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PACO cARBONELLFrancisco Carbonell | Opinión | Parte Primera | (Podemos círculo discapacitados se posiciona) Creemos que la impostura es un asunto que no nos concierne: pensamos que es un problema que los demás tienen que resolver. Pero muchas veces la guerra es necesaria para alcanzar la paz. Y la guerra se ha convertido, en ciertos casos, en algo cuestionable en los hombres y el algo que es cuestión de mujeres. Créanme cuando les cuento que no encuentro más placer intelectual, y no lo digo de manera gratuita, que respirar a través de esas ventanas abiertas por la filosofía feminista. Esas ventanas, abiertas por pensadoras que no tuviera miedo a ese fracaso que puede otorgar la libertad, a un campo inmenso y libre de todo ese “aberrante” análisis patriarcal.

Hace poco, el 14 de mayo, una amiga que quería dar de mamar a su hijo fue reprimida por un funcionario en la Delegación de Hacienda aquí, en Cartagena. El funcionario, quizás, llevado por ese concebir el chupeteo como un deseo morboso, coital dirían algunos, en vez de ver un deseo primario natural de la criatura de mamar y permanecer junto al cuerpo de la madre, y pasándose por “el forro” las reclamaciones verbales de esta, y lo mismo pasándose por el forro el derecho del niño, la espetó para que hiciera esas cosas en su santa casa que a lo mejor, piensa él (digo yo) “es el espacio nutricio para ese tipo de cosas feas para la moral”.

Hay un chiste que representa, aplicado a este caso, muy bien la visión patriarcal-sicológica de este suceso: “Un profesor de filosofía entra en clase para hacer el examen final a sus alumnos. Poniendo la silla encima de la mesa dice a la clase:
– Usando cualquier conocimiento aplicable que hayan aprendido durante este curso, demuéstrenme que esta silla no existe.

Todos los alumnos se ponen a la tarea, utilizando sus lápices y gomas de borrar, aventurándose en argumentos para probar que la silla no existe. Pero un alumno, después de escribir rápidamente su respuesta, entrega su examen ante el asombro de sus compañeros.

Cuando pasan unos días y entregan las notas finales, ante la estupefacción de todos, el alumno que entregó su examen en 30 segundos obtiene la mejor calificación. Su respuesta fue: “¿Qué silla?”

Lactancia Materna
Lactancia Materna: un derecho innegable

Y aquí está la cuestión y en lo que están las mujeres en esta España nuestra: La cuestión de hacer visible un derecho no sólo suyo sino también de esa criatura que ha parido. O sea el derecho a cambiar el tipo de pregunta, que a fin de cuentas es a lo que se dedica las personas que piensan, y usando cualquier conocimiento aplicable que se haya aprendido durante este curso, demostrar que esta silla, ya de una puñetera vez, existe.

Paco García Carbonell miembro activo de Podemos Mazarrón Discapacitados.

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¿Por qué presentamos este trozo de un poema en el grupo Mazarrón discapacitados? La senda del perdedor, la escritura de los bajos fondos, el poema bruto, la otra cara de la moneda (que ni es mejor y tampoco peor) La pluma del Poeta Luis Melgarejo, su poemario del Bloqueo; un poeta de la “puta realidad”, nos revela que por debajo de todas esas apariencias y contradicciones sociales existen unas personas débiles que confiesan, en privado, sus miserias. Una reflexión para entender a favor de quien va dirigido nuestro camino, las personas de la calle, los de abajo.

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Luís Melgarejo – Poeta

 

 

 

 

 

ADORACIÓN DESENERVADA 87

No refresca ni a tiros esta noche, copón.

Ni parece que vayan a cesar

los cavilares ayes livianísimos. Aquí.

Bajo el peral escucho

del otro lado del tabique segundo de esta casa anciana escucho

de golpe a

ritmo largo

sus pulmones

de par en par abiertos, desenhebrándose de nervios ya,

sin desesperación ni furia eléctrica.

Acaba de dormirse. Ya no se queja. Bien —o al fin mejor ya buf.

Claro que a ver si al menos le aguanta 180

minutos a la pobre el sueño porque.

El fresco se alza un poco y revira en las esquinas

del patio de la casa donde parió a mi padre,

le da vueltas al tronco del peral,

por entre los geranios, las cintas y los cactus

aprieta sus caudales un instante

y vuelve a remansarse y quedar quieto

cuando apenas advierto

que aliviaba la flama que en la frente aún me hierve apretujada

de este martes de sol hijodeputa en todos sitios

—según los telediarios-

que mi abuelo Manuel sigue al volumen /de sordos

que se gasta últimamente pues él ya como que.

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