"Vieja friendo huevos" - Velázquez
“Vieja friendo huevos” – Velázquez

JJuan Sánchez/Cuarta Columna/Mazarrón.

Todo empezó con el pijo el ‘Sushi’: alguien dijo de cenar pescado crudo -Invito yo-,  -Lo llevas ídem, ¡capullo!- rumió servidor… Con lo riquísimo que está el pulpo bien apalizado, primorosamente asado y alquímicamente aliñado; o una sepia desprovista de su disfraz-pendejo, en plancha, con picadillo de ajos sanjuaneros y perejil sembrado en abril; o un lenguado a la romana con un buen chorrico de fino limón por matarle ese regusto más falso que un doblón de a siete ‘chichis’. Lo llevas fatal coleguita, al gato boga, ahora. Además, de todos es sabido que esas delicatessen están diseñadas para cierta élite que, amén de pagar un riñón por lo mismo que compras en la lonja, troceado según precisas instrucciones del ministerio de la gelipollación y eso, sin espinas, y sazonado con papilla de un rábano muy cabroncete que de salida te deja el hojaldre pal arrastre, se exponen a la infección del jodido ‘Anisakis’ que habrán de llevar en el mondongo para el resto de su vida. Traje impoluto podrido de gusanos por dentro. Qué mal rollo…

Pues no, nunca tuvo lugar tal ágape del ringorrango, o lo que fuera que fuese a ser. No por asquitos de servidor, algunos dirán cruda ignorancia, pos vale, cosa que me importa un Wasabi y cuarto y mitad de gónadas de pato laqueado, sino porque el ‘anfitrión’ faltó descaradamente al compromiso. Que luego pensé, pobretico, lo mismo no tiene ni para un humilde pero suculento kebab moruno, y anda tirándose el folio con el Sushi. En fin; los verdaderos amigos son aquellos que conocen todo de ti, y aún así siguen siendo amigos. Todo se perdona menos la despreciable vileza; y unos se lo toman con mejor Cabrales que otros. Será cosa del humor inteligente, no sé. Servidor, desde su tremendas carencias celebérrimo-culturales: “Solo sé que no sé nada” y eso, está veintisiete pueblos más pallá de la postura el sol de cabritillos entrados en años y traidores, y no digiero muy bien la puñalada trapacera; sea macerada en aceite de hígado de bacalado, de Bilbado, o en confitura de brevas prietas del barranco de las siete revueltas -Paraje de las Moreras-. Por allí mismico, una frondosa higuera protege unos petroglifos de la era de Maricastaña. Ya te ampliaré a los postres, morena mía, con un Brut Nature de  Sant Sadurní d’Anoia para brindar porque seguimos vivos y dando mucha guerra; y a más de uno le jode como el humo de un Lanceros del nº 1 cegando esos ojos empecinados en la esperfolla de la realidad… pero esa es otra historia.

Bueno pues, como introducción ya nos vale. Empecemos de una vez que luego me decís que sea más directo y meta más caña de azúcar, moreno, a esos vampiros ‘sinsangre’ que alardean de gobernarnos estupidiariamente. No sé lo qué saldrá; hay veces que el teclado parece un poseso del  Diablo Cojuelo. Servidor lo deja solito, en automático, y me limito a desternillarme con su ocurrencia. Este es uno de esos días…

Tres son tres los años despanzurrados por el presente consistorio. Melosos años en su palacio de la fantasía mientras el ‘populacho’ se las ha visto jodidísimas para sobrevivir. Y es que ese rollo “gastro-cultureta-esportif” que hemos llevado hasta la máxima expresión de la inopia, parece haber liofilizado la sesera de nuestros mandatarios. Olvidan, ellos y ellas, que calientan el trasero en un sillón oficial para solucionar problemas comunes, y no para colgarse la “Laureada de San Cagancho” por su disentería mental. Descompostura es derrochar tiempo, esfuerzo y dinero público a temas de segundones, evitando coger las riendas con mano decidida y resolver tanta urgencia social que entrevera esta historia interminable, siempre olvidada, en esa “zona del misterio” llamada ayuntamiento de Mazarrón.

Doloroso que se hayan limitado a la floritura, la filigrana, el merodeo con burricas de corto resuello, la traca fiestera de figurines con pasamanería y hojaldre pulido por sus “leales pelotaris”. Y aquellas buenas ideas que les grajearon la confianza del pueblo, quedaron muertas en los cajones, o cojones oficiales, justo al llegar. A cambio, hemos vivido un trienio de micro-eventos rollo “Marqués de tocatelpijo”, y tal. Sin contar que todos y cada uno de los actos ‘multitudinarios’, ¡ja!, han sido ‘corta y pega’ de otros, pero talmente cagándola.

Servidor no sabe na de na, salvo que el verdadero paseo del deporte, “Paseo de la Fama”, se encuentra en Montjuic, Barcelona. Que tan linajuda regata de la Bahía, ha proporcionado suculentos ‘virajes’ políticos a esos potentados que lucen yate atado y bien atado. Al resto, que somos la mayoría, nos encantaría verlos trasluchar y ceñirse al viento, navegar de bolina contra esa proba marea que anega los hogares más humildes. Que Felipe II Rex, por la gracia de los calzoncillos de su ‘paere’, estaría orgulloso de esta Villa que sigue rindiendo honores al pancismo subvencionado. Seguimos en la misma higuera de antaño: gastamos las perricas que tanto necesitan los mazarroneros en ‘afotos’, conferencias pa ti y diplomas pa mí, y demás soplapolleces que solo interesan a cuatro eruditos de la caradura y el vil metal. Pero nos curramos un par huevos –de gallinita- en la tele, con puntillitas, y chorizos aparte, claro… “Paco, paco, paco, qué mi paco”… “es la historia de un amor cómo no hay otro igual”… decía el bolero, trolero, etc.

 “En resumidas mierdas”: de prometido al olvido. Placeros sin plaza, auditoría pa mi tía, pesqueros sin ‘pescao’, tomates con Bacalao, grandiosos hoteles minimizados en casitas del Lego, el hospital mejor para mañana, auditorio del Puerto, naniano, naniano, las carreteras ni se desdoblan ni saben ni contestan, turistas buscando algo más que mar, ¿Se lo has sabido dar?… ¡Va a ser que no! Qué preguntas tienes rubia mía. Todo y nada que contar, hoy hace tres años; salvo aquello que fuimos y ya no somos. Quizá en la ventresca de algún atún colorao aparezca una botella con mensaje: “No queremos ni lujos ni excesos, que somos ‘gourmet’ de cuchara y ¡paladar plebeyo!”… “Kon’nichiwa! & Sayōnara, Baby”

"Gourmet de Cuchara"
“Gourmet de Cuchara”

Juan Sánchez – (c) 2014

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