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“El ave que vuela seis meses seguidos sin parar”

MazoncitoOpinión | Relato | José Luís Mazón | El martes 24 de marzo del presente año ha comenzado la primavera en estas tierras del sureste y digo esto porque esta tarde he visto volar a la primera manada de vencejos sobre el cielo de Murcia, con sus chillidos característicos penetrantes y su elegante vuelo de alas de guadaña que procedentes en infatigable vuelo desde el centro de Africa  y sin escalas o paradas, porque los vencejos no se posan salvo para anidar, han alcanzado estos contornos del antiguo reino moro de Tudmir.

Permanecerán por aquí desde ahora y hasta finales de julio o primeros de agosto cuando colmatado el proceso de crianza salgan disparados con la última cria puesta en vuelo directo y a todo lecho de nuevo hacia la gran llamada de Africa cuyas selvas  y sabanas convocan y alojan a los vencejos durante los casi ocho meses restantes de vida. Tierras áridas, ciudades, selvas, sabanas, elefantes, lagos, todo esto se entremezcla en el recuerdo de los memoriosos vencejos a lo largo de sus siete (o hasta 21) años de vida.

El vencejo que nacerá en tierras de Europa tres años permanecerá célibe, sin alojarse en nido alguno porque solo a los tres o cuatro años se hacen reproductivos y su medio exclusivo por increible que parezca es el aire, viven en él, duermen en él, se alimentan de él y se desplacen por el mundo a través de él tambien.

En el trato con los humanos que les hemos cuidado por heridas o crianza fuera del nido con motivo de caidas o accidentes hay que decir que no hay pájaro más encantador que el vencejo.

Se saben que ya estaban en Europa hace 40 millones de años; es decir, que como mínimo son unas 80 veces más antiguos que la especie humana. En su memoria genética llevan la supervivencia a vicisitudes que seguro que los humanos no superaremos si es que estamos para cuando lleguen esas catástrofes naturales que forman parte inescindible de la vida del planeta, de su estrella o de la misma galaxia porque todo lo que existe forma parte de una estructura superior.

Si ves ese pájaro negro en el suelo que parece golondrina y no sabes que es, estás ante un vencejo caido o un pollo vencejo que ya no puede volver al nido. Yo conocí a esta extraña especie porque en la puerta de mi trabajo me cayó uno en julio de 2009 y por ese extraño pájaro negro que tocó a mi puerta supe quienes eran los vencejos, como se comportan y pude disfrutar de la magia que irradian cuando se les cuida, así como comprobar lo inteligentes que son estas aves ya que parecen entender tus pensamientos y hasta tener capacidad de transmitirte los suyos.

Si ves un vencejo en el suelo ponlo en manos del centro de recuperacion de aves; la policia local lo llevará. Normalmente un vencejo adulto caido por algún golpe se recupera solo a las pocas horas y si le sueltas vuelve a volar. Solo hay que darle agua en gotas por el lado lateral del pico y algo comida insectívora (grillos o gusanos de la harina), no comen alpiste ni pan ni leche ni nada parecido. Normalmente con agua solo, si se restablece de la herida remontará vuelo extendiéndolo en la mano en un lugar libre de obstáculos.

Hace un par de años volviendo de Alhama a la una de la madrugada paré cuando a un edificio en donde al atardecer  había visto un revuelo de vencejos. Como sospechaba había un vencejo en el suelo, estaba aletargado, al poco vi otro tambien igual. Los metí en una caja y me los llevá a casa. A las 7.30 del dia siguente volví a Alhama y en un descampado les dí suelta, ambos salieron volando en la misma dirección.

En el verano del 2011 cuidé a un vencejo durante más de 40 dias (Apu) y lo solté desde el monte. En el 2013 volví a hallar uno a la puerta de mi trabajo y le cuidé. Resultó tener una lesión medular de la caida lo que le impedía volar bien. Le llevé a un hospital de vencejos que hay en Frankfurt. Allí le tuvieron haciendo rehabilitacion y ciudándole hasta que el 24 de diciembre se puso mal y lo eutanasiaron, ese mismo dia me mandaron un correo contándomelo. En noviembre de ese año fuí a visitar a mi ahijado vencejo todavía vivo y llevé uno de Malaga que no podía volar, la veterinaria no le dió esperanza. Se caía al suelo como una piedra. Al poco de morir mi vencejo ahijado el 24 de diciembre (Augusto le lllamamos por ser hallado en agosto) el que llevé de Malaga que era un paralítico irrecuperable (Boquerón) experimentó el milagro, empezó a volar y en enero fue soltado en Fuerteventura dentro del programa de liberacion de vencejos en Africa que hace la clínica de la Dra. Christiane Haupt quien trabaja desintersadamente. Esto prueba que los milagros existen entre los vencejos.

Los vencejos son de los pocos amigos que entre las especies no humanas nos quedan a los humanos. Ellos nos aportan cosas positivas insospechadas, nos liberan de los molestos mosquitos, nos entretienen con sus espectaculares vuelos entre las calles y sus acrobacias insuperables. Y nos potencian la  naturaleza, el contacto con las esencias humanas.

Bienvenidos amigos vencejos de 2015.

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