ha ido de hecho, a la puta mierda por la pésima gestión social de nuestros responsables políticos. Y me parece de un cinismo muy revelador que cierta facción del mundo del arte y la cultura, que en estos fatales momentos debería estar en la vanguardia de la reivindicación humana, acudan a dar la cara por algunos políticos ‘buenos’ y no se desgañiten en calles, plazas y medios de comunicación plantando batalla a tanto sinvergüenza que ha destrozado nuestra nación.

No me vengáis ahora con que hay políticos ‘buenos’. No me salgáis por peteneras esquivando, truncando, esta marea de corazones con alas hechas para volar. Me duele veros marchar tan lejos, y me duele no veros, mucho más. Quizá haya políticos buenos. Quiero, queremos, necesitamos creer que los hay. Si no, apaga y vámonos al monte compañero. Podrá o podría haberlos, si hubieran denunciado a sus colegas mientras cometían tanta y tanta fechoría impunemente. Y no me salgáis con que eran desconocedores de tal. ¡No nos lo creemos! Que ya está bien de mangonear, teledirigir y utilizar al pueblo sembrando viento anestésico. De aquellos cierzos boleros, manan estos rejodidos tiempos de ‘ciclogénesis explosiva’. No jodáis más con las pelotas, niños malos, y presuntos niños-políticos buenos. Y es que tanta sinvergonzonería no se puede ocultar.

Mientras la práctica totalidad de la nación se duele de rabia e impotencia, escupe insultos y asco ante la corrupción política, sus señorías, allí en su hemicíclica superchería, siguen ajenas a la bulliciosa revolución en la calle. Es como si nuestros políticos blindarán sus reflexiones en una caja de caudales, a la actualidad me remito, y su respuesta ante la indignación popular se soluciona fingiendo un poco más. Como si se pudiera engañar al ciudadano a perpetuidad en un teatrillo político sin público a excepción de sí mismos. Comediantes que se recrean ante el espejo y se relamen de lo cojonudamente que se lo están montando. Y en las calles, en el callejón de entrada de los ‘comediantes’, en la puerta del teatro llamado parla-miento, en barrios y ciudades que circundan su gran mentira, una infinitud de seres humanos da una sublime  lección de cómo serían, y serán, las cosas con un mínimo de sentido común.

¿En qué galaxia viven estos señores/as, o lo que sean? Aún no han entendido que la ciudadanía no quiere seguir su falso camino. Aún no aceptan que las cosas están cambiando y que somos los ciudadanos, soberanos de nuestra patria y nuestro destino, quienes vamos a decidir lo mejor para nosotros mismos. Aún no caen del guindo de su inoperancia borriquera, ni se doblegan al clamor y el rechazo social. Peor para ellos/as. Muchísimo peor, pues ellos/as también son ciudadanos, con mucho paro y reparo, pero ciudadanos de pleno derecho, y arremeten, por cerriles-serviles cojones, contra la voluntad de un pueblo entero. Aún no encuentran el sentido de su responsabilidad, y siguen utilizando los privilegios públicos para favorecer intereses muy privados (Grandes empresas, banca, especuladores, etc).

Pensaba escribir por otros derroteros. No he podido contener mi rabia ante tanto ‘listo’ que nos cree tontos del ciruelo por que no rozamos su techo del turbio cielo. Su cielo gris, lleno de papeles grises para hacernos zozobrar. Completo de artimañas para dominar, y sembrar dolor en los campos de este país cadáver. Una España que desconozco, y por la que no luchamos tanto ‘crédulo idealista’ que abrió de par en par aquella muralla de la ilusión. Os digo, os decimos: ‘Al veneno y al puñal del disimulo, la corrupción y la falsedad: ¡¡cierra la muralla!!

No pueden ver el cambio. No quieren ver el cambio. No aceptan el cambio. Pero el cambio dará buena cuenta de ellos. Esta ‘utopía’ es imparable. Es el futuro, o no habrá futuro. Sencillamente, y naturalmente… ¡evolucionamos!

Febrero 2013  (c) – Juan Sánchez 

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