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El 35,4% de los menores de 16 años en España está en riesgo de pobreza (huffingtonpost.es)

-Casi un 30% de la población española está en riesgo de pobreza, según la última Encuesta sobre Condiciones de Vida-

El 29 de mayo se publicaba la Encuesta de Condiciones de Vida 2014 del Instituto Nacional de Estadística, cuyos datos deberían ser lectura obligada de todos los grupos políticos que en breve tendrán responsabilidades de gobierno u oposición en municipios y comunidades autónomas, y sobre todo, servir de base sobre la que construir sus políticas si quieren (de verdad) servir a la ciudadanía, especialmente a ese grupo grande del 22,2% de la población que vive en riesgo de pobreza en nuestro país –son algo más de 1 de cada 5 personas con las que usted se cruza todos los días por la calle–. Hay datos peores, pues un 6,2% de la población española está ya mismo en una situación de pobreza grave.

La encuesta, aunque refleja datos de 2013, muestra una tendencia negativa respecto a la anterior, publicada el año pasado. Tampoco es que la realidad de hoy haya cambiado mucho respecto a la de hace dos años pese a los cantos de sirena de algunos. A día de hoy todos seguimos conociendo casos de personas o familias enteras que están en una situación de enorme dificultad, esas familias de cuatro miembros que viven con menos de 16.719€ al año, que es donde la encuesta sitúa el umbral del riesgo de pobreza para familias de cuatro personas en 2013 y que supone vivir con un poco más de 11€ por persona al día.

Pero como este umbral del riesgo de pobreza se calcula en relación a los ingresos medios de toda la población –equivale a un 60% del salario medio del país–, sucede que en un escenario de empeoramiento y bajadas salariales como el que hemos tenido, hace unos años esta barrera se situaba en algo más de 18.000€. En otras palabras, si hoy usted sigue ganando los 18.000€ simplemente ha dejado de estar en riesgo de pobreza por la sencilla razón de que hay más gente que está peor que usted. O sea, como el sabio aquel que “solo se sustentaba con unas hierbas que cogía” del que se habla en un fragmento de La Vida es sueño de Calderón de la Barca. Las cosas no están bien. Están mal.

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Mal para los adultos, pero para la infancia está peor, 1 de cada 3 menores vive bajo el umbral de la pobreza. El 35%, lo que supone más de 2, 5 millones de niños que viven en hogares en donde sus familias tienen problemas para lidiar con el día a día en alimentación, salud, vivienda u ocio, que también es un derecho de la infancia.

Seguro que usted conoce alguna historia similar, son las que tristemente oímos a los padres, madres y profesores de los 31 colegios en donde Ayuda en Acción desarrolla su programa de lucha contra la pobreza infantil en España. Colegios del sistema de enseñanza pública donde usted puede estar llevando a sus hijos.

Son niños que viven en hogares en donde no se pone la calefacción en invierno, o cuyos padres están teniendo problemas con los pagos corrientes de las facturas básicas de la casa, incluida el pago de la misma; que vienen mal alimentados al colegio, que es donde reciben la comida más saludable del día (por cierto ¿y los comedores escolares para el verano? ¿pasará lo mismo que el año pasado?), o con la misma ropa en invierno que en verano; que tienen enormes dificultades para adquirir el material básico escolar y que sus padres se empeñan para comprar los libros… niños que disfrutan de menos oportunidades que otros compañeros de clase y que estarán en peores condiciones de progresar en su vida. Niños que tiene un mal presente y un peor futuro y que pueden convertirse en mano de obra poco cualificada, abocada a tener una escasa, cuando no mala, formación, y destinada a asumir unos trabajos muy poco reconocidos, peor remunerados y con pocas posibilidades de progresar.

Y es que los niños han sido el grupo de edad más castigado por las medidas de ajuste y de lucha contra la crisis económica que han reducido los recursos en educación y los sociales, algo lejos de cualquier lógica, por no decir de la ética.

La solución está en nuestras manos –los adultos–, que debemos de exigir a los distintos gobiernos y administraciones que actúen para proteger a la infancia, a las personas más vulnerables de nuestra sociedad.

Alberto Casado/ElDiario

Fuente: Librered.net

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