“Oración al Viento del Norte”


“Si no estás preparado para el perdón, tu única salida es la venganza”

Juan 2Opinión | Relato | Juan Sánchez | Sopla, sopla fuerte amigo norte. Sopla cual jamás volaras sobre esta raza de penados. Sopla y canta tu son de renovación, de limpieza y regeneración. Canta maitines y laudes, vísperas, nonas y completas. Sopla con toda la rabia de diez mil años, con cada lágrima derramada por los hombres sencillos; por los niños ahogados en la avaricia de esos pocos. Llora tú mismo, Eolo amigo, desata la ira de los cuatro rincones del mundo, repara la violencia que se ha cebado con los pobres. Desgarra los hogares de aquellos que tantos hogares desgarraron a su paso por el mundo. Profana las tumbas de los mezquinos, quiebra sus bancos de gusanos, quema su puerco dinero, lanza a las llamas del inframundo cada onza del oro de los muertos; compensa cada gota de sudor y cada lágrima de sangre de quienes sufrieron su codicia. Que nunca remansen paz los palacios del malvado. Que no hallen santuario en este mundo,  ¡jamás!

Es la oración de la ley eterna: se desquitan los siete ángeles del fin y del infierno de los indignos. Cabalgan los mansos a lomo del viento gélido, mil carrozas de dolor y sufrimiento por trasegar, por cambiar de bando; vientos desatados por corazones hartos de morir en vida. Vientos iracundos: vengadores; espadas del trueno rojo y cielos negros de suplicio restituido a la fuente del mal. Es hora del cierzo justo, del arte límpido de malas artes, de engaños enfermizos, de siglos secretos, de prados enmudecidos, de niños nacidos muy viejos, doloridos. Es hora para entonar el salmo sombrío, la sonata del reverso, elegía para todos los tiempos; que troven su tormento todos los malditos…

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Una oración para los marchitos, aquellos que entregaron a la tierra tanto y tanto bueno. Tanto trabajado, tanto confiado, tanto como penaron para enriquecer a los gusanos ciegos, esas solitarias sin heredero. Es hora de cabalgar el torbellino justo y necesario, y salir airosos en esta contienda perpetua contra el diablo del corazón negro. Una oración desde el cielo reescrito contra esos monstruos que trajeron este loco infierno. Así sea. Sopla, sopla fuerte amigo Norte… ¡Amen y amén!

Juan Sánchez – 19/3/2015 (C)

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