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Rubén González/Opinión/.- Pedro Sánchez , el candidato mejor posicionado para ir de “ocupa” a la Moncloa en estos escenificados momentos,sigue teniendo la sartén por el mango, y ya saben qué dice incesante la sartén de Sánchez  al pringoso cazo de Rajoy que anda requemado de tanto ponerlo al fuego corrupto : “APARTATE QUE ME TIZNAS”.

En el PSOE , tras la subida de tono de los “burocratizados gurús”, no pueden permitirse el lujo de perder más votantes ni seguir lanzando piedras sobre su propio tejado por desbravar a los  atrevidos dirigentes del partido que conforman el nuevo Grupo Parlamentario y a su cautivador líder, hoy por hoy, y pese a quien pese, su mejor valor. Para la rejuvenecida dirección socialista, formar Gobierno se ha convertido en una cuestión de honor. Por dedicación y entrega no va a ser. El PSOE necesitaba seducir a Cs y su gran baza en este sentido ha sido Pedro Sánchez, un candidato que deslumbra por su seguridad y por su compromiso político de socialdemócrata responsable y convencido. En circustancias normales de entendimiento para un pragmático pacto de gobernabilidad, Rivera es el ojito derecho de su inminente socio de Gobierno y está devolviendole la lealtad demostrada con una enorme confianza. No contempla Sánchez mejor compañero de viaje para reconducir un profundo  cambio reformista que mejore la vida de los ciudadanos, higienice las instituciones y repare los desvergonzados choriceos de la clase política.

Sin embargo, en el titubeante acuerdo de investidura que conformaría el innovador Gabinete, intentará aterrizar al final Iglesias, seguramente tras explorar las negativas consecuencias que suponen unas nuevas elecciones para PODEMOS de las que no saldrian tan beneficiados como aventuran y asumirían grandes riesgos -probable desplome en votos- una evidente fracción de bandos – y la  fuga de partidarios descontentos por no ayudar a sellar los avivados “cismas patrios”. Al coletudo bolchevique sus acérrimos pretorianos también le adoran, porque habla en su misma lengua y les mira a los ojos encorajinado, aunque práctico se haga cada vez más dúctil y maleable. Después del desgaste sufrido por las obstinadas exigencias de Pablo Iglesias, el discurso de investidura y el proyecto de cambio abrazado a él, consiga o no ser Presidente Pedro Sánchez le consolidan como un valor en alza. Elegir entre Rivera e Iglesias sin quebrantos dramáticos o conseguir ligar un “Full de Ases” imposible, solamente está a la altura de los elegidos, y nadie dijo que iba a ser fácil, pero este persuasivo negociador y colosal político lo puede lograr.

POST SCRIPTUM: “De los buenos líderes, la gente no nota su existencia. A los no tan buenos, la gente les honrará y alabará. A los mediocres, les temerán y a los peores les odiarán. Cuando se haya completado el trabajo de los mejores líderes, la gente dirá : “LO HEMOS HECHO NOSOTROS”. (Lao Tsé)

RUBÉN GONZÁLEZ (c) 2016

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