img_10233Lo que ya era un clamor público ahora se ha comprobado, dejando de ser una capciosa sospecha, que es una realidad acogiéndonos a la sabiduría de las gentes. Rajoy y Valcárcel se acuestan en el mismo colchón, porque ambos son de la misma opinión.

Un refrán que tiene diversas versiones, al gusto de consumidor murciano, y que en mi opinión quiere decir que la Comunidad Autónoma ha dejado de ser un barrio de La Moncloa. Después una pedanía y y desde hace unas semanas, una colonia africana, y como tal colonia, nosotros hemos quedado clasificados como súbditos y en otros casos en esclavos de los amos.

Aquí, en esta colonia, no se mueve un dedo sin previa orden del mando, de la jerarquía o del alto comisario o comisionado que nos enviaron por correo urgente las gentes que controlan al partido popular. Para desgracia de un millón y medio de ciudadanos, salvo los cinco mil hijos de San Luis que se agrupan en el pesebre para todos. Y por lo tanto no se consulta ni al mismísimo Espíritu Santo que es el colmo de la sabiduría, que se atreve hasta nombrar Sumo Pontífice .Eso de democracia, aquí, en el secarral sediento que se inspira en ideas de la Edad Media, es una chorrada. Un invento de la plebe francesa y de los soplagaitas de los griegos, pero de los siete sabios de hace siglos.

Y juez o fiscal que se atreve a levantar ligeramente una ceja, es crucificado con un insulto villano, en un intento de acojonar al poder de la Justicia, aunque algunos se doblegan y se refugian en el hedonismo de la comodidad y la fuga mental. Son los menos.

Ahora, cuando el circo montado por Rajoy, Dolores de Cospedal, !!el campeón Javier Arenas¡¡, Ramón Luis y Vicente Martínez Pujalte y algún que otro colaborador salido de entre las togas, ha llegado a convertirse en un brutal acoso político contra Alberto Garre y su equipo que no se han dejado domesticar, ni manejas, ni instrumentalizar en un claro gesto de rebeldía ante la pretensión de humillarles según el libro de ruta establecido desde hace dos décadas.

La reacción del agredido presidente del Gobierno regional ha sido la normal en un político con vergüenza. Ha quemado sus naves y quizás su carrera política y ha desembarcado quizás para demostrar que en esta Región todavía hay sendas apropiadas para resolver nuestros problemas más graves. No se, pero conociendo a los personajes me temo lo peor, un Otumba político en las secas arenas de la Asamblea Regional. Sabemos, sabíamos, desde el viernes, que Garre tenía el propósito de efectuar unos cambios en su gobierno .

Pero conociendo la altura moral de sus compañeros de partido y de la finca,de la cúpula porque las bases son otra cosa mejor, me temo, que si no hay sensatez, elegancia y sobre todo amor por estas tierras, el partido popular se va a despeñar.Y todo porque el presidente regional de lo que queda de ese gran partido que fue, Ramón Luis Valcárcel, después de haberle prometido solemnemente a Alberto Garre encabezar la lista de las elecciones regionales, engañándolo como suele hacer, exige imperiosamente que su delfin sea el polémico Pedro Antonio Sánchez, ex alcalde de Puerto Lumbreras, una persona adecuada para guardarle las espaldas políticas y el cortijo familiar.Y termino con una pregunta que se va extendiendo cada vez con mayor intensidad entre la opinión pública regional ¿a qué se debe el apoyo visceral, total,de Mariano Rajoy al sultan murciano, qué coño hay detrás de toda esta pelea barriobajera? No tardaremos mucho en saberlo porque la manta está sin tirar del todo.

Anuncios