medios intervención

PACO cARBONELLPaco Carbonell | Opinión | Social | En toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad.” –Foucault-

Ya en los años 60 McLuhan, el famoso teórico sobre los medios de comunicación, nos daba una visión extraordinaria para la época. A través de sus obras, muy en especial en Galaxia Gutenberg, visionó nuestra presente sociedad de la información, su futura aldea global. Mucho antes que Internet, este ya reflexionaba y profetizaba sobre nuevas formas de relacionarnos a través de una globalización de los medios. Ya en los años 60 McLuhan diagnosticaba, con su particular enfoque multidimensional, un futuro con una red de dependencias mutuas, una especie de “red global” y en la cual dilucidaba, por ejemplo, su propia teoría del Caos: Un acontecimiento pequeño en determinada parte del mundo podía tener efectos a una escala global (como ha sido el caso, en cierta parte, de esta crisis) .

McLuhan fue el profeta de las transformaciones culturales y comunicativas de los años 60s, que predijo los avances y las modificaciones de la infraestructura comunicativa en occidente. Él hablaba ya de “la evolución de unos medios que no son sino fuentes a través de las cuales recibimos información”. Pero, y aquí lo que nos interesa para nuestro artículo, la concepción de McLuhan era que cualquier tecnología, los medios, son “una extensión de nuestro cuerpo, mente o ser. Los medios tecnológicos son entendidos como herramientas que extienden las habilidades humanas, del mismo modo que una bicicleta o un automóvil son una extensión de nuestros pies… la computadora sería una extensión de nuestro sistema nervioso central

Llegado a este punto hablemos sobre racismo y medios de comunicación:

Cuando McLuhan se refería a una aldea global no hablaba en términos de igualdad (Aunque Internet, que fue un paso más allá en la evolución de los medios de comunicación,  supuso una explosión democrática y una nueva evolución en la forma de las relaciones sociales, poco a poco se ha ido implementando en este una censura que comprende diversos procedimientos implementados por los estados u otros grupos no estatales con la finalidad de controlar o suprimir determinados contenidos. En mi anterior artículo explicaba como el poder puede utilizar, para esto, una represión arbitraria o no (como puede ser el caso de la censura). Internet, aunque no se puede considerar en sí dentro de lo que McLuhan consideraba como una aldea global, se podría decir que a través de la censura del poder, sobre este, se opera de la misma manera.

El amor y el odio son actos selectivos y violentos. Un paso que convulsiona todo el ser de la persona. Yo no amo u odio al mundo sino que selecciono lo que amo, lo que odio e incluso lo que me resulta indiferente. Todos estos pasos son excluyentes, de aquí, por eso, que una alusión racista empieza con un sistema psicológico de exclusión.

El primer paso para la exclusión pragmática, dentro de un sistema en crisis, es seleccionar la palabra prohibida (al Otro): Este paso se podría ejemplificar con el siguiente chiste:

“Siete de la mañana, finales de enero, siglo XI, baja edad media. Un caballero regresa al castillo después de una dura batalla. El tío daba pena, iba con la armadura abollada, el yelmo torcido, la cota de malla hecha jirones y el caballo cojeando.

El señor del castillo sale a su encuentro y le dice:

-Pero ¿qué te ha pasado?

– Señor vengo de serviros como os merecéis castigando duramente a vuestros enemigos de Poniente.

– Pero qué decís, si yo nunca he tenido enemigos en Poniente.

– ¿Ah no?. Pues ahora los tenéis.”

En segundo lugar, una vez que se ha localizado la palabra prohibida como foco del desequilibrio,  se empieza a plantear un discurso o ideología para normaliza este enfoque: “Los discursos del poder, como bien explicaba Foucault, buscan dejar claro y separar qué es lo que esa sociedad o cultura considera normal y aceptable y qué es lo que considera indeseable y rechazable”  Como por ejemplo en este chiste:

Una señora alemana vivía en España con un niño muy feo, allí donde iba todos decían:

-¡Oh que niño mas feo, oh que niño mas feo!

En el colegio: ¡Oh que niño más feo, oh que niño más feo!

En el supermercado: ¡Oh que niño más feo, oh que niño más feo!

Total que como la mujer no sabía muy bien español, coge el diccionario

para ver el significado de la palabra feo.

Busca en la efe, efe, efe, efe,… feo! y estaba la fotografía de su hijo.

manipulacion-mediatica-550x366

Luego empieza el rechazo propiamente dicho. Aquí, llegados a este punto, se empieza a diferenciar entre los malos y los buenos (un marroquí ha robado, un rumano…) Este principio de exclusión de Foucault se ha vuelto un factor clave en el discurso, por ejemplo, en el candidato del partido popular en Cataluña cuando busca fijar un objeto ideológico oscuro en las mentes de los votantes con  temas tan complicados como: la migración, la delincuencia  y la economía se resolverían con la sencilla acción de desterrar a inmigrantes; haciendo de éstos rechazados e indeseables. Así, de este modo, desvía la atención sobre el verdadero problema y selecciona, a través de la absolutización, el elemento a odiar. Hay un chiste muy famoso que nos habla sobre este tipo de populismos:

Un tipo que ha perdido la llave y la busca debajo de una farola; cuando le preguntan dónde la ha perdido, admite que ha sido en un rincón sin luz. ¿Por qué la busca debajo de la farola, entonces? Porque la visibilidad es mucho mejor.

Con lo cual, a través de la inversión de los problemas, se crea “un efecto” y es a través de ese efecto, que se ha normalizado a través de los medios, como  el candidato al poder toma el pulso a la calle.

Tras examinar a un paciente que es un alcohólico crónico, el médico le dice:

– No encuentro la razón de sus dolores de estómago, pero

francamente, creo que esto se debe a la bebida.

-Bueno, entonces volveré cuando usted este sobrio

Ya lo tienes…Los medios se han convertido en una extensión de nosotros mismos.

Anuncios