MAS PERIODICO SPAIN. Spanish Civil War (1936-9) ICP 260 Near Fraga. The Aragon front. November 7th, 1938. Loyalist troops during an offensive on the Rio Segre. © Robert Capa / International Center of Photography / Magnum Photos / Contacto © Robert Capa / International Center of Photography / Magnum Photos / Contacto
El Periódico.com / Near Fraga. The Aragon front. November 7th, 1938. Loyalist troops during an offensive on the Rio Segre. © Robert Capa

Juan 2Juan Sánchez | Opinión | Social | “Quiero dormir un rato, un minuto, un siglo, pero que todos sepan que no he muerto” Con estos versos del poeta granado ‘granaíno’, Lorca, -con mayúscula evidente- lanzo una llamada de atención al navegante: somos muchos los decepcionados social y políticamente, los muchos que abjuramos de esa montaña de porquería, cochiquera, goro y azarbe que ha resultado ser el mundo eterno de la ‘charlatanería’. Ese club de siempre, foro de los estúpidos con idea fija, lentos de entendederas, raúdos de monederos, justas las clavijas para poner el cazo y salir cortando antes de que descargue la tormenta venidera. Pero, no te canso lector, no me apetece un pijo hablar de esa mierda químicamente pura que se macera en nuestras instituciones púbicas. Lo de nuestras es un suponer, la evidencia demuestra que son el cortijo de cuatro sinvergüenzas que perpetúan especie, raza e intereses personales en cada pupilo, iniciado y, o, u, alumno bien aleccionado en la jerarquía de los hijos de la grandísima. Y eso que las lumis están más que hartas e insisten en que no son hijos suyos. En fin, abnegado devorador de letras, que te voy a contar que tú no sepas. Ah, sí, lo esos versos clavados tan adrede en la cabecera del presente…

Fue al crepúsculo cuando me asaltó su voz. En una pared de un viejo café del norte. Uno de esos cafetines que rezuman historia, campaniles de gloria, letras color tostado y valor sudado al amparo de una tertulia de sabios populares venidos a menos. Aquel local portuario recibía a la clientela con esas rimas justo en su entrada. Como una advertencia al argonauta recién calado en su rada. Nada de perderse en la mar océana del duende verde, sin rendir pleitesía al gran contra-maestre. Nada de llorar por los rincones, ni de lamentos menores que no sean los del alma despojada de la piel interior. Para galerna interna las que arriban desde la península antaño escarlata. Que esa senda fue mil veces labrada por otros tantos soñadores de esta España igual de veces quebrada. A partir de ahí, la tertulia habría de hilar muy fino y con seda ensangrentada, y nunca olvidar ese hastío que obligó al rapsoda a dejar de vivir en la otra vida de acá. No sé si me explico.

Marsé, por su parte, deja claro que sus personajes no murieron en el frente del Segre. Mi abuelo casi la espicha por allí, le salvó un arroz y habichuelas, sin arroz ni de lo otro. El hambre da unas cornadas que interesan el alto y bajo vientre y a la memoria borrada ‘por cojones’ y ‘cara al sol’. Pero eso es otra historia muy, muy larga. No, no calló ni se calló mientras anduvo trompicando por la vida, ni pudo esconderse en los “aventis” de aquel oportuno anestésico de Java, Mingo o Sarnita. Hubo de apechugar con la realidad carente de irrealidad. Pues en eso andamos del todo (ali)-caídos en estos momentos. Inventando mundos absurdos, aparentes, demenciantes, los mundos y nosotros mismos, para no reconocer que esta basura de sociedad se ha ido definitivamente a tomar por saco. No sé si he vuelto a explicarme con suficiente claridad, dilo tú mismo.

Pues sí, háyame buscando a ras de suelo. Ahí encontrarás la esperanza de los muchos. Aquellos ‘nadies’ de Galeano: los ningunos, los ninguneados. Y somos tantos, casi todos menos los menos. Los mínimos maximizados. Los que deciden a bulto, a capricho del superficial, del alto mundo de las más bajas finanzas. Los dineros que todo lo compran, dicen, incluso amigos que no lo eran. Las perricas rancias en el bolsillo de tío fresco. Lo del principio, sin principios, la porquería que ha hecho de este mundo, con nuestro parabién, no olvidemos el pecado tan popular de la indiferencia mientras tengo la barriga llena, los que han perpetuado en el libro personal de la historia victoriosa la sangre de unos mártires por el bien de la nación, líderes de paga, llamados a gobernar España por mandato del ‘divino’ capital.

Sí te dicen que caí, llevarán razón, como casi tod@s. – 1/9/2015 –

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